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Archive for 19 junio 2011

DETENIDO TRAS ESCUPIR Y AGREDIR A UN POLICIA LOCAL DE ZARAGOZA

 

 

 

 

UN JOVEN DE 20 años fue detenido en la madrugada de ayer tras escupir y propinar un fuerte golpe en el pecho a un policía local. Los hechos ocurrieron a las 5.00 horas en la calle Manifestación, cuando R.P.A.C. se encontraba con un amigo al que los agentes le iban a interponer una denuncia administrativa. El joven se abalanzó contra los agentes y se dio a la fuga de forma violenta, pero fue interceptado. E. P.

 

 

 

UN ENCANTADOR EN LA URBANA

Joan Delort, eterno alto cargo de Interior, llega a Barcelona con fama de maquiavélico y de gran sabio de la seguridad

JESÚS GARCÍA – Barcelona – 19/06/2011

 

Joan Delort va camino de convertirse en una leyenda de la supervivencia política. Su fichaje como gerente de la Guardia Urbana de Barcelona, el cuerpo que le vio nacer como policía raso en 1980, es la última campanada de una carrera incombustible. Delort ha visto pasar Gobiernos de todos los colores mientras él permanecía, sempiterno, como alto cargo de Interior y personificación del poder policial en Cataluña. Lo ha logrado gracias a un incansable apego al poder y a una envidiable capacidad para presentarse ante los demás como figura imprescindible de la seguridad pública.

La noticia en otros webs

Trias ficha a Delort, que ha sobrevivido a consejeros de CiU, PSC e Iniciativa

Es temido porque acumula mucha información desde hace años

Nacido hace 54 años en una familia de clase media, Delort tiene modales de cortesano y alma de mando policial. Su trato exquisito, su perfecta dicción, su capacidad para cautivar y caer en gracia a los demás, su encanto, en fin, le han dado la llave para construir un mito que sus rivales consideran inmerecido. Delort pasa por ser el demiurgo del sistema policial de Cataluña. Y, aunque conoce como nadie sus interioridades, lo cierto este licenciado en Filosofía y Letras no es exactamente un teórico de la seguridad.

“Tiene gran capacidad de convicción, te lleva a su terreno. Es un encantador de serpientes. Pero si rascas un poco, ves que no tiene discurso”, afirma un excolaborador de su etapa en Interior. En 10 años, la cartera ha cambiado de manos tres veces. Delort ha sido la constante de esa década y su único hilo conductor. Para bien y para mal, es uno de los máximos responsables del despliegue de los Mossos d’Esquadra. El convergente Xavier Pomés lo nombró director de Tráfico. La socialista Montserrat Tura le designó secretario de Seguridad. Y el ecosocialista Joan Saura le añadió el rol de director general de la policía tras la dimisión de su amigo Rafael Olmos por las duras cargas contra los estudiantes anti-Bolonia, en 2009.

Los críticos de Delort ven detrás de su ascenso a un genio de lo maquiavélico capaz de renegar de sus antiguos jefes (pero “siempre a sus espaldas”) para afianzarse en el poder. Y aprecian, también, a un político hábil (“dicen que es solo un técnico, ¡pero es el más político de todos!”) que medra en la sombra con maniobras desleales. En la anterior legislatura, dio la puntilla a Saura instigando la rebelión contra el código de ética, uno de los proyectos estrella de su mandato. “Delort solo es fiel a sí mismo. Tiene un ego inmenso y le encanta el poder”, asegura un mando policial.

En vez de una ambición desmedida, sus partidarios -o quienes se han dejado fascinar por sus dotes de aristócrata afrancesado, su sonrisa tierna, sus maneras de seductor- ven en la supervivencia de Delort un valor. Los profesionales, según ese juicio, deben quedar al margen de los vaivenes políticos. “[El alcalde electo de Barcelona] Xavier Trias ha hecho un gran fichaje. Es un profesional con capacidad para organizar equipos, que ha compaginado el estudio con la gestión diaria. Es leal a las instituciones y ya está”.

Admiradores y detractores coinciden en un rasgo que define al personaje: le gusta mandar, controlar cada detalle y hacer que su criterio prevalezca. “Quizá se inmiscuía demasiado en el trabajo de los mandos” de los Mossos, afirma una persona que compartió con él muchas horas en su etapa de secretario. Ese tic de entremetido llegó al paroxismo en la época de Saura: “No quería que el consejero mandase”.

Lo curioso es que nadie le conoce. O sea, más allá de su esfera profesional. “Es reservado”, dice un hombre que se considera amigo, pero que tiene dificultades para citar una sola una afición de Delort. “Creo que le gustan las excursiones a la montaña”. Ese hermetismo casi absoluto sobre su vida privada es compatible con una habilidad innata para las relaciones públicas. “Nunca hablaba de cosas personales. Estaba solo por su trabajo. Ha sido así desde siempre”. Separado y padre de una hija, vive a caballo entre Barcelona y Girona y, aunque siempre mantiene la cabeza fría, “es muy dado a la coña”. “Le gustaba hacer bromas en momentos de máxima tensión”, recuerda un colaborador. Todos saben que lleva una vida corriente. Y poco más. Es íntimo de Olmos, con quien comparte, dicen sus críticos, “una mismas actitud ante las cosas”. “Delort disfruta con el poder. Y es temido porque acumula mucha información desde hace muchos años”, añaden esas fuentes.

Vestido casi siempre con traje y corbata, Delort ha hecho de la sede de Interior su corte y ha tejido muchas de sus intrigas palaciegas. Ha procurado permanecer en segundo plano para no desgastarse. Pero como policía que es, no ha rechazado la acción. En su época de secretario de seguridad, enfundado en tejanos, pasó noches en lugares complicados como La Jonquera, Can Tunis y Sant Cosme.

De joven, en la transición, militó en el Partido del Trabajo de España, de corte maoísta, pero abandonó sus inclinaciones políticas para preparar la oposición a guardia urbano. Se licenció en la 46ª promoción, la misma que su rival y jefe saliente de la Urbana, Xavier Vilaró. Fue jefe de policía de Barberà del Vallès, Sant Feliu de Llobregat y Girona, y en todos esos lugares, antes de recalar en Interior, exhibió sus dotes de comunicador. “Tenía una visión progresista de la seguridad y daba gusto llevarlo por ahí: caía bien a todo el mundo”.

En una entrevista en la que acusó públicamente a Saura de haber hecho “tocar fondo” a los Mossos, Delort dijo que había llegado el momento de efectuar una “parada técnica”. Acertó: la parada ha sido breve. En apenas dos meses, después de que el actual consejero, Felip Puig, le descartara tras nombrarle asesor, sabe que volverá a tocar poder; 31 años después, Delort y sus encantos vuelven para dirigir el futuro de la Guardia Urbana.

JOAN DELORT, NO VALE PARA LA GENERALITAT PERO SI PARA UN AYUNTAMIENTO

JOAN DELORT PASA A SER UNO DE LOS PUNTALES DE XAVIER TRIASCiU repesca a un ‘rebotado’ de la Generalitat para jefe de la Guardia Urbana

CiU repesca a un ‘rebotado’ de la Generalitat para jefe de la Guardia Urbana  | 

No servía para la Generalitat, pero sí para el Ayuntamiento. El nuevo alcalde de Barcelona, el convergente Xavier Trias, ha fichado como responsable de seguridad de la ciudad al que era hasta hace pocos meses secretario general de Seguridad de la Generalitat de Cataluña, Joan Delort. La noticia tendría poco interés si no fuera porque Delort, uno de los más significados expertos en seguridad de esta Comunidad, fue uno de los primeros fulminados por el nuevo consejero de Interior, Felip Puig, cuando Convergència i Unió (CiU) accedió al poder tras las elecciones autonómicas del pasado 28 de noviembre. Puig le tuvo que crear un puesto de asesor a medida. Ahora es Trias quien le crea otro: gerente de Seguridad. Su nivel es el máximo dentro de la administración. Es el único alto cargo para quien han sido creados dos puestos a medida en apenas tres meses.

 

Lo primero que hizo Puig al llegar al Gobierno catalán fue anunciar un cambio radical en el organigrama de la consejería, imponiendo sus propios nombres. Y, entre ellos, el más importante: el de secretario de Seguridad, cargo que quería para su amigo, el alcalde de Lloret de Mar, Xavier Crespo. Un oportuno informe interno de Convergència dio al traste con sus intenciones. Crespo fue vetado por el propio Artur Mas en persona y el puesto de secretario de seguridad quedó vacante. Da fe de su importancia el hecho de que es el único secretario del Gobierno (junto con el de Prisiones) que lleva escolta, exceptuados los consejeros y el propio President. Además, es el hombre que se encargaba hasta ahora de las relaciones con otros cuerpos de seguridad y con los servicios de información que actúan en Cataluña. Por ello, no sólo reportaba con el consejero del que dependía, sino con el propio presidente de la Generalitat.

 

La pugna entre Presidencia e Interior fue -y sigue siendo- dura. Pero ahora Convergència repesca a Delort como jefe de la Guardia Urbana de Barcelona, ya que el convergente Xavier Trias será el futuro alcalde de la ciudad, cuando tome posesión el próximo 1 de julio (no pudo hacerlo el 11 de junio por un recurso del PP para contabilizar 60 votos, que es los que le faltan para obtener un concejal más, en detrimento de la propia CiU).

 

“Es una de las personas que mejor conocen la seguridad de este país y por eso Trias le ha ofrecido la jefatura de la Guardia Urbana. Dependerá del teniente de alcalde Joaquim Forn y, con él al frente, podremos dar respuesta a las promesas de mayor seguridad que hicimos en la campaña electoral”, dice a El Confidencial una fuente cercana a Trias. La misma fuente añade que Delort “será uno de los puntales del nuevo Gobierno municipal”, goza de la confianza del equipo convergente y subrayan que “es uno de los mejores”.

 

No obstante, su cargo específico será el de gerente de seguridad. Desde el 2004, el puesto de jefe de la Guardia Urbana lo había detentado Xavier Vilaró, un veterano agente que pasó por todos los cargos del escalafón y que se ganó a pulso la plaza en propiedad de intendente mayor de la Guardia Urbana. Según fuentes consultadas, Vilaró continuará en el Cuerpo -porque nadie le puede arrebatar sus galones y su cargo de intendente mayor- y podría pasar a realizar labores de asesoramiento al nuevo alcalde.

 

Mantenido contra viento y marea

 

Desde marzo pasado, Joan Delort es asesor del consejero Felip Puig; oficialmente, coordinador del sistema de seguridad pública, un cargo creado específicamente para él, ya que su puesto de secretario de Seguridad había quedado vacante tras el veto de Presidencia. Pero en la Consejería todos eran conscientes de que este cargo era sólo sobre el papel, ya que Puig “continúa con la idea fija de que quiere montar su propio equipo y no ha aceptado aún que desde Presidencia le vetasen a su secretario de Seguridad”.

 

Lo sorprendente, sin embargo, es que la verdadera carrera política de Delort comenzó precisamente con CiU: cuando Jordi Pujol era presidente de la Generalitat le fichó profesor y asesor en la Escuela de Policía de los Mossos d’Esquadra y, más tarde, como director del Servicio Catalán de Tráfico. O sea, cuando llegó el Tripartito, ya era un cargo de confianza. Y fue auspiciado a secretario de Seguridad por Pasqual Maragall. En realidad, como máximo responsable de la Guardia Urbana de Gerona se había ganado la confianza de Joaquim Nadal, entonces alcalde de la ciudad y luego consejero de Política Territorial y Obras Públicas durante 7 años con el Tripartito. Más tarde, con la llegada de José Montilla al poder, éste le mantuvo sus atribuciones.

 

En el segundo Tripartito, coincidió con un antiguo rival suyo: el ecosocialista Joan Saura nombró a Joan Boada  secretario general del Departamento. Teóricamente, Delort tenía que estar bajo su mando. Pero no fue así. Boada y Delort eran antiguos conocidos del Ayuntamiento de Gerona, donde ambos coincidieron y donde ambos se enemistaron. Las relaciones entre los dos eran tan malas que en más de una ocasión Boada se ausentó de una reunión porque en ella estaba Delort. Hubo maniobras desde las filas de ICV para eliminar al secretario de Seguridad, pero Montilla le mantuvo en su puesto contra viento y marea. Y, especialmente, contra Joan Saura.

 

Con la llegada de Puig, llegó su fin. Pero la incomodidad de tener un asesor de lujo con un sueldo estratosférico mientras su puesto continuaba vacante es un lujo que en época de crisis no debería permitirse. Por eso, Trias le ha repescado para que comande los 3.000 agentes que tiene el Cuerpo de la Policía Local barcelonesa. De momento, Delort sólo tiene a su favor una ventaja: además de pasar por las policías locales de Sant Feliu de Llobregat y Gerona, aprobó el examen de intendente de la Guardia Urbana de Barcelona. Eso y la confianza de CiU en su profesionalidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

19-J: MADRID DESPLIEGA UN IMPORTANTE DISPOSITIVO DE SEGURIDAD

 

 

La Delegación del Gobierno en Madrid ha preparado un importante dispositivo de seguridad para garantizar que se cumple el derecho a manifestación de los participantes y para vigilar que no se produzcan incidentes durante la ‘marcha anticrisis’ de este domingo, según han confirmado fuentes del departamento que dirige María Dolores Carrión.

 

En el despliegue participarán agentes de Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional, de otras secciones, dos helicópteros, así como agentes de las Unidades Centrales de Seguridad de la Policía Municipal de Madrid, que vigilarán cada ‘brazo’ de la marcha.

 

Las siete cabeceras de las protestas, apoyadas por el movimiento 15M y Democracia Real Ya, acaban todas juntas sobre las 14.30 horas en la Plaza de las Cortes. Por ello, el Ayuntamiento de la capital recomienda a los ciudadanos que utilicen el transporte público, especialmente el Metro, para llegar al centro.

LA POLICIA MUNICIPAL DE SAN SEBASTIÁN TEME QUE BILDU LE COLOQUE A UN JEFE PROETARRA

El alcalde todavía no ha explicado si hará cambios en la Guardia Urbana. La banda siempre ha introducido ‘topos’ en este cuerpo.

A. L. G. Madrid

Fuentes de la Policía Municipal de San Sebastián han hecho llegar a LA GACETA su preocupación por la posibilidad de que Bildu designe ahora a un jefe del cuerpo con ideología proetarra. Un nombramiento que, de producirse, supondría un grave retroceso en la lucha que desde hace años mantienen los agentes municipales contra los cachorros de ETA dedicados a la quema de autobuses y cajeros a base de cócteles molotov.

De momento, el nuevo alcalde de San Sebastián, Juan Carlos Izaguirre, no ha afirmado públicamente qué planes tiene para la Guardia Municipal. Pero la preocupación se ha instalado entre varios agentes que ahora ven otra vez en las instituciones a los cómplices de aquellos a quienes combaten. Una paradoja difícil de soportar y que se agrava si se tienen en cuenta ciertos antecedentes.

Antecedentes

Meses antes de ser vilmente asesinado en 1995, el concejal del PP en San Sebastián Gregorio Ordóñez había iniciado una investigación precisamente sobre los agentes que aprovechaban sus puestos en el ayuntamiento para hacer llegar información sensible a la banda terrorista. Incluso, había denunciado públicamente esta infamia. Fuentes de la lucha antiterrorista aseguran a LA GACETA que la Guardia Municipal de la capital donostiarra siempre ha tenido dentro topos introducidos por los asesinos etarras y sus secuaces. Algo que han utilizado para sembrar el terror.

En 2001, el policía municipal Patxi Añorga Azpiazu se reincorporó a su puesto de trabajo después de haber sido condenado en 1994 a seis años de prisión por colaboración con ETA. En 2002, el agente de la Guardia Municipal Arkaitz Lavega Tarrega reconoció en la Audiencia Nacional que había colaborado con la banda criminal al pasarle información. Unos datos que los pistoleros utilizaron para asesinar, entre otros, al sargento Alfonso Morcillo, al jefe de la brigada de Investigación de la Policía Nacional, Enrique Nieto, al brigada del Ejército Mariano de Juan o a civiles como José Manuel Olarte y José Antonio Santamaría, según se publicó en su momento.

En los dos casos narrados se dieron situaciones surrealistas, como por ejemplo que un grupo de policías municipales de la capital donostiarra se manifestase públicamente a favor de la liberación de sus compañeros.

Estos temores tienen directa relación con la denuncia, hecha también en estas páginas, por amenazados y víctimas de ETA, quienes expresan sus miedos a que Bildu pueda aprovechar su presencia en las instituciones para hacer llegar a los pistoleros información sobre sus cuentas bancarias, sus matrículas, sus domicilios o sus datos fiscales, entre otras cosas.

Las funciones de la Guardia Municipal de San Sebastián se dividen básicamente en tres: seguridad ciudadana, tráfico y cuestiones administrativas. Pero además los agentes se ocupan de gestionar informaciones. Se trata de: “Información y trámites relacionados con la Guardia Municipal. Gestión de la oficina de objetos perdidos. Colaboración con la Administración de Justicia y otras Administraciones. Trámites administrativos en general”, según puede leerse en la página web del propio consistorio.
Así, está claro que los agentes tienen acceso a todo tipo de informaciones sobre los ciudadanos. De ahí los temores antes narrados.

Este problema que algunos agentes han hecho llegar a LA GACETA se multiplica en los pequeños municipios vascos y navarros controlados por los proetarras. Allí, los agentes que presuntamente se dedican a imponer el orden sirven para hacerle el trabajo sucio a los batasunos que les imparten órdenes. Lo saben muy bien los concejales del PSE y el PP en algunas de esas localidades.

Y es que además de los casos narrados en San Sebastián, se han vivido otras situaciones vergonzosas. Por ejemplo, siempre se ha sospechado que algunos agentes de la Policía de Andoain (Guipúzcoa) pudieron colaborar con los etarras que asesinaron en 2003 a Joseba Pagazaurtundua.

LA POLICIA LOCAL DE LA PUEBLA DE CAZALLA (SEVILLA) SE INCAUTA DE UN ARSENAL DE ARMAS EN CASA DE UN VECINO

Todo un arsenal de armas, tanto de fuego como blancas, se incautaron ayer agentes de la Policía Local de La Puebla de Cazalla tras proceder a un registro en el domicilio de un vecino de la localidad morisca. La Policía no sólo halló armas sino que también localizó la correspondiente munición. En este depósito hasta encontró una catana de fabricación casera, de 80 centímetros de largo. La indagación realizada por los agentes había resultado tan minuciosa como exhaustiva y, finalmente, se vio coronada por el éxito.

Las armas intervenidas y puestas a disposición de la autoridad competente son, según nota facilitada por la propia Policía Local, una carabina de aire comprimido modificada para disparar munición de caza y postas, así como un arma de fabricación casera para disparar munición de 9 mm. parabellum, piezas y útiles para la fabricación y adaptación de armas de fogueo para disparar munición real, muelles, cuchillos, machetes, culatas de escopetas, etc.

La Jefatura de la Policía Local ha hecho un llamamiento para recordar el peligro de este tipo de artefactos, al tiempo que agradece la colaboración ciudadana.