Archivo

Archive for 14 enero 2010

Controles policiales conjuntos refuerzan la seguridad en el metro de Barcelona

  

  • Mossos, Policía Nacional y Guardia Urbana identifican posibles sospechosos.
  • Se montan un par de operativos al mes en diversas estaciones.

T. AYALA. 13.01.2010

La estrategia de seguridad en el metro de Barcelona, basada sobre todo hasta ahora en la lucha contra los carteristas y el vandalismo dentro de las instalaciones, se ha visto reforzada por la acción conjunta de los Mossos d’Esquadra, Guardia Urbana y la Policía Nacional a la salida del suburbano.

La Urbana se encarga de controlar las infracciones de las ordenanzasLa Plaza Universidad fue escenario martes de un destacado despliegue de los tres cuerpos policiales (con diversas furgonetas y coches patrulla) Para identificar posibles sospechosos. Los agentes les esperaban arriba de las escaleras de la estación de metro de Universitat, una de las más concurridas, y los paraban en cuanto llegaban a su altura.

Desde la Policía Nacional explicaron que estos operativos conjuntos se organizan a requerimiento de los Mossos y no sólo se centran en controles de extranjería, sino en cuestiones “de orden público”, como martes a la salida del metro. Desde los Mossos explicaron que el procedimiento es montar “uno o dos” dispositivos de este tipo al mes, de forma aleatoria y no siempre a la salida de la misma estación, sino en varios puntos. La Urbana se encarga de controlar las infracciones de las ordenanzas.

Por el metro pasan a diario 1,2 millones de pasajerosDesde Transports Metropolitans de Barcelona destacaron que la lucha contra la inseguridad en el metro se basa en “la coordinación y entendimiento” con las diferentes policías, a partir de los operativos que diseñan los Mossos d’Esquadra y que, a finales del año pasado, permitió dar un golpe a los ladrones multirreincidentes.

Sin embargo, desde la compañía reclaman un fortalecimiento de las medidas judiciales contra los autores de reiterados pequeños hurtos en el suburbano. Dentro del metro, la seguridad privada está intentando “ampliar” el radio de acción, combinando las patrullas mixtas (con dos o más guardias) con las individuales, que tienen personal especialmente formado para operar solo.

La compañía de transportes asegura que los delitos en el suburbano “no son graves ni violentos”Según TMB, “durante los últimos meses, se han identificado centenares de personas, un gran número de las cuales han quedado imputadas otras detenidas”. Se confía mucho en el sistema de videovigilancia, con más de 3.100 cámaras en accesos, vestíbulos, pasillos o andenes, porque no sólo son “un instrumento disuasivo”, sino que las imágenes están ayudando a “la aclaración de incidencias y hechos delictivos “, aportando las como pruebas judiciales.

Por el metro pasan a diario 1,2 millones de pasajeros, lo que ha obligado a adecuar la seguridad en los “nuevos riesgos”, Según TMB. Dentro de esta estrategia, se inscriben los “dispositivos periódicos de vigilancia” que efectúan los Mossos d’Esquadra. La compañía de transportes asegura que los delitos en el suburbano “no son graves ni violentos”.

Macrooperativo contra el alcohol y las drogas en Barcelona

 

Guardia Urbana y Mossos identificaron a 149 menores en una operación que se desarrolló en diferentes parques y discotecas de l’Eixample
La Guardia Urbana de Barcelona y los Mossos d’Esquadra han identificado este fin de semana a un total de 149 menores en un macrooperativo conjunto para prevenir que los menores consuman alcohol y drogas en discotecas y alrededores, en toda la ciudad, y en parques, plazas e interiores de edificios del distrito del Eixample, según informaron a Europa Press ambos cuerpos.

Desde el jueves, varias unidades de ambos cuerpos recorrieron los alrededores de discotecas -que también fueron inspeccionadas-, así como distintos parques e interiores de edificios del Eixample, para detectar a menores que consumían alcohol y fumaban porros de marihuana y hachís, en las operaciones Minerva y Cel obert, en las que participaron 82 agentes de ambos cuerpos. En total, levantaron 52 actas por consumo de estupefacientes, y más de una veintena por consumir alcohol, se entregó a 25 menores a sus padres y a 20 de ellos se les informó de un programa de atención psicopedagógica como alternativa a la multa por consumo de estupefacientes, que suele ser de unos 300 euros.

Desde enero, los agentes han vigilado 630 espacios, han denunciado a 409 jóvenes por posesión o consumo de estupefacientes y a 182 por consumir alcohol en la calle. Su misión es preventiva. Tratan de que los menores y sus padres se den cuenta del riesgo y, a los que pescan consumiendo drogas de entre 14 y 17 años, les proponen adherirse al programa psicopedagógico.

Según el intendente de la Guardia Urbana Pedro Velázquez, este protocolo tiene como principal objetivo proteger a un colectivo “muy vulnerable” de conductas de riesgo. Admitió que los últimos años han notado un repunte de jóvenes que consumen drogas y alcohol porque, según les manifiestan, tienen ganas de “probar”. Les encuentran bebiendo alcohol, con navajas u otras armas, gritando o cantando y molestando a los vecinos, consumiendo drogas, haciendo grafitis y aparcando mal sus motos, entre otras conductas de riesgo.

Viernes por la tarde. Una unidad de dos policías de paisano se dirige a los jardines de la Torre de les Aigües, un parque en el interior de un edificio, donde encuentran a seis menores borrachos de entre 14 y 16 años. Dos de las chicas, completamente ebrias, estallan en llantos al saber que los agentes van a acompañarlas a casa y van a informar a sus padres. Según ellas, solo estaban celebrando con una botella de vodka que habían terminado un examen.

Poco después, en los jardines de Caterina Albert, un grupo de jóvenes entres 13 y 16 años están sentados en bancos y fumando porros, cuando los agentes irrumpen y encuentran a dos de ellos en posesión de hachís y a otros dos fumando. El sábado los agentes se centran en las discotecas de tarde y los alrededores. Anoche, cinco chicas de unos 15 años fueron acompañadas a casa tras ser encontradas fumando marihuana en el parque del Escorxador, muy cerca de una conocida discoteca. Algunas aseguran que sus padres tienen problemas con las drogas y de depresión, e imploran a los policías que no les avisen. No obstante, en una situación así, y si son menores, llaman a los padres o tutores para que recojan a sus hijos y si no pueden, los trasladan a comisaría hasta que vayan a por ellos.

Los padres, cuando llegan, están desconcertados, enfadados y nerviosos, con ganas de ver a sus hijos pero de castigarles a que “no salgan más”. Una de las agentes se encarga de tranquilizarles y explicarles lo que estaban haciendo los menores, sin alarmismos, para que puedan dialogar con ellos y evitar que una conducta de riesgo pueda convertirse en un problema.