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La Policía Local y el Infoex aumentan la vigilancia en La Montaña en busca de un pirómano

Caceres

El entorno del camino de las minas de Valdeflores, en las traseras del Residencial Universidad, ha sufrido seis incendios en 15 días

Los agentes buscan a un motorista que va arrojando petardos

UN HISTORIAL LARGO

Verano de 2001: Hubo incendios en el Portanchito, junto a Fuente Concejo, en San Marquino, en la solana de La Montaña y junto a la ermita del Amparo.

Verano de 2003: Ardieron 7 hectáreas junto a la depuradora (el 20 de junio) y hubo fuego junto al campus y varios de pastos junto al camino de las minas de Valdeflores.

2004: Dos incendios junto a la ermita del Amparo (en uno de ellos hubo tres heridos leves) en días consecutivos (el 12 y el 13 de julio) y otro en un camino en La Montaña que obligó a desalojar un chalé.

2005: El 30 de agosto ardieron 11 hectáreas (seis de ellas de superficie arbolada) en las traseras del Residencial Universidad, de donde hubo que desalojar treinta viviendas por la cercanía de las llamas.

2006: Al menos seis incendios cerca del camino de las minas de Valdeflores entre el 12 de junio y el 12 de agosto. El más grande ocurrió el 7 de agosto y quemó 4,5 hectáreas en las traseras del Residencial Universidad.

2007: Otra vez media docena de fuegos en la Sierra de la Mosca, uno de ellos cerca de la prisión. También hubo uno en la paraje ‘La pulga’, al pie de la falda de La Montaña, y otro en el Portanchito.

2008: Uno en el camino de las minas de Valdeflores el 15 de julio, otro casi en el mismo sitio el 13 de agosto, y uno en la solana de La Montaña el 8 de agosto.

2009: Seis incendios en quince días: el 27 de julio y el 1, 3, 5, 7 y 10 de agosto.

A veces añade hasta tres cerillas a los petardos para que la chispa sea mayor

Ha llegado a emplear un tornillo para que el artefacto pesara más y llegara más lejos

Personal del Plan Infoex y de la Policía Local se entrevistarán en los próximos días

Un pirómano anda suelto por la Sierra de la Mosca, en la falda de La Montaña. Leído de esta forma puede resultar novelesco, peliculero, pero estrictamente, es así. No tienen duda alguna en la Policía Local, ni la hay tampoco entre los agentes forestales que conocen la zona, ni entre los trabajadores de los retenes del Infoex (Plan de Lucha contra los Incendios Forestales en Extremadura) y mucho menos entre los vecinos del lugar. La coincidencia de opiniones no es gratuita. No es una elucubración que a base de ir de boca en boca haya acabado por erigirse en verdad sin más argumentos. Muy al contrario, está apoyada en hechos. Más bien en la repitición de sucesos. Es casi una cuestión de lógica que tiene a más de uno bastante preocupado.

En los últimos quince días ha habido al menos seis incendios en la misma zona, y siempre en idéntica franja horaria. Ocurrieron el 27 de julio y los días 1, 3, 5, 7 y 10 de agosto, en todos los casos en parajes cercanos al camino de las minas de Valdeflores, en las traseras del Residencial Universidad. Y siempre, entre las seis y las seis y media de la tarde. A estos datos hay que añadir el testimonio de algunos residentes en la zona. Tanto vecinos de la urbanización como más de uno de los que residen durante el verano en alguno de los chalés que hay en esa zona aportan datos sobre el pirómano.

De momento no tiene nombre, pero sí hay unas cuantas pistas sobre él. Se trata de un hombre joven, que se mueve por el lugar en una motocicleta de campo, y que suele vestir ropa de camuflaje. Sus visitas son tan reiteradas que varios vecinos ya le han visto, y han aportado detalles que pueden resultar valiosos para lograr su detención.

Entre ellos está su modo de proceder habitual. Suele aparecer con su motocicleta entre las seis ylas seis y media de la tarde, y para prender el terreno utiliza petardos. A veces les añade hasta tres cerillas sujetas con cinta aislante, para que al consumirse la mecha, la chispa inicial sea mayor. También en alguna ocasión ha empleado tornillos, para que el peso de los petardos sea mayor y así, al arrojarlos, lleguen más lejos. Con este último método logra que esos artefactos caseros salten las vallas de piedra que separan las fincas del camino asfaltado y así prender parcelas con olivos.

De hecho, lo ha conseguido varias veces. Y probablemente, no sólo este año, porque el problema de los incendios en este paraje no es una novedad de este verano. Se ha venido repitiendo durante los últimos cuatro años, aunque no hay precedente de una sucesión tan acusada como la de los últimos quince días.

Agentes patrullando

Esto ha motivado que la vigilancia sobre la zona aumente, con un doble objetivo: detectar el fuego lo antes posible y tratar de encontrar a su autor. Desde hace varias semanas, la Policía Local ha aumentado su presencia en la zona, con visitas al lugar por la mañana, por la tarde y por la noche. Ayer se refirió a este asunto Cipriano Madejón, alcalde en funciones, que afirmó que «la Policía Local vigila esa zona las 24 horas».

Esta labor la están cumpliendo las dotaciones de servicio, ya que la conocida como ‘patrulla verde’ está de vacaciones. Precisamente los integrantes de este grupo son quienes mejor conocen la zona, ya que en su día catalogaron los distintos accesos y caminos que salpican la zona.

La dificultad para llegar a algunos rincones de este paraje es uno de los factores que en algunos de los siniestros ocurridos en los últimos años han complicado la labor de los bomberos y retenes. De hecho, la semana pasada, tras uno de los incendios que afectaron al monte situado tras el Residencial Universidad, una máquina abrió un cortafuegos, lo que obligó a romper una pared de piedra. El objetivo de este tipo de medidas es facilitar el trasiego de camiones y personal de tierra ante futuras intervenciones en este mismo lugar. Además, las franjas de terreno sin vegetación consiguen frenar el avance de las llamas hacia zonas donde encuentran combustible.

En el entorno del camino de las minas de Valdeflores, la materia natural que alimenta al fuego no falta. Al contrario, abunda la maleza y la suciedad (desde botellas de agua hasta papel higiénico e incluso cartuchos utilizados por cazadores) en todo el entorno, un motivo de queja entre vecinos y bomberos. Esta última cuestión será una de las que se aborden en una reunión que mantendrán en los próximos días representantes de la Policía Local de Cáceres y el Plan Infoex de la Junta de Extremadura

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