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Delito contra la Seguridad del Tráfico. Desobediencia en la practica de alcoholemia.

T R I B U N A L S U P R E M O
Sala de lo Penal
SENTENCIA
Sentencia Nº: 2.173/2002
RECURSO DE CASACIÓN Nº: 2808/2001
Señalamiento: 17/12/2002
Fecha Sentencia: 19/12/2002
Ponente Excmo. Sr. D.: Eduardo Móner Muñoz
Secretaría de Sala: Sr. Rico Fernández
Escrito por: CALONSO
DELITO CONTRA LA SEGURIDAD DEL TRÁFICO. DESOBEDIENCIA A
LA PRACTICA DE LA PRUEBA ALCOHOLOMÉTRICA.
Parado por la Policía Local, un conductor se niega a que le practiquen la
prueba de detección alcohólica. Se le absuelve del delito contra la
seguridad del tráfico pero se le condena por desobediencia.
No es necesario para la comisión del delito de desobediencia del art.380 CP,
que concurra el delito del art.379. Para plantear la prueba alcoholométrica,
bastan síntomas de conducción bajo los efectos del alcohol, pero no es
necesario que concurra el delito, cuestión a apreciar en sentencia.
Artículo 380 CP: desobediencia por negativa al requerimiento a la
prueba de detección de alcohol. Doctrina.
RECURSO DE CASACIÓN Nº: 2808/2001
Ponente Excmo. Sr. D. : Eduardo Móner Muñoz
Fallo: 17/12/2002
Secretaría de Sala: Sr. Rico Fernández
TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo Penal
SENTENCIA Nº: 2173/2002
Excmos. Sres.:
D. Luis-Román Puerta Luis
D. J. Antonio Martín Pallín
D. Eduardo Móner Muñoz
En nombre del Rey
La Sala Segunda de lo Penal, del Tribunal Supremo, constituída por
los Excmos. Sres. mencionados al margen, en el ejercicio de la potestad
jurisdiccional que la Constitución y el pueblo español le otorgan, ha
dictado la siguiente
SENTENCIA
En la Villa de Madrid, a diecinueve de Diciembre de dos mil dos.
En el recurso de casación por infracción de ley, que ante Nos
pende, interpuesto por J.A., contra la sentencia dictada por la Audiencia
Provincial de La Coruña -Sección 1ª-, que le condenó por delito de
desobediencia, los componentes de la Sala Segunda del Tribunal Supremo,
que al margen se expresan, se han constituído para la Votación y Fallo,
bajo la Presidencia del primero de los indicados y Ponencia del Excmo. Sr.
D. Eduardo Móner Muñoz, siendo también parte el Ministerio Fiscal y
estando representado el recurrente por el Procurador Sr. Vazquez Guillén;
y como parte recurrida J.A. y V.N., representados por el Procurador Sr.
Torres Alvárez.
I. ANTECEDENTES
1.- El Juzgado Instrucción nº 1 de Carballo, incoó el Procedimiento
Abreviado 67/97 contra, entre otros, J.A. y, una vez terminado, lo elevó a
la Audiencia Provincial de La Coruña -Sección 1ª- que, con fecha cuatro de
mayo de dos mil uno, dictó sentencia que contiene los siguientes HECHOS
PROBADOS:
“Probado y así lo declaramos en forma expresa que con antelación
no determinada a las 5 horas del día 24 de Octubre de 1996, J.A. mayor de
edad y sin antecedentes penales, conducía el vehículo de su propiedad XX
por la localidad de Carballo, observando los agentes de la Policía Local
de esa ciudad V.N. Cerdán y J.A., con números X y X respectivamente y de
análogas circunstancias, que lo hacía por dirección prohibida, dándole
éstos el alto y explicándoles aquél que se había confundido de dirección.
En esa operación los agentes del orden advirtieron en el conductor
muestras de nerviosismo que imputaron a la situación personal que les
dijo atravesar, permitiendo que condujera su vehículo una vez sosegados
los ánimos, comunicando lo sucedido a una dotación de la Guardia Civil.
En torno a las 6 de la madrugada, los agentes de la Policía Local
mencionados fueron advertidos por los de la Guardia Civil de que el
vehículo en cuestión circulaba a gran velocidad por la Avda. de Finisterre,
dirigiéndose en su busca los primeros, quienes detuvieron al vehículo en la
calle Rio Allones. En ese momento los agentes advirtieron que el aliento
del conductor olía a alcohol, sus ojos eran brillantes, confundía cosas y
repetía otras, hablaba con dudas y cabeceaba pero, al mismo tiempo,
comprobaron que su comportamiento era pacífico, controlaba el
equilibrio, deambulaba normalmente y no denotaba alteración en su
capacidad de reflejos, haciendo constar, además, parte de todos esos
síntomas de forma escrita en el atestado. A fin de determinar su verdadero
estado indicaron al conductor que debía someterse a una diligencia de
determinación del alcohol mediante la expiración de aire, utilizando para
ello un etilómetro, informándole de las consecuencias de la negativa, lo
que fue rehusado por el reseñado conductor, quien tampoco accedió a
someterse a una extracción sanguínea que le fue ofrecida”.
2.- La Audiencia de instancia dictó el siguiente pronunciamiento:
“FALLAMOS.- Que absolviendo a V.N. Y J.A. del delito que les
venía siendo imputado y a J. A. de un delito CONTRA LA SEGURIDAD
DEL TRAFICO, debemos condenar y condenamos a éste último como
autor de otro de éstos por DESOBEDIENCIA a la pena de SEIS MESES
DE PRISION, con inhabilitación especial para el derecho de sufragio
durante ese periodo y al pago de una cuarta parte de las costas procesales
con declaración de oficio del resto de las mismas”.
3.- Notificada la sentencia a las partes, se preparó recurso de
casación por el acusado J.A., que se tuvo por anunciado, remitiéndose a
esta Sala Segunda del Tribunal Supremo las certificaciones necesarias para
su sustanciación y resolución, formándose el correspondiente rollo y
formalizándose el recurso.
4.- El recurso se basó en el siguiente MOTIVO DE CASACION:
UNICO.- Por infracción de ley al amparo del nº 1º del artículo 849
de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, por aplicación indebida del artículo
380 del Código Penal.
5.- Instruido el Ministerio Fiscal del recurso interpuesto, interesó la
inadmisión del mismo. Dado traslado a la parte recurrida se dió por
instruída. La Sala admitió el recurso quedando conclusos los autos para
señalamiento de fallo, cuando por turno correspondiera.
6.- Hecho el señalamiento para el Fallo, se celebró la Votación
prevista para el día 17 de diciembre de 2002.
II. FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- El motivo único del recurso, se formula por infracción de
ley, al amparo del nº 1º del artículo 849 de la Ley de Enjuiciamiento
Criminal, alegándose aplicación indebida del artículo 380 del Código
Penal.
El recurrente tomando como base la doctrina contenida en la
sentencia de esta Sala de 9 de diciembre de 1999, trata de argumentar que
el requerimiento para someterse a las pruebas de detección de alcohol en
sangre se llevó a cabo sin existir previamente ni una infracción de tráfico ni
síntomas de hallarse bajo la influencia de bebidas alcohólicas, lo que
significaría la irrelevancia penal de la conducta sin perjuicio del posible
reproche desde la perspectiva del Derecho Administrativo sancionador, a la
vista de los criterios que se plasmaron en la citada sentencia.
El recurrente examina extensamente tanto la citada sentencia de
esta Sala, como la previa dictada por el Tribunal Constitucional 161/1997,
de 2 de octubre, que analizaba desde la vertiente constitucional, el artículo
380 del Código Penal de 1995, ratificando su compatibilidad con la
Constitución, en pronunciamiento que ratificó igualmente el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos -decisión de 22 de junio de 1999 recaída
en el asunto Tirado Ortiz y Lozano Martín-.
Pese a la extensa argumentación, el motivo no puede prosperar pues
carece de fundamentación suficiente.
En efecto, contrariamente a lo que se aduce en el recurso, a tenor de
los hechos declarados probados, resulta claro que el requerimiento para ser
sometido a las pruebas de detección alcohólica tenía perfecta incardinación
en el supuesto previsto en el artículo 21.2 del Reglamento General de
Circulación aprobado por Real Decreto 13/1992, de 17 de enero. Los
Policías Locales acuden ante la presunta comisión de una infracción de
tráfico -conducción a velocidad excesiva-, y comprueban signos de
intoxicación etílica en el acusado, -olor a alcohol en el aliento, ojos
brillantes, estado confuso, habla repetitiva-, suficientes para presumir
razonablemente que podría estar “bajo la influencia de bebidas
alcohólicas”. Lo que exige el artículo 21.2 del Reglamento General de
Circulación a fín de que sea legítimo el requerimiento para someterse a
esas pruebas, no es, como dice acertadamente el Ministerio Fiscal, el
acreditamiento pleno de hallarse bajo el influjo de tales bebidas, lo que es
solo exigible para una sentencia condenatoria; sino, tan solo, la
concurrencia de algunas manifestaciones que permitan presumir esa
posibilidad. La sentencia de instancia, afirma que los Agentes aprecieron
esos síntomas, lo que es tanto como afirmar que concurrían los mismos, lo
cual es suficiente para incardinar los hechos en el artículo 21.2 citado,
aunque de esas apreciaciones no pueda deducirse, de manera concluyente,
por la presencia de otros datos de signo contrario -fundamento de derecho
segundo- la merma en niveles relevantes penalmente de la capacidad de
reflejos y atención.
No puede, pues, acogerse la argumentación del recurrente que
parece conducir inequívocamente a la conclusión de que el delito del
artículo 380 solo sería apreciable cuando a la vez concurra el delito del
artículo 379, salvo los supuestos del artículos 21.1, conclusión que es
inadmisible.
Tampoco es aceptable, como igualmente expresa el Ministerio
Fiscal, el rechazo que se hace en el recurso del presupuesto fáctico
habilitado por el artículo 21.3. Ese precepto no exige la prueba inequívoca
e indiscutible de una infracción de tráfico, sino solamente la fundada
apreciación de que ha podido darse. Por eso, que la sentencia no declare
probado ese exceso de velocidad que motivó la actuación policial o que no
se acredite posteriormente, no permite desechar la aplicación del artículo
21.3 del Reglamento lo que, unido a la apreciación de síntomas de haber
ingerido bebida alcohólicas, significaría igualmente la legitimidad de la
condena del artículo 380 del Código Penal, también en la interpretación
restrictiva que del mismo ha efectuado esta Sala.
SEGUNDO.- Procede, pues, la desestimación del motivo y del
recurso.
III. FALLO
Que debemos DECLARAR Y DECLARAMOS NO HABER LUGAR al
recurso de casación por infracción de ley, interpuesto por J.A., contra la
sentencia dictada por la Audiencia Provincial de La Coruña -Sección 1ª-,
de fecha cuatro de mayo de dos mil uno, en causa seguida contra el
recurrente por delito de desobediencia, con expresa condena, al
mencionado, de las costas ocasionadas.
Notifíquese esta resolución al recurrente, Ministerio Fiscal, a los
recurridos, y a la mencionada Audiencia Provincial, a los efectos legales
oportunos, con devolución de la causa que remitió en su día e interesando
acuse de recibo.
Así por esta nuestra sentencia, que se publicará en la Colección
Legislativa lo pronunciamos, mandamos y firmamos
PUBLICACION.- Leida y publicada ha sido la anterior sentencia
por el Magistrado Ponente Excmo. Sr. D Eduardo Móner Muñoz, estando
celebrando audiencia pública en el día de su fecha la Sala Segunda del
Tribunal Supremo, de lo que como Secretario certifico

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