Cuando vienen los malos.

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Cuando los malos no están cerca de nosotros y nos encontramos en la seguridad de nuestro circulo social, solemos descalificar a la policía y les echamos en cara que nunca vienen lo suficientemente rápido o que según cogen a los delincuentes, los dejan salir por otra puerta. Solemos tener reservado para los policías todo tipo de insultos, críticas, diatribas y reproches. Les llamamos “perros a las ordenes del gobierno” o les decimos que no defienden la “justicia real”. Como si hubiera algún individuo que practicase “la justicia real” en su vida privada.

Sin embargo, cuando vienen los malos y están cerca de ti porque te han robado, o han entrado en tu casa por la noche o tu pareja te agrede o te encuentras en una situación de peligro, entonces, si que llamamos a la Policía y si que deseamos que cumplan con su deber con corrección.

Es muy común en este país que los ciudadanos opinemos de todo con gran autoridad y conocimiento de los hechos. Somos un país lleno de doctores en filosofía, de catedráticos de la vida, de ingenieros, de mentes preclaras y de grandes pensadores. Cualquier albañil, fontanero, electricista, jubilado , abogado, ama de casa o recauchutador de neumáticos, sabe perfectamente como solucionar los problemas del país y su receta, además de infalible, es “la única” que puede sacarnos de la crisis. Somos españoles y por tanto, de carácter mediterráneo, donde además del aceite de oliva, es frecuente la fanfarronería y la sangre caliente. Se nos calienta la boca sin que el cerebro se haya puesto en marcha siquiera . Hablamos por hablar porque hablar es gratis y en Facebook apesta la inmensa cantidad de grandes pensadores que te puedes encontrar a diario. Todos con elocuentes mensajes y frases grandilocuentes que te dicen las grandes verdades universales pero que a la hora de la verdad, habría que ver como se manejan en comunidad y cuanto reman por el bien común.

A la Policía se la echa en cara todo y a todas horas y, si bien es cierto que hay mucho membrillo dentro de la Policía Nacional y de la Municipal, porque ninguna entidad ni cuerpo formado por seres humanos esta exento de tener a algún memo en sus filas, lo cierto es que la mayoría intentan sacar un trabajo adelante que consiste, en gran parte, en dotar de seguridad la vida de los ciudadanos. Si, ya se que también son una fuerza recaudatoria que inyecta dinero en las arcas corruptas del estado, pero no podemos recriminárselo a la policía sino a nuestros gobernantes. La policía cumple con su deber y su deber es un deber incomodo, incomprendido y poco populista. A mi también me gustaría que no me pillasen el sábado con el test de alcoholemia, pero no puedo culpar a la policía. Si me pillan, la culpa es mía por beber y conducir.

Cuando sales de la burbuja de tu puesto de trabajo o de la tranquilidad de tu casa y te aventuras a la vida real donde existe un submundo de gentuza que ninguno queremos ver y que preferimos que, si existe, sea en otro barrio, entonces te das cuenta de que la policía hace una labor impagable.

Muchas veces realizan esta labor sin medios, sin preparación y, lo que es peor, sin motivación, porque saben que cuentan con el desprecio de muchos de esos ciudadanos que cuando un policía está en apuros, sonríen y encuentran una deliciosa satisfacción si al final el policía sale mal parado.

Muchos de estos ciudadanos que desean ver a un agente por los suelos, lo justifican diciendo que “hay que romper el sistema” o que “ la culpa es del sistema y de sus lacayos” pero luego cuando están en apuros exigen que venga uno de esos “lacayos uniformados” a detener al malo que les ha robado o que les ha agredido. Muchos de los que quieren romper el sistema deberían decirnos qué sistema habría que implantar porque, digo yo que si se rompe el sistema habrá que poner otro ¿O vamos a vivir sin sistema? Yo no conozco ningún país sin sistema, es más, creo que desde los tiempos de los visigodos o incluso de los fenicios, todos los sistemas posibles ya han sido testados en todos los países y al final, todos han abandonado otros “sistemas” y se han quedado con un sistema muy parecido al nuestro. ¿Estarán todos los países equivocados?

Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con el motivo de una intervención policial pero nunca se nos puede olvidar que son trabajadores que están cumpliendo un cometido y muchas veces con una remuneración muy escasa. Muchos agentes de la Policía Nacional o un Guardia Civil cobran entre 1300 y 1500 euros al mes y os garantizo que por ese sueldo yo no me vería en una situación como esta porque no me merecería la pena.

Muchos podrán decir que la detención era desproporcionada y que “la pobre mujer detenida” no merecía ser esposada o veinte mil pamplinas que no vienen a cuento porque lo que importa es que si la Policía Nacional cree que hay delito, debe detener al ciudadano aunque sea contra el criterio de varios borrachines que obstruyen la actuación de la justicia. Para eso les pagamos, para que hagan cumplir la ley.

Os garantizo que estas “medias tintas” y esta debilidad en la ejecución de la labor policial, ocurre solo en España. En otros países la intervención hubiera sido mucho más brusca porque es inconcebible que a un agente de la autoridad se le insulte o se le descamise. En este video el detenido muerde al agente y es disparado con una pistola eléctrica sin contemplaciones.

A los que rompen mobiliario urbano, los que llevan armas en el bolsillo o los que salen a la calle con algún otro propósito que no sea dar un paseo y convivir en paz, la policía tiene la obligación de detenerlos, cachearlos, identificarlos y si es preciso, poderlos a disposición judicial.

España es de los pocos países en los que muchas personas insultan descaradamente a nuestros agentes y esos mismos individuos dicen que no hay derechos y que esto no es una democracia real. De verdad que no existe ninguna democracia en el mundo en el que se pueda salir a la calle a armar bronca sin que la policía te detenga.

En una democracia real, la gente quiere que la Policía sea correcta, eficiente, efectiva, respetada y bien valorada. Nuestros policías merecen nuestro respeto y nuestro apoyo y aquellos que estén en cuerpo de policía y no sepan llevar el uniforme, que se dediquen a otra cosa porque en la era de los teléfonos móviles con cámara, sus días están contados.

Comparte. Por un Cuerpo Nacional de Policía depurado, bien formado, eficiente y responsable . Por unos agentes sensibles a la realidad de la calle e incorruptibles. En definitiva, por un oficio que debe ser respetado y admirado y no denostado y vapuleado. Fuera los malos policías y apoyo total a los que cumplen con su deber.

Marcos UFC
Articulo publicado en URBAN FIGHTERS

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