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Implantada la primera pulsera GPS de localización de maltratadores

7 septiembre 2009 Deja un comentario

El primero de los 3.000 dispositivos GPS para la localización de maltratadores con orden de alejamiento impulsados por los ministerios de Igualdad, Interior y Justicia comenzó a funcionar este jueves en la provincia de Valencia, donde un juez decidió imponer a un hombre esta medida accesoria por las circunstancias especiales de riesgo en las que se encontraba la víctima.
Según confirmaron a Europa Press en fuentes del Ministerio de Igualdad, a este primer dispositivo le sucederá un segundo solicitado por otro juez de la provincia de Badajoz, en Extremadura, que entrará en funcionamiento en las próximas horas.

Igualdad no ha querido facilitar más detalles sobre el agresor al que se ha impuesto la medida o el juez que la ha dictado, por entender que se pondría en peligro la intimidad y la seguridad de la víctima y por tanto, la efectividad del sistema.

Los dispositivos de detección de proximidad se utilizan para velar por el cumplimiento de las órdenes de alejamiento y se imponen por orden judicial en los casos en que se estima un riesgo especialmente elevado para la víctima.

Gestionados por el consorcio Securitas Direct- Telefónica, están a disposición de los juzgados de todo el territorio nacional desde el pasado 24 de julio, cuando entraron en vigor.

El sistema conecta al supuesto agresor y a la mujer con un centro de control único operativo 24 horas al día y todos los días del año, donde personal cualificado atiende las incidencias y traslada la información a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, tanto si se trata de una incidencia técnica como si se da un caso de emergencia.

En el Centro de Control las alertas están clasificadas atendiendo a su gravedad. Además de recibir información a tiempo real sobre la ubicación geográfica de agresor y víctima, detecta y demarca las zonas de exclusión (aquellas a las que no puede acercarse el agresor por orden judicial) como las de inclusión (aquellas en las que se supone que debería estar en momentos determinados) para controlar el acceso el inculpado a las mismas.

Tanto el inculpado como la víctima se equipan con un dispositivo. En el primer caso, se trata de un brazalete ajustable a la muñeca o el tobillo que funciona como transmisor de radiofrecuencia y que lleva aparejado un dispositivo de rastreo GPS. El transmisor envía señales al centro de control para verificar que el inculpado lleva consigo el localizador y es capaz de activar una alarma en el momento de coincidir a menos de 500 metros con el dispositivo de la víctima.

El brazalete, acuático, va equipado con un sistema de seguridad que activa una alarma si el inculpado intenta quitárselo o manipularlo. También avisa al Centro de Control si se separa del transmisor de radiofrecuencia o si a la batería del mismo, de unos 6 meses de duración, le quedan menos de diez días de autonomía.

Por su parte, el equipo de la víctima, parecido a un teléfono móvil, permite la comunicación de voz y datos con el Centro de Control, incluye un sistema de localización geográfica por GPS, un botón de pánico para activar en casos de emergencia y un dispositivo de radiofrecuencia que detecta la proximidad del agresor para advertir tanto la víctima como al centro si éste se acerca.
FUENTE: EUROPAPRESS.ES

Batalla campal en las fiestas de Pozuelo

7 septiembre 2009 Deja un comentario

«Era un infierno. Contenedores ardiendo, policías disparando bolas de goma y con porras en mano. Yo de repente vi como doscientas personas corriendo y tuve que levantarme para que no me pasara nada. Parecía la batalla de Braveheart». Así describía Ignacio, un joven de 17 años, lo sucedido en la madrugada de ayer en las fiestas de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Todo parecía tranquilo al principio de la noche. «Pero el ambiente era raro. Casi no se oía la música y había habido mucha policía», explica Carlos. Al parecer, todo empezó a eso de la una de la mañana cuando una llamada alertaba de una reyerta. Hasta allí se trasladó una unidad sanitaria y una policial. A los jóvenes allí congregados no les hizo gracia la presencia de los agentes y empezaron las primeras tiranteces. Los insultos y las malas maneras llevaron a las manos y los agentes tuvieron que pedir refuerzos ante la agresividad de los jóvenes. Así comenzó la reyerta, que no finalizó hasta cinco horas después. El peor momento del combate en el que se convirtió el enfrentamiento entre la policía y los jóvenes llegó a las tres de la mañana. A esa hora, todos los que hasta ese momento habían estado bebiendo en los «botellones» se unieron a la gresca lanzando contra los agentes todo aquello que tenían a mano. Según fuentes policiales, los agentes vivieron momento de auténtica angustia. La violencia de la muchedumbre se desató de tal manera que los jóvenes no dudaron en quemar contenedores, romper marquesinas de autobús y todo tipo de mobiliario urbano.

Patrullas quemadas

Incluso, un coche de la policía nacional fue pasto de las llamas así como una furgoneta de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y varios coches de la policía local. Además, dos coches camuflados y otros dos vehículos policiales acabaron con los cristales reventados y con las lunas rotas a pedradas. Una hora más tarde, a eso de las cuatro y media, dos centenares de jóvenes intentaron asaltar la comisaría saltando el muro perimetral, aunque «gracias al dispositivo de seguridad de la comisaría y a la UIP no consiguieron hacerlo».Los refuerzos llegaron. Antidisturbios de otras zonas de Madrid así como zodiacos, centauros y otras unidades se acercaron a Pozuelo para prestar apoyo a sus compañeros que, además, se habían empezado a quedar sin material. Por la tarde, muchos de los que formaron parte de esa batalla campal colgaron en internet el enfrentamiento. En esos vídeos se puede apreciar perfectamente cómo los jóvenes incitaban a la violencia y se reían y jactaban de sus actos vandálicos.
Guerrillas
Poner fin a la multitudinaria reyerta fue complicado porque los jóvenes se dispersaron por distintas calles y comenzó una auténtica guerra de guerrillas.La cosa se empezó a calmar pasadas las seis de la mañana, cuando muchos de los que habían empezado o formado parte de la pelea se cansaron y decidieron irse a casa.El saldo del suceso fue de veinte detenidos, siete de ellos menores de edad. Todos ellos acusados de desobediencia a la autoridad, destrozo de mobiliario urbano.Asimismo, la reyerta dejó diez policías heridos, en concreto, dos de la comisaría de Pozuelo de Alarcón, un agente municipal y siete agentes de la Unidad de Intervención Policial. Dos de ellos tienen lesiones graves, por lo que fueron trasladados al hospital. Varios jóvenes sufrieron lesiones también tras la pelea.
Tres secuencias

1/ Aviso Una llamada alertó a las Fuerzas de Seguridad de una reyerta. Cuando la Policía acudió tuvo un encontronazo con varios jóvenes violentos que les increparon e insultaron. Tuvieron que pedir refuerzos.

2/ Fin del botellónCuando los botellones llegaron a su fin obligado, a eso de las tres de la mañana, los jóvenes se envalentonaron y decidieron unirse al enfrentamiento. Comenzó entonces una guerra de guerrillas por las calles.

3/ Asalto a comisaríaPasadas las cuatro de la mañana, alrededor de doscientos jóvenes intentaron asaltar la comisaría saltando el muro perimetral. No lo lograron gracias al dispositivo policial que lo evitó.

FUENTE: LARAZON.ES