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Archive for 9 enero 2009

Una niña de 5 años tiene bacterias de transmisión sexual tras supuestos abusos

Nueva sorpresa en la investigación de los supuestos abusos sexuales cometidos en un colegio de El Campello (Alicante). Según fuentes cercanas al caso, la madre de una de las presuntas víctimas, una niña de 5 años, ha solicitado al juzgado instructor que pida análisis de los cuatro monitores de comedor imputados para averiguar si pudieron transmitirle a su hija una bacteria por vía sexual.
Esta madre, que fue la primera que denunció los presuntos abusos ante la Guardia Civil, ha aportado un informe médico que certifica que se ha detectado en la pequeña una presencia “abundante” de la bacteria Klebsiella Pneumoniae. Según los denunciantes, los especialistas les han explicado que esta bacteria se encuentra en el intestino de los adultos y se transmite a través del ano.
Por eso aseguran que estos análisis son una prueba determinante para probar la culpabilidad de los imputados, que de momento están en libertad provisional con prohibición de acercarse a 100 metros de los niños.
Los análisis a la niña se le realizaron el 4 de diciembre, bastante tiempo después de las detenciones y cuando la menor ya no tenía contacto con los cuatro cuidadores. Fuentes consultadas por este diario precisaron que la bacteria no sólo se transmite por vía sexual, sino que también se contagia con cierta frecuencia en los hospitales.
Esta prueba se une al examen que solicitó el fiscal de unas braguitas de la misma niña que presentaban manchas inusuales y que fueron enviadas a Madrid por la Guardia Civil.
La defensa de tres de los imputados, representados por el letrado Ignacio Gally, no se opone en principio a que se sometan a estos análisis para poder despejar cualquier sombra de duda.
Los padres que han solicitado a la juez esta prueba son los primeros que denunciaron los presuntos abusos sexuales ante la Guardia Civil. Según ha podido saber este diario, todo se desencadenó cuando la madre observó unas manchas marrones en la ropa interior de la niña y comprobó que tenía los genitales enrojecidos.
En un primer momento, la pequeña negó que nadie la hubiera tocado, pero después de que su madre y su hermana mayor insistieran acabó diciendo que en el colegio, en las horas de comedor, jugaban a tocarse bajo la supuesta dirección de un adulto, al que se refería como “el cocinero” o “el monstruo”. Los cuidadores, por su parte, niegan cualquier agresión.