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Policías contra el amarillo

25 noviembre 2009 1 comentario

   

Los sindicatos piden cambiar el color de los uniformes porque se confunde con los atuendos de los operarios de la limpieza y de la grúa, o servicios Sanitarios.

-«¡Policía, policía, me han robado el bolso!»

-«Lo siento señora, no soy agente, soy un operario de limpieza».
Este no es un caso ocasional, son muchos los ciudadanos que confunden frecuentemente a la Policía Local con operarios de limpieza, los trabajadores de la ORA o los obreros. Todos ellos llevan en la parte superior de sus uniformes el amarillo fluorescente y las confusiones son habituales.
Los agentes de la Policía Local del sindicato UGT denuncian que la imagen del agente se está resintiendo. «Nosotros siempre acudimos a socorrer a un ciudadano en apuros y ya se han dado casos de personas que nos han acusado de no atenderles y luego se han dado cuenta de que estaban llamando a un operario con similar uniforme», explicó ayer Benjamín Victoria, responsable de la Policía Local, en UGT.
El uniforme de los agentes, al igual que el del resto de la Comunitat, se cambió en 2006 coincidiendo con la visita a Valencia del Papa, Benedicto XVI.
Un decreto aprobado en la Conselleria de Gobernación modificó los colores. «Por eso, queremos transmitir nuestra preocupación al conseller Serafín Castellano», añadieron desde UGT.
El sindicato asegura que desde 2006 los problemas se han ido sumando y cada día hay más personal que lleva uniformes similares. Incluso un ciudadano cuando tiene un accidente debe ponerse un chaleco amarillo reflectante. «La Policía es la autoridad, un Cuerpo que va armado, que tiene una estructura jerarquizada y, por tanto, debe distinguirse de los demás con total claridad y sin ningún tipo de duda», insistió Benjamín Victoria.
Azul claro y oscuro
UGT, preocupado por las quejas de los ciudadanos, ha confeccionado un uniforme en tonos azul claro y oscuro y que ya han mostrado en manifestaciones o en actos multitudinarios. «No tiene por qué ser el color que nosotros proponemos, pero desde luego queremos otro del que tenemos actualmente para poder identificarnos con el resto de trabajos y sobre todo ayudar a los ciudadanos, ya que este es nuestro objetivo prioritario», apuntó.
Fuentes de la Policía Local, sin embargo, aseguraron que el color de los uniformes depende de la Conselleria de Gobernación, pero «de todas formas no creemos que exista confusión porque el nombre del Cuerpo está claramente identificado, tanto por la parte de delante como por la de detrás, y además llevan pistola y la placa. Insisto, no creemos que haya problema alguno», concluyeron fuentes de la Policía Local.
Relación con la noticia que te publico hace meses:

Barcelona blinda la Urbana de proximidad en todos los barrios ante grandes incidencias

25 noviembre 2009 Deja un comentario
 
 
 
La Guardia Urbana de Barcelona culminó hoy la extensión de las patrullas de proximidad en toda la ciudad y garantizará su presencia pese a que pasen grandes incidencias, afirmó hoy el alcalde, Jordi Hereu, quien aseguró que, con la nueva organización, se “blinda” la presencia en los 73 barrios.
   Con la implantación en los distritos del Eixample, Les Corts, Sarrià-Sant Gervasi y Horta Guinardó, Hereu extiende el nuevo modelo que empezó en 2007. Con el refuerzo de 250 agentes en noviembre de 2010, el Ayuntamiento cumplirá su objetivo de que el 70% de los policías estén dedicados al territorio. El cuerpo tiene 2.696 agentes, según datos de diciembre de 2008.
   En rueda de prensa en el interior de manzana del Eixample dedicado a la cupletista Cándida Pérez, Hereu consideró los barrios como la unidad en que los barceloneses se sienten identificados, y donde compran, se educan y pasan la mayor parte del tiempo.
   Según él, con la extensión de la Urbana de proximidad, los barceloneses encontrarán agentes patrullando en los barrios, ya que “prevenir es siempre la mejor política de seguridad”. Añadió que mantener la convivencia en el espacio público es una de las prioridades del Consistorio.
   El alcalde, que había sido edil de Seguridad, explicó que el cuerpo “siempre ha estado en los barrios”, pero que ahora garantizará la atención a vecinos y comerciantes con un cabo por cada una de las 40 agrupaciones en las que se han dividido los 73 barrios, y que se denominan Sectores Policiales Operativos (SPO).
   El cabo visitará a las entidades para atender las peticiones. En los barrios habrá dos agentes en coche patrulla y dos en bicicleta, a pie o motocicleta, patrullas que tendrán el apoyo de “toda la organización”, según Hereu. En 2008 se celebraron 3.521 reuniones con el tejido asociativo y se comunicaron 6.834 incidencias producidas en la calle, un 65% más que en 2007.
   La experiencia previa en seis distritos durante dos años ha permitido “validar el proceso”, según Hereu, aunque se han introducido cambios. Además de crear la figura del cabo de proximidad, la Urbana trabaja con nuevos sistemas de información como PDA de segunda generación y protocolos para actuar ante incidencias, explicó la concejal de Seguridad, Assumpta Escarp.
SEGURIDAD COMPARTIDA ENTRE TODOS
   El alcalde se mostró satisfecho porque en dos años han podido “reforzar mucho” la interlocución con las entidades. “Siempre partimos del concepto de que la seguridad la compartimos entre todos”, defendió, y dijo que el Ayuntamiento debe invertir –un 10,6% más en 2010 para seguridad y movilidad– pero llamó a tener en cuenta que afecta a todos.
   Una representante vecinal de Fort Pienc se preguntó sobre los planes de seguridad para el barrio y una del paseo de Gràcia celebró la medida después de que hace pocas semanas lamentasen el estado de dejadez de la emblemática calle. Hereu paseó después por las paradas de ropa del Mercado de Sant Antoni en las calles Borrell y Manso.
   Una vecina le recriminó al alcalde por las deficiencias de la nueva contrata de limpieza y le espetó: “Sólo hay ladrones y mucha mierda”. Pilar, que regenta una de las paradas, también le advirtió de robos diarios en la zona, de la suciedad en la calle y consideró que debe explicar mejor la gestión municipal o vaticinó que “tendrá problemas”.

Vehículos policiales con cámara para grabar cualquier incidente

25 noviembre 2009 Deja un comentario
Más de un centenar de los nuevos vehículos de la Policía Municipal de Madrid contarán con una instalación de cámaras que, además de grabar las matrículas de los coches que cometan alguna infracción, podrán grabar cualquier incidente, reyerta o siniestro que se produzca en la vía pública, ha informado el Ayuntamiento de la capital.
Se trata de contar con un medio más para velar por la seguridad de los ciudadanos. En la actualidad, algunos vehículos de la Policía Municipal están dotados de unas cámaras lectoras de matrículas (OCR), conectadas permanentemente con la base de datos de vehículos sustraídos del Cuerpo Nacional de Policía.
La incorporación del nuevo sistema, que comenzará a principios de 2010, permitirá además registrar las alteraciones de la vida cotidiana que afecten a los ciudadanos. Durante el patrullaje diario, las cámaras lectoras detectan automáticamente los vehículos que tengan algún interés policial, lo que permite actuar rápidamente en función de la alarma provocada.
Los vehículos están dotados, también, con un repetidor de señal que aumenta la cobertura de las comunicaciones en entornos en los que por la configuración de los edificios o del terreno, ésta es débil o de baja calidad.
Hasta ahora 11 vehículos disponían de estos dispositivos, pero ahora el Consistorio ha adquirido 270 nuevos vehículos, de los que 122 están dotados con esta tecnología. En total, el área de Gobierno de Seguridad y Movilidad invertirá 12,9 millones de euros en los próximos cuatro años para esta adquisición, que permitirá aumentar la flota municipal, actualmente compuesta por 589 coches y 601 motos.
Con el nuevo programa, las cámaras permitirán el envío de imágenes y la grabación de las mismas al Centro Integrado de Seguridad y Emergencias de Madrid (CISEM) para mejorar la gestión de los incidentes y las emergencias que se produzcan en la ciudad y para que, con el conocimiento instantáneo de la acción en la que se vea envuelta el vehículo, se incremente la seguridad de los propios agentes.

Más sostenibles

Por otra parte, todos los nuevos vehículos cumplen con las más altas calificaciones en cuanto a ahorro energético. En concreto, en la clasificación de la IDAE, 230 de ellos obtienen el nivel A (máxima eficiencia energética), 22 de ellos el nivel B y 18, el nivel D (eficiencia energética media).
De este contingente, 53 vehículos incorporan un motor híbrido (eléctrico y de combustión) que permiten su circulación cien por ciento con el motor eléctrico lo que supone 0 emisiones. Pero, además, incorporan puentes de luces de leds de bajo consumo energético, y de sirenas modulables en su contaminación acústica, para cumplir con el Real Decreto sobre emisión de ruido desde vehículos de emergencia.
Del total de la flota de la Policía Municipal, otros 225 coches tienen una antigüedad de tres años y medio. Los restantes 94 vehículos de cuatro ruedas son camiones, autobuses y furgones que, por su uso especializado y reciente adquisición, se encuentran dotados de las más modernas tecnologías en sus oficinas móviles y sistemas de comunicación.
Completan la flota 601 motocicletas, 17 de las cuales son de gran cilindrada y se han incorporado mediante este mismo contrato de ‘renting’.
FUENTE: ELMUNDO.ES

El 40% de las mujeres latinoamericanas sufre violencia de género

25 noviembre 2009 Deja un comentario

 

Cuatro de cada diez mujeres sufren violencia machista en Latinoamérica, y casi un 60 por ciento es víctima de maltrato psicológico, según desveló hoy un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre la violencia contra la mujer.
Los datos demuestran que la violencia física sufrida por las mujeres va desde golpes simples hasta agresiones severas y un 45% de ellas declara haber recibido amenazas de muerte por parte de sus parejas.
En muchos casos, las agresiones se acompañan por una fuerte carga de violencia psicológica y también sexual, hasta el punto que entre el 5% y el 11% de las mujeres dice haber sido víctima de violencia sexual.
El maltrato psicológico, o violencia emocional, es la agresión más frecuente, según señala el informe titulado “¡Ni una más!, Del dicho al hecho: ¿Cuanto falta por recorrer?”.
Los insultos, las descalificaciones, humillaciones y burlas son muestras de maltrato psicológico, así como los medios de dominación que utiliza el agresor para controlar el tiempo, la libertad de movimiento y los contactos sociales de la mujer.
La violencia emocional alcanza el 60 por ciento de la población femenina en Colombia y Perú, mientras que en Bolivia y México la cifra asciende a casi el 40 por ciento.
El estudio contempla diferentes formas de violencia, entre las cuales caben el feminicidio, la violencia contra menores de edad, y la violencia sexual, pero también la trata de blancas, la violencia institucional, y la violencia discriminatoria contra mujeres emigrantes, indígenas y afrodescendientes.
En algunos países, según cita el texto, el control sobre el uso del dinero por parte de las mujeres, también conocido como violencia económica, puede llegar a afectar a un tercio de las mujeres.
El estudio denuncia que existen serias deficiencias en la aplicación de las normas internacionales que buscan proteger a la mujer, así como en la provisión de servicios y en el acceso a la justicia por parte de las víctimas.

No se destinan recursos

Además, los responsables del texto señalan que no se han destinado suficientes recursos a la prevención y sanción de todas las formas de violencia contra la mujer, y advierte de la necesidad de convertir la erradicación de la violencia machista en un objetivo central de las agendas públicas.
El informe fue presentado hoy en Ciudad de Guatemala y forma parte del lanzamiento de la campaña global “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres”, lanzada por el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en febrero de 2008.
FUENTE: ELMUNDO.ES

 

El hombre asesinado por la banda de extorsionadores de empresarios era de Barcelona

25 noviembre 2009 Deja un comentario

 

El inductor del asesinato de un empresario que operaba en las comarcas del Vallès por parte de una red de sicarios que se dedicaba a la extorsión de hombres de negocios está entre los últimos cuatro detenidos por la Guardia Civil la semana pasada, según confirmaron hoy a Europa Press fuentes cercanas al caso. 
Las pruebas forenses indican que la víctima es Juan José B., un empresario dedicado a la compraventa de coches de lujo y que tenía su empresa en la calle Aragó de Barcelona, aunque los análisis de ADN todavía no han confirmado su identidad de forma definitiva, según la Cadena Ser.

Su cadáver estaba enterrado en una zona boscosa de Ullastrell con un fuerte golpe en la cabeza y un disparo, aunque lo mataron en una nave industrial de Rubí, delante de otro empresario al que después extorsionaron amenazándole con inculparle de los hechos.

La Guardia Civil detuvo la semana pasada a cuatro individuos –el inductor y tres sicarios– relacionados con la banda, después de que el 6 de noviembre ya arrestaran a seis miembros de la red. El inductor también es un empresario de Barcelona, aunque todavía no ha trascendido su identidad, que habría pagado al grupo para que mataran a la víctima por un “ajuste de cuentas”, según informaron a Europa Press fuentes próximas al caso.

La banda aprovechó para extorsionar al testigo del crimen amenazándole de incriminarlo con pruebas falsas en caso de que no pagara las cantidades de dinero que le fueran exigiendo. Según la investigación, el extorsionado realizó pagos de 700.000 euros durante los últimos diez meses bajo la amenaza de implicarle en esta muerte y de hacer daño a su familia, y denunció los hechos porque ya “no aguantaba la presión”.

Se trata de una banda de sicarios que extorsionaba a empresarios y que ya se da por desarticulada, formada por cuatro hombres y dos mujeres de nacionalidades española, puertorriqueña y rumana, a quienes acusan de detención ilegal, robos con violencia, blanqueo de capitales, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas y robo de vehículos La operación está dirigida por el Juzgado de Instrucción número 3 de Sabadell y por la Fiscalía contra el Crimen Organizado de Barcelona.

 

Marcel Petiot

25 noviembre 2009 Deja un comentario


Desde muy joven demostró un gran sadismo torturando y asesinando

Desde muy joven demostró un gran sadismo torturando y asesinando animales com gatos.  Los psiquiatras que lo examinaron antes del juicio declararon que se trataba de un hombre en su sano juicio. Sin embargo, si nos detenemos a hacer un balance sobre cómo había sido su vida hasta entonces, nos encontramos con claros manifiestos de una mente desequilibrada desde su más tierna infancia.

Nació el 17 de enero de 1897. Su padre murió cuando él tenía tan sólo cinco, su madre murió tres años después, así que el niño fue confiado a los cuidados de varios tíos y tías. Tal vez por esta situación difícil su educación no fue como la de un niño normal ni mucho menos tuvo el afecto que éstos necesitan en esos años tan cruciales de vida.

De pequeño demostró una inteligencia considerable, pero al mismo tiempo revelaba ciertas tendencias sádicas que preocupaban a quienes le rodeaban: desde sumergir las patas de su gato en un cazo de agua hirviendo hasta asfixiar a este mismo animal con sus propias manos, o

torturar a otros animales sacándoles los ojos para divertirse mirando como éstos se golpeaban contra las paredes una vez ciegos.

También tenía la manía de robar todo lo que le pasaba por las manos. A sus compañeros en clase, los medicamentos en el ejército cuando era soldado (para venderlos posteriormente en el mercado negro) e incluso los fondos municipales del alcalde de Villaneuve cuando se presentó a unas elecciones municipales.

Basta con observar su grave afición a la piromanía, su crueldad con los animales, esa ludopatía crónica, además de serios y continuos ataques depresivos, una avanzada paranoia y un crónico estado de melancolía… por no hablar de sus mentiras compulsivas y su actitud de desprecio hacia toda la sociedad o su sangre fría casi carente de sentimientos… sin duda ese carácter nos suena bastante desequilibrado. Sin duda refleja una personalidad muy conocida por todos nosotros: una personalidad psicopática.

Curiosamente, y como suele ser habitual en estos casos, todas estas peligrosas facetas de su vida no le impidieron salir adelante en la vida social. Su encanto personal le ayudó a ganar prestigio en el ámbito profesional como médico y en una carrera política que inició como concejal, aunque ese encanto ocultase un carácter carente de escrúpulos.

El 11 de marzo de 1944 la policía acude a casa del doctor Petiot, alertada por los atemorizados vecinos que observaban salir de la chimenea una grasienta humareda negra y un hedor insoportable. La chimenea corría el riesgo de incendiarse, pues ya se veían las llamas sobresaliendo amenazadoras y no

Se consiguieron demostrar 24 muertes pero pudieron ser muchas mas en realidad. 

tardan en acudir los bomberos, quienes logran entrar en la casa a través del sótano. Allí, descubren sin dar crédito a lo que ven, el espantoso combustible que alimentaba las llamas: un montón de cuerpos desmembrados.

Momentos más tarde acude la policía, y el doctor Marcel Petiot les explica con orgullo que aquellos eran “sus” cadáveres, los restos de alemanes y colaboracionistas pro-nazis que habían sido asesinados por la Resistencia francesa y confiados a su custodia para que se deshiciese de ellos. Los agentes aceptan la explicación y lo dejan ir, no sin antes felicitarlo por tener esas dotes de patriotismo.

Petiot, aseguró que era miembro de la Resistencia y que sus víctimas habían sido 63. Al igual que los 27 cadáveres encontrados en el sótano, los agentes dan por hecho que son más soldados alemanes. Pero cuando se constata que aquellas muertes no tenían que ver con la ejecución de colaboradores nazis, Petiot ya había huido en su bicicleta.

A partir de ahí se llevó a cabo un minucioso registro de la casa, hallando además de los cadáveres despedazados, casi 150 kilos de tejido corporal calcinado y otros muchos cuerpos descomponiéndose en un pozo del garaje que contenía cal viva.

Guillotina en la que fue ejecutado Marcel Petiot.  Al cabo de un tiempo de anonimato, Petiot inició una serie de correspondencia con el periódico Resistance, bajo otro nombre, pero sin modificar su letra (lo que ayudaría a su identificación), diciendo que la Gestapo había metido en su casa los cadáveres. Gracias a eso fue de nuevo detenido el 2 de noviembre de 1944.

Su juicio comenzó en el Tribunal del Sena el 15 de marzo de 1945, ahí se descubrió la verdadera faceta del doctor. No era un luchador clandestino por la libertad, sino un criminal totalmente degenerado.

Se le acusaba de 27 asesinatos por las evidencias de su sótano. Su hermano Maurice, quien le proporcionaba la cal, alegó que Petiot la utilizaba contra las cucarachas, pero el enorme volumen de 400 Kg suministrados sirvió para inculparlo de complicidad criminal.

Mientras se hallaba detenido a la espera del juicio, Petiot en todo momento comentaba jocosamente a los guardianes de su prisión “No dejen de acudir a mi juicio, va a ser maravilloso y se va a reír todo el mundo”… y nada más lejos de la realidad, ese juicio fue uno de los más surrealistas y confusos en la historia de Francia.

A veces, tanto el acusado como el abogado dormitaban plácidamente en sus asientos, e incluso llegó a haber insultos entre la defensa y el acusado cuando el acusado afirmó que era un defensor de traidores y judíos, a lo que éste furioso le amenaza con partirle la boca en la misma sala.

La acusación afirmó que Petiot atraía a ricos judíos a la rue Lesseur con el pretexto que les ayudaría a escapar del acoso de las fuerzas alemanas hacia otros países. Luego, les quitaba la vida por medio de inyecciones letales que les administraba con el pretexto de cumplir con las formalidades sanitarias extranjeras, después los despojaba de todo el dinero y objetos de valor que poseían.

Al final de tres semanas de juicio, el jurado lo declaró culpable de 24 de las 27 acusaciones y en cuanto se dictó el veredicto de culpabilidad se establecieron una serie de indemnizaciones a favor de los familiares de las víctimas.

El 26 de mayo de 1946 el Dr. Muerte fue condenado a la guillotina, pero el asesino, lejos de mostrarse asustado en el momento de su muerte dijo con más ironía que nunca a los testigos de la ejecución: “Caballeros, les ruego que no miren. No va a ser bonito.”

 
Guillotina en la que fue ejecutado Marcel

Por: Margarita Bernal

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José María Manuel Pablo de la Cruz Jarabo Pérez Morris

25 noviembre 2009 Deja un comentario

 
Su carácter vividor le llevó al faltarle el dinero

Su carácter vividor le llevó al faltarle el dinero a convertirse en un asesino sin escrúpulos. José María Manuel Pablo de la Cruz Jarabo Pérez Morris, Un asesino sin escrúpulos

Uno de los crímenes más atroces de la historia española fue, sin duda, el cometido por José María Jarabo. Este individuo acabó con la vida de cuatro personas, una de las cuales era una mujer embarazada. Precisamente, los crímenes de Jarabo fueron los que hicieron que la tirada del periódico El Caso se acercara al medio millón de ejemplares en 1958. Era la primera vez, desde antes de la Guerra Civil, que un medio de comunicación nacional alcanzaba dicha cifra.

Los sonados crímenes de Jarabo salieron a la luz pública el 22 de julio de 1958. El día anterior habían sido descubiertos los cuerpos sin vida de cuatro personas, dos hombres y dos mujeres, muertos por obra de José María Manuel Pablo de la Cruz Jarabo Pérez Morris, de 33 años.

El sábado 19 de julio de 1958 España se recupera de la resaca de patria producida por la coincidencia de los actos de conmemoración del “Glorioso Alzamiento Nacional” y la “Fiesta de Exaltación del Trabajo”. Las calles están vacías. El calor es asfixiante.

Un joven bien plantado e impecablemente vestido aprovecha la tranquilidad de la mañana para ojear el ABC en una cafetería de Madrid. Las páginas de deportes hablan de un Bahamontes que acaba de ganar el premio de la montaña en el Tour de Francia.

Se detiene en esta información para enterarse de que Jacques Goddel, director de la carrera, piensa que “si el corredor de Toledo tuviera tanto cerebro como músculo ya hubiera ganado varias veces la vuelta francesa”. También presta atención a las páginas taurinas, que resaltan la presentación en la capital de Curro Romero. Y a las necrológicas, donde destacan las honras fúnebres del ex ministro Cavestany.

El silencioso lector, que se echa al coleto una copa de coñac y pide otra, no es consciente de que está a punto de provocar la saturación de esas mismas páginas cargadas de necrológicas que ahora contempla. Aún no sabe que dentro de muy poco se convertirá en el personaje encargado de enfangar de sangre la posguerra. Ignora que la mano que cierra con un movimiento seco el periódico es la misma que, unas horas después, empuñará la pistola y el cuchillo con que se cometerá uno de los crímenes múltiples más brutales de la historia negra española. No puede imaginar que ese cuádruple asesinato que está a punto de cometer será resuelto por la policía en una de las más rápidas investigaciones jamás realizadas, y que una vuelta de garrote pondrá fin a la amarga recta final de su existencia.

Un tipo viril

El tempranero bebedor se llama José María Manuel Pablo de la Cruz Jarabo Pérez Morris. Nació en Madrid hace 35 años y lleva los últimos ocho entregado al alcohol, las drogas y las mujeres. Sus amigos dicen que sabe vivir y divertirse como nadie. Que es un tipo viril capaz de cautivar a señoras y señoritas, poco le importa la condición de las mismas, basándose en su simpatía y en su carácter cosmopolita (fue educado en buenos colegios de Estados Unidos). Aseguran que es un seductor dotado de una gran planta, una enorme labia y un descomunal miembro. Sus enemigos dicen que sólo es un crápula, un despilfarrador, un vago y un enfermo sexual.

Seguramente todos tienen razón. Jarabo es eso y mucho más. Es un señorito en tiempos de crisis, un dandy que disfruta de un tren de vida muy por encima de sus posibilidades. No tiene trabajo, pero se acostumbra a vivir como un rey con el dinero que su madre le envía puntualmente desde Puerto Rico. Poco a poco van aumentando sus ya cuantiosos gastos, y con los giros mensuales de mamá apenas logra sobrevivir quince días: José María se ve obligado a hipotecar el chalé familiar de la calle madrileña de Arturo Soria y se marcha a vivir a una pensión, a un cuartucho con una cama en la que desplomarse cada mañana después de una noche de parranda. Posteriormente Jarabo reconoció que en las juergas de los últimos dos años bien podía haber dilapidado quince millones de pesetas, una cifra muy elevada si tenemos en cuenta que un flamante Seat 600 costaba en 1958 la friolera de 66.000 pesetas.

Cuando Jarabo salió del bar sintió que el peso de los bolsillos de sus pantalones estaba mal repartido. La cartera, vacía, no ofrecía ninguna consistencia. El forro del lado contrario estaba a punto de ceder ante un objeto que parecía de plomo: una pistola Browning FN del calibre 7,65 de fabricación belga. En ese instante recuerda que tiene muchos problemas.

La sortija

Su romance con una mujer inglesa casada llamada Beryl Martin Jones había complicado la vida de ambos. Ella había colocado su matrimonio en el disparadero. El había gastado una fortuna en hoteles, cenas y regalos. Asfixiado por la falta de dinero, Jarabo le había pedido a ella un anillo de brillantes que inmediatamente había empeñado para cubrir alguna noche de pasión y lujo. Ahora ella, la única mujer a quien había querido, le reclamaba la joya, alegando que se trataba de un regalo de su marido.

Desde Inglaterra le envió una carta recordándole por enésima vez que debía devolverle la sortija. En esta ocasión adjuntaba una autorización suya como propietaria, que resultaba imprescindible para desempeñarla, y una comprometedora misiva de amor con diversas confesiones íntimas. Para colmo de males, los familiares de Jarabo amenazaban con regresar de Puerto Rico y levantar la tapa de la alcantarilla en que estaba sumergido.

Jarabo se había acercado con la carta en la mano a la tienda de empeños Jusfer, en la calle Alcalde Sainz de Baranda número 19. Como no tenía las cuatro mil pesetas necesarias para recuperar la joya, que en realidad valía mucho más, enseñó la carta y cometió el fallo de dejarla junto a la deseada sortija. Hoy, 19 de julio del 58, se había propuesto recuperar ambas cosas.

Un golpe certero

Son algo más de las nueve de la noche cuando se encamina con paso firme hacia el número 57 de la calle Lope de Rueda. No es la dirección de la tienda donde tiene empeñadas la sortija y la carta. Es la vivienda de uno de los dueños de ese negocio, un tal Emilio Fernández Díez. Jarabo, que cree que la sortija y la carta pueden estar en casa de éste, pulsa el timbre del cuarto exterior con la uña del dedo pulgar “para no dejar huellas de ninguna clase”.

Paulina, la criada, abre la puerta a Jarabo sólo cuando este dice que es amigo del dueño de la casa. En el primer descuido la agarra por el cuello y la golpea con una plancha que encuentra en una mesa cercana. Forcejean. Jarabo agarra un cuchillo de la cocina y de un certero golpe en el pecho le parte en dos el corazón. La sangre irrumpe por primera vez en su vida, pero no parece impresionarle demasiado: arrastra el cuerpo inerte a una habitación junto a la cocina y se dispone a esperar a Emilio Fernández Díez, “el verdadero culpable” de sus males.

Pasan unos minutos de la diez cuando el dueño de la casa abre la puerta y llama de una voz a la criada. Nadie le contesta. Una necesidad urgente le hace encaminarse hacia el cuarto de baño. Pasa por delante del escondite de Jarabo que, tal y como tiene previsto, salta sobre su espalda como un leopardo, le inmoviliza sujetándole por la chaqueta y le pone el cañón de la pistola en la nuca. Al dueño de la casa no le da tiempo a saber quién le está apuntando. Suena un disparo y el cuerpo del usurero cae al suelo como un fardo, quedando tendido entre la bañera y el bidé.

Aún no se había recuperado de sus dos primeros crímenes cuando escucha que la puerta se abre de nuevo. No ha tenido tiempo de buscar ni la sortija ni la carta. Y ya ha matado a dos personas. Está muy nervioso. Amparo Alonso, la mujer de Emilio Fernández, acaba de entrar y se dirige al salón, donde un Jarabo que no logra aparentar tranquilidad responde a su cara de sorpresa con un “Buenas noches, soy inspector de Hacienda y estoy investigando a su marido”. “Él y la criada están detenidos”, continúa, “y mis compañeros se los han llevado a comisaría”.

La mujer desconfía, trata de huir y chilla con fuerza. Ésa es su sentencia de muerte. El grito se clava en la espina dorsal de Jarabo, que la golpea y arrastra hasta una habitación. Sólo cuando la doblega hasta tumbarla sobre una cama saca la pistola, la encañona en la nuca y aprieta el gatillo. Amparo estaba embarazada. “La suerte estaba echada”, confesó tiempo después Jarabo a la Policía.

Cuando logra relajarse se sienta en un sillón y bebe anís de una botella que encuentra en una mesa. Para confundir a la policía saca varias copas de un armario y mancha algunas con carmín. Tira por el retrete los casquillos. Limpia las posibles huellas. Bebe más anís. Sólo cuando considera que el trabajo está totalmente acabado se tumba en la cama de la única habitación que no está cubierta de sangre. Finalmente se relaja y pasa una noche entre los muertos, durmiendo un sueño incomprensiblemente plácido y profundo.

Errores

A las nueve de la mañana Jarabo abandona el improvisado panteón sin haber encontrado ni la sortija ni la carta. Para solucionar ese problema se encamina a una nueva cita, en este caso con Félix López Robledo, copropietario de la casa de empeños Jusfer. Pero antes desayuna, se toma unos coñacs, ve un par de películas en el cine Carretas, come en un restaurante chino y se echa una siesta en una pensión de la calle Escosura. Rendido por el esfuerzo de matar se toma el domingo libre y alarga el reparador sueño hasta las seis de la mañana. Dos horas después ya está en marcha. Ha desayunado su copa de brandy y comprobado que la Browning del 7,65 está cargada y en su bolsillo. Todo está en orden. Es la mañana del lunes 21 de julio.

Félix López Robledo siente cómo alguien que le estaba esperando en el portal de su tienda le sujeta por la espalda con una torpe llave de lucha. Es lo último que siente. Jarabo dispara dos tiros en la nuca del prestamista. Después registra sus bolsillos y el local y sale a la calle con las manos vacías y ensangrentadas. Se siente acabado. Ha matado a cuatro personas para nada. Más coñac y algunas drogas: cocaína, morfina… Y demasiados errores.

Sospecha

Aturdido por la matanza, Jarabo deja el traje, empapado en sangre, en una tintorería situada en el número 49 de la calle Orense. Luego se va de copas. Gasta dinero como si el mundo se fuera a terminar esa misma noche y despierta las sospechas de toda la gente que le conoce.

A las doce del mediodía del día siguiente, martes 22 de julio, Jarabo se acerca a la tintorería donde dejó el traje para recogerlo. Cuando llega le está esperando un dispositivo de vigilancia policial especial: el país entero está conmocionado por la noticia y el dueño de la tintorería avisó inmediatamente a la policía nada más ver la ropa. Jarabo se resiste en principio a ser detenido. Lleva un DNI falso, una pulsera y un reloj omega de oro, juegos de llaves de las casas donde cometió los asesinatos y una pistola FN del 7,65 caliente que aún huele a pólvora.

Ya en el despacho del jefe de la Brigada de Investigación Criminal de la Dirección General de Seguridad el sospechoso, muy entero en todo momento, niega los hechos y asegura que hace semanas que no ve a las víctimas. El inspector jefe Sebastián Fernández Rivas y los policías Ramón Monedero Navalón y Pedro Herranz Rosado se encargan de interrogarle. Después de un par de preguntas de trámite le enseñan unas fotos de los cadáveres, y el sospechoso se tambalea y cae desmayado al suelo. Se derrumba. Y confiesa que ha matado por amor, por recuperar una joya y una carta de “la única mujer a la que he logrado querer”. Ingresa por segunda vez en prisión: cuentan que ocupó durante algún tiempo la celda de una cárcel de Estados Unidos acusado de dirigir una casa de citas en Puerto Rico.

España entera se estremece con la orgía de sangre. Y con los detalles que rodean al criminal y a las víctimas. Los periódicos publican coleccionables con la historia del crimen, y le dedican portadas y titulares gloriosos. Los psiquiatras dicen que es “un psicópata desalmado”. La gente se apelotonaba en las largas colas que se formaban en la calle para poder asistir al histórico juicio de “el último carnicero español”.

Un año después, el 5 julio de 1959, todos los periódicos publicaban una lacónica noticia en portada: “En las primeras horas de la mañana de ayer, en el patio principal de la Prisión Provincial de Madrid, ha sido ejecutada, con las formalidades exigidas por la ley en estos casos, la sentencia de pena de muerte dictada contra José María Manuel Pablo de la Cruz Jarabo Pérez Morris”.

Condenado a cuatro penas de muerte, Jarabo murió con las vértebras del cuello descoyuntadas por la quinta vuelta de tuerca del último garrote vil que se utilizó en España. Está enterrado en el madrileño cementerio de la Almudena.

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