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Ertzaintza y Policía de Getxo piden al juez vía libre para rastrear en Google el vídeo del ‘Sireno’

15 diciembre 2013 Deja un comentario

La falta de pistas sólidas después de los seis días transcurridos desde que un grupo desconocido robara el ‘Sireno’ de Getxo, en su emplazamiento del Puerto Viejo de Algorta, ha llevado a la Policía local, y la Ertzaintza a recurrir al seguimiento de la huella digital para tratar de dar con los autores del vídeo colgado en YouTube reivindicando el ‘secuestro’. Fuentes de toda solvencia desvelaron ayer a este periódico que ya han solicitado al juez la pertinente orden para rastrear la pista que puedan haber dejado en Google o YouTube. Los grupos de investigación de ambos cuerpos trabajan más unidos que nunca después de que el dependiente de la Policía autonómica se haya implicado de lleno al abrir sus propias diligencias.

Según explicaron estas fuentes, el primer paso para explorar esta nueva vía exigía la presentación de un ‘Oficio Policial’ en los juzgados de Getxo. Este permiso tiene como fin que el magistrado de turno autorice el inicio del rastreo informático en busca de algún error o despiste a lo largo del recorrido para subir el archivo a las redes sociales. En consonancia con este paso, también se solicita a la empresa Google, propietaria de YouTube, la IP o matrícula del ordenador desde el que se subió el vídeo e incluso el lugar donde se grabaron las imágenes utilizando sistemas de geolocalización.

Los agentes de ambos estamentos policiales se han topado hasta ayer con un muro infranqueable ante la ausencia de huellas físicas de los ladrones, indicios o testigos de la acción, realizada con el amparo de la noche en un paraje con muy pocos vecinos. La ausencia de indicios fiables no ha pillado por sorpresa a los profesionales, toda vez que, desde el principio, fuentes de toda solvencia reconocieron la «buena planificación» de la operación desplegada para hacer desaparecer al ‘Sireno’.

Mientras tanto, las reacciones vecinales y políticas a la sustracción de la obra del fotógrafo argentino Marcos López no paran de sucederse. Desde la Asociación de Vecinos de Romo, sin querer entrar «en la polémica de los medios utilizados», reconocieron coincidir «plenamente» con las reivindicaciones planteadas por el grupo que se ha atribuido los hechos. Además, rechazó la actitud «alarmista y desproporcionada» del alcalde, Imanol Landa, quien subrayó la «gravedad» del robo y su «patética escenificación». También la Plataforma Getxo Auzokideok, conformada por diversas asociaciones locales, ha colgado un comunicado en su página web en la misma línea que los vecinos de Romo.

El portavoz provisional del PP de Getxo, Eduardo Andrade, aseguró ayer que, «no compartiendo la forma de actuar de este grupo, lo que sí creo es que refleja el hartazgo vecinal ante un alcalde que no les escucha». Después de volver a reafirmar que «este no es el camino» para canalizar el descontento a pie de calle, no pasó por alto que el ‘secuestro’ debe ser considerado «una llamada de atención sobre el alcalde y su gestión de espaldas al pleno, a la oposición y a la ciudadanía».

Fuente: elcorreo.com

Bienvenidos al gran supermercado de la droga

15 diciembre 2013 Deja un comentario

Allí estaban el electricista con el tajo en el maletero de la furgoneta, un castigado jubilado de 75 años y su joven acompañante, el motero funcionario que llega de un ministerio, una pareja de veinteañeros en su Mercedes de 30.000 euros; y el hijo descarriado de una familia bien que lleva nueve días sin dormir.

Y junto a ellos sobreviven inmigrantes africanos ‘esclavizados’ por una micra de heroína, los populares ‘machacas’; clanes de la droga protegidos en sus chabolas amuralladas con concertinas; los ‘sin papeles’ que trapichean con el cobre y la gasolina; y cientos de ‘caminantes’ sin nombre con las venas quemadas, que pasan las horas enganchados al ‘caballo’ para trascender del mundo terrenal.

Este no es el guión de un drama de culto como ‘El pico’, la película de los ochenta de Eloy de la Iglesia. Sino una escena diaria en la Cañada Real Galiana: el asentamiento chabolista más gran de Europa –transcurre a lo largo de 14 kilómetros por una antigua vía pecuaria al este de Madrid– y en cuyo corazón abre las 24 horas el mayor hipermercado de la droga del país, que surte a 200 kilómetros a la redonda.

La Cañada tiene unos 7.700 habitantes censados y 2.650 construcciones ilegales. El cogollo central es un espejo del inframundo a solo 20 minutos en coche de la Puerta del Sol de Madrid, junto a la salida 13 de la autovía de Valencia. Un lugar donde las ratas corren entre la basura y los escombros. Donde el humo que anuncia la venta de droga se agarra a la ropa. Y donde los niños, el eslabón más débil de esta cadena involutiva, juegan al balón rodeados de las agujas con las que los toxicómanos se pinchan hasta diez veces al día.

«¿Has visto la serie ‘The Walking Dead’ (Los muertos caminantes)? ¿Y te imaginas a los zombis conviviendo en un espacio tan reducido con los vivos? Pues bien, este poblado es así 365 días al año y multiplicado por tres. Hay que vivirlo para contarlo», resume Quique, un agente de la Policía Municipal de Madrid que dejó el céntrico barrio de Lavapiés para incorporarse a este servicio hace pocas semanas.

El fornido agente, de 29 años, conduce una de las cinco furgonetas y dos vehículos policiales que cada día penetran en la zona caliente de la Cañada: camino Pozuelo, camino Leña, el Gallinero y la Iglesia, el punto habitual de venta de cocaína y heroína.

Paz social

La Unidad Central de Seguridad, grupo de elite de la Policía Municipal, concentra su trabajo en un espacio de unos cuatro kilómetros de los 14 que tiene este poblado marginal. En esa almendra conviven, por orden de entrada, el grupo de los rumanos, los históricos clanes de gitanos, familias trabajadoras de magrebíes, los chamarileros madrileños y ciudadanos asiáticos. «Cada uno atiende su negocio y predomina la paz social. Saben que las rencillas perjudican a todos. Y esta norma no escrita la llevan a rajatabla», asegura el sargento Fausto, jefe del dispositivo policial de ese día.

Fausto es otro de los protagonistas del guión de la Cañada Real. Lleva dos décadas trabajando en el poblado y conoce al dedillo las actividad ilícitas que allí se realizan: tráfico de droga, hurtos de automóviles para el desguace de piezas, sustracción de cobre, compraventa de equipos electrónicos y robos de gasolina.

El sargento sabe de todo y de todos. Cruza el bacheado camino de tierra en su furgoneta ‘Air Force One’, por ser la más equipada de la columna policial. Baja la ventanilla para saludar a la hija del Vareta, uno de los clanes gitanos, y preguntarle por su embarazo. «¿Cómo estás guapa?», le interpela. «Bien, cariño, mira, de cinco meses. Aquí, ya sabes, cuidando a la familia. Cuando tengas un rato te comento unas cosillas», le espeta la joven madre de tres hijos con una sonrisa que ilumina sus dos paletos de oro.

Continúa la marcha y de repente suena la radio. «Equipo uno omega, posibles vehículos robados en la entrada del poblado». «¡Vamos para allá!», responde Fausto. Giro completo y el conductor aprieta el acelerador. Es mediodía en la Cañada Real, un horario propicio para sorprender a los delincuentes, que se vuelven más visibles cuando la presencia policial disminuye, como suele ocurrir en esta franja horaria. «Si el factor sorpresa no existe hemos perdido una parte importante de la operación», reconoce el sargento, un tipo de cara ajada, alto y delgado.

En una parcela abierta detrás de dos chabolas, junto a un almacén de material de construcción (en el poblado hay varias empresas legales instaladas), aparecen dos vehículos de alta gama sospechosos de robo. Uno con la placa manipulada y la cerradura forzada; el otro con un golpe tremendo en el frontal y el puente visible. Fausto pide identificación. «Proceden de Bilbao y Castro Urdiales (Cantabria). Ninguno tiene denuncia interpuesta», le contestan desde la central de Barajas. «Entonces no hay nada que hacer», admite ‘El jefe’.

Línea roja

La columna policial continúa a la Iglesia. Las fogatas de los quioscos se multiplican y los primeros vehículos foráneos entran en el poblado. «No te sorprendas pero aquí, una noche cualquiera de fin de semana, puedes llegar a ver Porsches Cayenne, BMWs de 60.000 euros o hasta un Maserati de un popular personaje de la tele», comenta el conductor del ‘Air Force One’.

Son los ‘consumidores jet’. Aquellos que prefieren jugarse el tipo cruzando la línea roja, la que divide la rotonda de la A-3 con la entrada al poblado. Van en busca de droga más pura y a precio de mercado: 50 euros el gramo de cocaína y cinco la micra o ‘papela’ de heroína. También se dejan ver los taxis de la droga, las populares ‘cundas’, vehículos destartalados que traen y llevan clientes desde el centro de Madrid a 15 euros el trayecto. Una práctica que el anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana prevé sancionar con más de 1.000 euros.

Entrar en la zona de la Iglesia es penetrar en las entrañas de la Cañada Real. El lugar donde las casas no se venden, se ceden; los desperdicios y las casas derribadas por orden judicial inundan el paisaje; y donde los quioscos del Vareta, la María, el Manolo o el fumadero de la Antonia surten al personal. La decena de puntos abiertos pueden llegar a vender entre 15.000 y 20.000 euros diarios en droga.

Los ‘hombres de Fausto’ filian a los foráneos, inspeccionan los vehículos aparcados y patrullan la zona para imponer su presencia. La joven pareja del Mercedes reconoce que ha venido a drogarse; el electricista con el tajo en el maletero ya lo ha hecho; el motero funcionario, asustado, salió hace pocos minutos del fumadero; y el jubilado de 75 años, el mismo al que días antes pararon con 40 ‘papelas’ y juró no volver allí, se va con la advertencia de que no habrá otra vez. «Se lo prometo por mis hijos», solloza a los agentes.

«Este es el juego del palo y la zanahoria. Unas veces ganan ellos y otras nosotros. Si les quitamos la droga a los toxicómanos ellos nos dicen que van a ir a robar. ¿Qué merece más la pena? ¿Concentrar este submundo en la Cañada o desperdigarlo por todo Madrid? La respuesta ya la sabes», admite Fran, uno de los más veteranos de la unidad. El agente se quita el chaleco y lo apoya en un muro tatuado con letras grandes: ‘No me queda espacio para tanto vacío’, reza. Esto es la Cañada Real y sus muertos en vida.

Fuente: elcorreo.com

Un centenar de yihadistas viven en Catalunya dispuestos a actuar

15 diciembre 2013 1 comentario

La seguridad del Estado ha desplegado una tupida red de agentes por toda Catalunya que han tejido un sigiloso sistema de alerta preventiva sin precedentes destinado a detectar y abortar la amenaza terrorista procedente de los grupos islamistas radicales que han acabado por convertir la comunidad catalana en el foco de expansión del extremismo salafí-wahabí en toda Europa. Varios “congresos” salafistas celebrados en tierras catalanas durante el 2013 confirman creciente la importancia que Catalunya ha cobrado en un extremismo que preocupa profundamente a todos los cuerpos de seguridad occidentales, según ha podido saber La Vanguardia de fuentes de toda solvencia de la lucha antiterrorista.

Esta red de vigilancia, dirigida desde Madrid, es la protagonista de una lucha sorda, imperceptible para la ciudadanía, que ha evitado atentados en España y fuera de ella y que ha propiciado la discreta expulsión de activistas que amenazaban la seguridad.

Camuflados entre el amplio colectivo musulmán pacífico residente en Catalunya, que representa más de 26% del censado en España, los extremistas han creado diferentes “bases” desde las que ejercen el proselitismo más radical y se comunican con representantes de otros grupos venidos del exterior. Por esa razón el despliegue de seguridad establecido por el Estado constituye una cara, tupida y discretísima red de observación informativa compuesta por agentes especializados de los servicios de información del Cuerpo Nacional de Policía, de la Guardia Civil, del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y también por Mossos d’Esquadra.

La situación general es la siguiente: aunque no ha habido recientemente acciones terroristas en nuestro país el peligro que representan los extremistas no ha desaparecido. Al contrario, el mensaje yihadista crece, muy especialmente en Catalunya. Sólo a título de ejemplo, las fuentes señalan que para el área de Barcelona calculan la existencia de un centenar de extremistas dispuestos a propiciar acciones violentas elaboradas o también del tipo de “autorradicalización” o de “terrorista súbito” (los mal llamados lobos solitarios ya que en ningún caso están solos) como las habidas en Londres, Boston o París. Para valorar esta cifra baste recordar que el 11-S o el 11-M fueron obra de una veintena de personas en cada caso, contando autores y cómplices.

Fruto de esta red vigilancia preventiva, de la que obviamente no es posible dar datos que delaten su funcionamiento, es un dibujo del asentamiento del islamismo extremista en Catalunya que se perfila como el principal foco del radicalismo en España y por tanto en Europa.

Igualmente hay presencia islamista pero en menor medida en Madrid, Ceuta, Melilla, Guipúzcoa y en el llamado corredor mediterráneo. un área de paso y residencia ocasional de extremistas más que de asentamiento propiamente dicho. De este modo el asunto catalán traspasa fronteras de tal suerte que zonas de Catalunya como Tarragona y Girona ya están consideradas en los servicios europeos de Inteligencia como un alarmante foco del radicalismo instalado en la UE. Es decir, según las fuentes aludidas, Catalunya se ha convertido en un punto de referencia universal merced a los mencionados “congresos” a los que acuden ulemas o doctores de la ley islámica llegados desde Arabia Saudí, Kuwait, Qatar o Emiratos Árabes Unidos además de activistas procedentes de toda Europa y de otros puntos de España.

Elemento capital en todo este asunto es el dinero y en Tarragona y especialmente en Torredembarra, los agentes han detectado la llegada de grandes cantidades de fondos procedente de países del Golfo y destinado a financiar el wahabismo y un discurso islámico radical. La oenegé kuwaití Revival of Islamic Heritage Society (RIHS) se perfila como un canal principal por donde discurre este flujo monetario hacia los sectores más fundamentalistas de la comunidad islámica del Tarragonès. Esta oenegé, incluida por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en el listado de organizaciones vinculadas a Al Qaeda, habría sufragado los “congresos” salafistas mencionados y la construcción de una madraza (escuela religiosa) cuyo proyecto alcanza los dos millones de euros.

Igualmente, los investigadores han detectado que RIHS ampliará su influencia en España y en Europa ya que han detectado varias entidades islámicas ya han hecho gestiones para obtener fondos de esta institución.

En cuanto a Reus hay detectadas dos asociaciones de corte salafista enfrentadas entre sí desde mediados del 2010. Pero Reus se ha caracterizado precisamente por la organización de esos congresos de formación islámica convocados en paralelo por las mencionadas asociaciones en lo que se considera un intento de hacerse con el control del salafismo desde su zona de influencia. Otro tanto sucede en Vilanova i la Geltrú, donde un líder radical condenado por dirigir una célula que daba cobijo a yihadistas y suicidas, ha cumplido condena y ha vuelto a esta localidad.

Otro punto muy “caliente” es Salt (Girona), un lugar de especialísima atención de la red de vigilancia descrita entre otros motivos por el impulso que supone la construcción de una gran mezquita y centro islámico considerado radical donde se instala una federación destinada a aglutinar comunidades musulmanas en torno a los postulados defendidos por conocidos salafistas muy extremistas y por yihadistas que ya hacen de la guerra santa el motivo de su existencia.

Las fuentes citadas saben de problemas habidos para la financiación de dicha mezquita cuyo coste total ascendería a casi seis millones de euros. Sin embargo, todo apunta que este problema se estaría solucionando con ayuda llegada desde Marruecos. Cabe recordar que, relacionado con el proyecto de esta mezquita/centro islámico, un destacado miembro de la comunidad de Salt fue expulsado de España hace unos meses a raíz de una denuncia del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) “por comprometer la seguridad del Estado”.

En Lleida un foco principal de radicalización se localiza en una mezquita cuyo imán y otros radicales identificados son impulsores del wahabismo, es decir del rigor en la aplicación de la charia o ley islámica. Consta que este imán tiene a su servicio a un grupo de personas que impondrían al resto del colectivo musulmán el estricto cumplimiento de la charia, llegando incluso a obligar a niñas a abandonar los estudios cuando llegan a la pubertad. Además, este grupo de radicales fanatizados por el imán, limita al mínimo necesario las relaciones de los musulmanes con la sociedad catalana, habiendo llegado a amenazar e incluso emplear la violencia entre los infractores a sus normas. El imán pide abiertamente a sus fieles que no se integren en la sociedad española, ni en Occidente en general y apoya a los combatientes radicales extremistas de Siria y otros conflictos.

Otro foco de intenso mensaje profundamente antioccidental se está generando en Mollerussa donde este mismo año los agentes han logrado la expulsión de uno de los líderes más extremistas. Pese a esta expulsión el proselitismo salafista en Mollerussa se mantiene merced a un discurso tan radical que los que lo mantienen desprecian a los ulemas oficiales del islam y pregonan sus postulados con una ostensible animadversión por los regímenes imperantes en países musulmanes a los que acusan de “desviados”. En Mollet del Vallès hay otro foco. El principal activista está vinculado a una mezquita que a su vez se relaciona con el Centre Cultural Islàmic Català considerado uno de los vehículos de expansión del movimiento Hermanos Musulmanes.

Barcelona capital no escapa al fenómeno que describimos que vigila la red policial estatal desvelada en esta información.

Entre la amplia colonia musulmana residente en la capital catalana han crecido focos de radicalización que en algunos casos han llegado a formar células terroristas ya desarticuladas y células de apoyo logístico al terrorismo, opción ésta última que también se ha dado frecuentemente en otras localidades catalanas. Hay detectados en la actualidad varias zonas de gran actividad en la divulgación de ideas extremadamente contrarias al Estado de Derecho en las que se presta especial atención a la hora de transmitir un mensaje ultra a los niños.

Dos de estos focos, señalan los investigadores, están en El Raval y un tercero en Besós Mar. Estas mezquitas se caracterizan por integrarse en el movimiento pacífico tabligh, especialmente seguido por la comunidad pakistaní. Sin embargo, los extremistas se han infiltrado y se valen de la infraestructura de esta corriente islámica para cubrir actividades que derivan en el terrorismo.

En este sentido hay que recordar que en enero del 2008 fue detenido en Barcelona un grupo terrorista pakistaní con intenciones de atentar en el metro de la ciudad y una mezquita.

Para saber del perfil social y personal de los extremistas de los que estamos hablando hay que acudir al estudio del Real Instituto Elcano realizado por Fernando Reinares y Carola García-Calvo. En su trabajo, basado en condenados por la Justicia, ambos investigadores concluyen que los yihadistas en España son varones entre 25 y 39 años, aunque cada vez más jóvenes. En su mayoría son casados y con hijos. De ellos, ocho de cada 10 son extranjeros, principalmente de nacionalidad argelina, marroquí y pakistaní, pues hasta ahora, sólo un 4,8% de los enjuiciados había nacido en España.

El plan de vigilancia del que informamos en estas páginas tiene estrecha relación con el comunicado emitido el pasado día 10 por la embajada de Estados Unidos en Madrid en el que el director del FBI, James Comey, hizo un balance de la colaboración policial entre ambos países. Comey desveló que la coordinación bilateral había frustrado numerosos atentados terroristas planeados en ambos países, entre ellos, un plan de Al Qaeda para utilizar aviones por control remoto (drones) para hacer llegar explosivos hasta España. Comey reveló que la coordinación antiterrorista había resultado “esencial” para impedir numerosos atentados en los últimos diez años en Estados Unidos, España, Oriente Medio, África y Asia.

La gran amenaza de “los terroristas súbitos”

Una de las amenazas más difíciles de detectar es la de los llamados “terroristas súbitos”, popularmente más conocidos como “lobos solitarios”, un apelativo que induce a confusión pues no se trata de individuos que en soledad y motu proprio deciden atentar. La experiencia demuestra que los que han atentado individualmente lo único que han cometido en solitario es el atentado propiamente dicho. En todos los casos, estaban amparados por correligionarios con los que se relacionaban en reuniones extremistas y, muy especialmente, por internet. De este modo se saben y sienten parte de una gran colectividad que les valora como héroes. Son sus webs las que cumplen un papel fundamental de proselitismo que acaba por inducir a estas personas a dar el paso hacia la violencia.

Un centro universal de difusión del mensaje para la modificación del Estado occidental por el islámico y la restauración del Califato fue descubierto por la Guardia Civil en Poble Nou de Benitatxell (Alicante), tal como informamos en nuestra edición del pasado 19 de mayo pasado. Faisal Errai (Abu Hafs), de 29 años, amparado por una doble vida, controlaba webs radicales enlazadas con la red Ansar al Muyahidín (RAAM), de tal suerte que coordinaba actividades con Asia, Oriente Medio, Europa Occidental y Estados Unidos de las que se nutren los “solitarios”. Estas ideas y consignas procedían de un consejo consultivo formado por destacados ideólogos extremistas localizados en Dinamarca, Francia, Kuwait y Arabia Saudí.

Fuente: lavanguardia.com