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Archive for 11 abril 2008

Un estudio da una vuelta de tuerca a la genética de la esquizofrenia

  • “El modo actual de investigar el trastorno no funciona”, dicen los expertos

MADRID.- El gen (o los genes) de la esquizofrenia no existen. Al menos, no del modo en que los buscaba hasta ahora la Ciencia. Un estudio apunta un nuevo enfoque para investigar el origen de este trastorno psiquiátrico: los afectados presentan múltiples alteraciones en la estructura de su genoma, en diferentes zonas que ayudan a organizar el desarrollo cerebral.

La investigación que publica la edición ‘on line’ de la revista ‘Science’, firmada por dos grupos estadounidenses, echaría por tierra el actual enfoque para estudiar los orígenes genéticos de la esquizofrenia.

Aunque está claro que este trastorno tiene un componente hereditario, hasta ahora se buscaban genes concretos relacionados con la enfermedad. “Se pensaba que la mayoría de casos de esquizofrenia estaban ocasionados por compartir una serie de genes comunes, cada uno de los cuales aumentaba ligeramente el riesgo del trastorno. Aunque se habían identificado una serie de genes prometedores, ninguno de estos hallazgos había sido definitivo”, explica a elmundo.es Jon McClellan, de la Universidad de Washington (Seattle, EEUU), y uno de los firmantes del nuevo trabajo.

De confirmarse sus conclusiones, “el modo actual de investigar, buscando genes de la enfermedad, no funcionará“, advierte este experto en Psiquiatría. Como está sucediendo con otros problemas, los avances en el estudio de nuestro genoma están permitiendo ir más allá de las clásicas variaciones genéticas: existen otras alteraciones en la cadena de ADN (variaciones en el número de copias de genes, como duplicaciones o desapariciones de genes) que también tienen algo que decir en nuestras diferencias genéticas.

En el nuevo trabajo, han descubierto que alteraciones de este tipo son entre tres y cuatro veces más frecuentes en las personas esquizofrénicas. Tras estudiar a 150 individuos con este trastorno o bien un trastorno esquizoafectivo y 268 individuos sanos, constataron que entre los primeros las alteraciones estaban presentes en el 15% de los pacientes, frente al 5% de los individuos sanos. Es más, entre aquellas personas en las que la esquizofrenia se había manifestado antes de los 18 años, la frecuencia de estas mutaciones estructurales ascendía al 20%. Los hallazgos se repitieron en un análisis en 83 personas con esquizofrenia surgida en la infancia, una variante menos grave de la enfermedad.

Curiosamente, se trataba de alteraciones únicas. “Prácticamente cada mutación estructural detectada en nuestro grupo inicial [los 150 esquizofrénicos] era diferente”, escriben los investigadores.

Alteraciones únicas

“Nuestros resultados sugieren que mutaciones raras pueden ocasionar muchos casos de esquizofrenia, teniendo cada uno diferentes mutaciones. Esto implica que numerosos los pacientes, tal vez la mayoría, tengan una causa genética diferente”, aclara McClellan. Sin embargo, también han visto que algunas de estas alteraciones afectan a los mismos genes. De hecho, los investigadores han visto que las variaciones de los pacientes psiquiátricos, aunque genuinas, se acumulaban en los mismos genes, algo que no sucedía con los cambios detectados en los voluntarios sanos.

En concreto, estaban sobrerrepresentadas en genes que intervienen en procesos importantes para el desarrollo cerebral. Once genes “alterados por variantes estructurales en los pacientes intervienen en redes de señalización celular críticas para diferentes procesos de las neuronas, como su crecimiento, migración, proliferación, diferenciación, apoptosis o la formación de sinapsis”, escriben los investigadores.

“Identificar procesos que son importantes para la enfermedad podría permitir el desarrollo de tratamientos que los estabilicen”, explica McClellan. Ahora, este investigador y su equipo planean “examinar los genes que vimos alterados en nuestro estudio para determinar si hay otros errores en estos mismos genes en otros pacientes”. Estos expertos creen que “los esfuerzos de investigación genética deberían centrarse en métodos que permitan detectar mutaciones estructurales a lo largo de todo el genoma”.

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SADISMO EN MASA


Autor: María Laura Quiñones Urquiza

 

Para explicar el fenómeno de la identificación colectiva, inevitablemente debemos citar, comprender e interpretar uno de los más brillantes trabajos de Sigmund Freud: Psicología de las masas y análisis del yo (Massenpsychologie und Ich-Analyse). En ese trabajo, vemos desde otra perspectiva cómo un Otro logra incorporar por medio de la transsubjetividad NORMAS ajenas en los individuos.

 

En psicoanálisis llamamos Pulsión al “instinto” del ser humano a fin de diferenciarlo del del animal. La pulsión es una disposición somato biológica de la cual solo veo el efecto, a ésta puedo demorarla, al instinto no. La Pulsión posee fuerza, perentoriedad, una meta que es la satisfacción y una representación del objeto necesario para su satisfacción. El instinto es más directo, es una tendencia innata automática y rígida, es causa efecto. Prueba de ello es que los animales que tienen hambre comen alimento en cualquier estado y simplemente ejecutan sus necesidades fisiológicas en donde sea.

 

El concepto de pulsión de vida (eros) y pulsión de muerte (tánatos) abarca las pulsiones creativas, positivas, armoniosas, virtuosas y constructivas en el hombre en quién conviven también las pulsiones negativas, destructivas, agresivas y mortíferas. Como para los chinos existen el ying y el yang. Tal es así que las dos son necesarias en su justo equilibrio para su supervivencia, las pulsiones se expresan en la defensa ante un ataque, masticación, ternura, actos de generosidad, habilidades, etc. De predominar en demasía una de ellas podríamos hablar hasta de patologías. El concepto de libido atañe únicamente a la energía psíquica positiva.
Buscamos una explicación psicológica para algunos aspectos de la dinámica de las sociedades humanas y muy particularmente de lo que sucede con el psiquismo del individuo insertado en la masa, Freud optó por una concepción reduccionista de lo social, pues el grupo constituye el modelo abreviado o experimental de la sociedad.
Freud rechaza la oposición clásica entre psicología individual y psicología social o psicología de las masas, destacando que en la vida psíquica de un individuo hay constantemente un Otro (para Jacques Lacan: modelo, objeto, rival), y que por lo tanto la psicología individual es siempre social.
Observa que este fenómeno se traduce por un acrecentamiento del afecto y una inhibición del pensamiento. Formula entonces la hipótesis de que las relaciones amorosas son la esencia del alma de las masas, y enfatiza la función del conductor. Así, distingue entre las masas sin conductor, que él llama masas espontáneas, cercanas al estado de naturaleza, y las masas con conductor, o masas artificiales, que son el producto de la cultura.
La Iglesia y el ejército son dos ejemplos de esas masas organizadas con conductor, masas artificiales, puesto que están construidas a partir de coacciones que obstaculizan su disolución espontánea.
Del examen de estos dos ejemplos surge la existencia de dos ejes estructurales: un eje vertical según el cual se organiza la relación de los miembros de la masa con el conductor, y un eje horizontal que representa la relación de los miembros de la masa entre ellos.
Las observaciones dan fé de la naturaleza amorosa de esos vínculos. En primer lugar, en cada uno de esos dos ejemplos se presume que el conductor (Cristo o comandante en jefe) profesa el mismo afecto por cada miembro de la masa.
En segundo lugar, en caso de disolución de la masa, aparece un fenómeno de pánico, en el cual se mezclan sentimientos de soledad y abandono, ligados al debilitamiento de los lazos sólidos ya constitutivos de la masa, y generadores de angustia. También se observa la existencia de un sentimiento de hostilidad, incluso de odio, dirigido a quienes no son miembros de la masa y que por ello representan un peligro para su cohesión.
Estas observaciones demuestran que el eje vertical, el vínculo con el conductor, es determinante para el eje horizontal, el de la relación entre los miembros de la masa. Surgen otras cuestiones, si bien el conductor es indispensable para el mantenimiento de la masa, puede no obstante ser reemplazado por una idea, un concepto ó una ley.

 

El peligro es aquel “padre de horda” con perfil de Personalidad Antisocial al que algunos llamamos el Psicópata Parásito, para los norteamericanos es aquel que padece un Desorden de Personalidad Antisocial por Poder y mediante el hipnotismo en masa y la sugestión (la mejor amiga de la hipnosis) sabe apelar a la pulsión tanática o mortifera que todos tenemos también, logrando desequilibrar un enjambre de “personajes” vulnerables, solitarios, narcisistas u otros psicópatas como él.

 

Carl Gustav Jung llamó La Sombra al sadismo que puede surgir cuando los grandes grupos se juntan, el ejemplo típico es el de las canchas de fútbol, donde algunos son incontrolables, salen de alli y muchos de ellos son amorosos padres o hijos. Vemos pues como se puede producir el fenómeno de la identificación, donde los propios intereses, principios, límites o pulsiones son dejados de lado, pasando a manejarse por los del grupo en pro de un concepto, ideal o un conjunto de normas.

 

En general en la formación de grupos puede ocurrir que para afianzar la alianza implícita, utilizan a un chivo expiatorio, lo defenestran o destruyen. En el mejor de los casos aparecerá el sentimiento de culpa, y en el peor ocurren por ejemplo las lapidaciones, sectas de criminales, etc..

 

Muchas veces al formar parte de esos grupos las licencias están permitidas, probablemente los “límites” tengan que ver con aspectos como la obediencia, y paradójicamente con la pulcritud.
Freud pensaba que la identificación es el proceso primordial del eje horizontal, traza entonces una distinción clara entre el yo y el ideal del yo (el deber ser), pasando posteriormente a considerarlo como Superyo, es decir un patrón de leyes internalizadas.
Una masa organizada es por un lado el resultado de la instalación por numerosos individuos de un mismo objeto exterior en el lugar de su ideal del yo, o sea de la constitución del eje vertical. La transformación sería el producto de una limitación de las propias satisfacciones y aceptada por cada uno de los miembros de la masa. Esta limitación se da porque el conductor ocupa la posición del ideal del yo para cada uno de esos individuos. El vínculo fraternal constituido entre los miembros de la masa actúa como compensación por el costo que el individuo paga para insertarse en ella, es decir por su transformación psicológica y renuncia al cumplimiento de sus propios deseos u opiniones.
BIBLIOGRAFÍA

 

Temas de Psicología Junguiana, Nestor E. Costa. CEA 1995
Sigmund Freud Obras Completas Tomo XVIII, Amorrortu Editores.

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G.O.I.A Grupo Operativo de Intervención y Apoyo (CANARIAS)

                                   

          G.O.I.A Grupo Operativo de Intervención y Apoyo

 

El GOIA es un cuerpo especial antidisturbios creado por la anterior alcaldesa del Partido Popular Josefa Luzardo. Dado la falta de seguridad, Luzardo puso en funcionamiento esta unidad de elite. Los miembros del GOIA reciben un intenso adiestramiento para el ataque y las operaciones antidisturbios, con prácticas diarias de artes marciales.

 

Este  Grupo Operativo de  Intervención y Apoyo,  realizó  durante   2006:  1.187 aprehensiones de drogas, 91 de armas; 94 detenciones, y 134 participaciones en actos  en  los  que se  concentran  grandes  masas  como  Carnaval, Fiestas Fundacionales o conciertos.

 

El grupo G.O.I.A esta compuesto por 34 agentes, y dos cabos.

El GOIA, la unidad de élite de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria cumplirá tres años el próximo mes con un saldo de más de 4.500 intervenciones en materia de seguridad ciudadana, especialmente centradas en la incautación de droga. Los agentes de esta brigada policial, cuestionados en las últimas semanas tras verse involucrados en una persecución nocturna a tiros por las calles de la ciudad, reivindican, frente a las apariencias, su papel en defensa de los ciudadanos al ser el departamento del cuerpo que menos denuncias acumula.

El Grupo Operativo de Intervención y Apoyo (GOIA) de la Policía Local ha cubierto desde su creación, en febrero de 2005, 4.525 intervenciones de las que 4.200 están relacionadas con la aprehensión de estupefacientes, cometido en el que sus 30 integrantes se han especializado de forma casi fortuita –reservada casi en exclusiva a la unidad Especial-, ya que su creación por el Ayuntamiento tenía inicialmente como fin su participación en grandes aglomeraciones de masas para hacer frente a posibles incidentes.

El ritmo de intervenciones, por lo tanto, asciende a más de 125 cada mes, una cifra que según fuentes policiales justifica su creación. Además de las incautaciones de droga, los GOIA, como se conoce en el cuerpo a esta unidad, también se ha aplicado de forma especial en la aprehensión de armas, con una media de cien cada año. Entre las más de 4.500 actuaciones sobre denuncias de inseguridad ciudadana, los agentes de este servicio también han actuado en decenas de riñas y reyertas, según datos oficiales.
 
 
 
 
 

 

 

 

 

    

   

  

 

También multas.

Pero los GOIA no sólo le han tomado la medida a las aprehensiones de droga, sino que también se han ‘colado’ en otro ámbito de los inicialmente no debía ser su cometido habitual: las multas de tráfico. En realidad, para la unidad de élite, colectivo que se diferencia del resto de sus compañeros de la Policía Local en el uniforme, totalmente negro frente al azul del resto, las denuncias a conductores se han convertido en su quehacer más productivo: en poco menos de tres años han denunciado a 11.116 automovilistas, la mitad de ellos el año pasado.
Así, en 2005 los GOIA interpusieron 2.032 denuncias de tráfico, por 3.269 en 2006 y 5.815, en 2007, según datos oficiales.