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Archive for 28 febrero 2015

El ‘Govern’ aprueba el Código Ético de los Mossos y las policías locales

El documento recoge la garantía de derechos y libertades, proporcionalidad y neutralidad

Alfonso L. Congostrina Barcelona 24 FEB 2015 – 20:54 CET

El Gobierno de la Generalitat aprobó ayer el Código Ético de la policía catalana, un instrumento que aspira a fomentar las buenas prácticas entre los agentes de los Mossos y las policías locales para que sus actuaciones se basen en unos “mínimos principios y valores éticos”.

A finales del pasado mes de noviembre, el Comité de Ética presentó el borrador del documento que no recoge ningún tipo de sanción para aquel o aquellos agentes que infrinjan algún artículo del mismo. El código sustituye al del conseller Joan Saura de 2010. Este fue muy criticado por los sindicatos y cuando Felip Puig se hizo cargo del Departamento de Interior derogó el documento del ecosocialista que sólo estuvo vigente unas semanas. Cuando Ramon Espadaler relevó a Puig nombró un comité encargado de redactar un nuevo código ético para los Mossos d’Esquadra que fue aprobado ayer.

El portavoz del Ejecutivo catalán, Francesc Homs, ensalzó ayer la tarea de los agentes y aseguró que la aprobación del Código Ético se enmarca dentro del compromiso de transparencia del Gobierno de Artur Mas.

Es comité está formado por expertos y representantes del ámbito policial y pretende garantizar los derechos y las libertades de todas las personas, actuar con integridad, proporcionalidad, congruencia, oportunidad y “absoluta neutralidad política e imparcialidad”. También describe una serie de valores como la voluntad de servicio, la templanza, la responsabilidad, el coraje… que debe presidir las actuaciones de los agentes.

Los expertos que forman el Comité, que preside Francesc Torralba, son: el exfiscal superior de Catalunya Martín Rodríguez Sol; la catedrática emérita de filosofía moral y política de la UAB Victoria Camps; la catedrática de Derecho Penal y Criminología de la Facultad de Derecho de Esade y exrectora de la URL Esther Giménez-Salinas, y el doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación de la UB Angel Castiñeira. Del ámbito policial forman parte del comité la comisaria jefe de la Región Metropolitana Sur, Cristina Manresa; el jefe de la Región Policial de Ponent, el intendente Josep Lluís Rossell; el inspector Jordi Dalmau; el jefe de la Policía Local de Igualada, Jordi Salmases, y el miembro de la Policía Local de Vilassar, Lluís López.

La soledad de ‘Puma 70’

El inspector Pedro, que mandaba al grupo VII de la Primera UIP durante la noche de las ‘marchas de la dignidad’, está a punto de incorporarse a su nuevo destino, tras un año de calvario en el que la Policía le ha convertido en el único culpable de haber estado a punto de perder la vida aquel 22-M. No fue condecorado como sus compañeros heridos y ahora le apartan de la que ha sido su familia durante los últimos cuatro años, los antidisturbios de Madrid.

En la antesala del despacho de la delegada del Gobierno en Madrid, sobre una bandeja, encima de una mesa baja, alrededor de la que hay unos sofás donde Cristina Cifuentes recibe a sus visitas, hay una veintena de piedras y cascotes de un tamaño notable. Cuando el visitante pregunta por tan peculiar elemento decorativo, la delegada despeja dudas: es parte de lo que un millar de violentos arrojó a la policía el 22-M, la noche de las marchas de la dignidad, las horas más difíciles vividas nunca por las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía. Esas piedras hirieron a 67 policías y alguna de ellas abrió la cabeza de Pedro, el inspector que mandaba el grupo VII de la Primera UIP, Puma 70. Las once grapas con las que le cosieron el cráneo dieron la vuelta al mundo –redes sociales mediante– y fueron la viva imagen de una policía que esa noche fue derrotada por los alborotadores profesionales.

Ha pasado casi un año y Pedro o Puma 70 está a punto de incorporarse a su nuevo destino, en la comisaría de Cartagena (Murcia), su ciudad, de la que salió en comisión de servicio en enero de 2010 para convertirse en el responsable de medio centenar de agentes, los que forman el grupo VII de la Primera UIP, con sede en Madrid. Durante este año, el inspector ha mantenido un reverencial silencio, pese a que muchos de sus compañeros le han animado a lo contrario y pese a que la Dirección Adjunta Operativa de la Policía decidió que no podía regresar a la calle, pese a que no abrió expediente alguno contra él. Su regreso a la comisaría de Cartagena es el último paso de un proceso sumarísimo que empezó cuando Puma 70 decidió acudir en auxilio de los policías municipales que estaban siendo masacrados por los violentos la noche de la manifestación.

Todo comenzó cuando ‘Puma 70’ decidió acudir en auxilio de los policías municipales que estaban siendo masacrados por los violentos la noche del 22-M

He tratado de reconstruir durante estos meses lo sucedido esa noche. El testimonio confidencial de algunos mandos y de varios agentes de la UIP, junto a sus declaraciones en el juzgado que instruye la causa abierta por lo ocurrido el 22-M, dan una buena idea de lo ocurrido. La reunión previa a la manifestación se desarrolló con absoluta normalidad, aunque con cierta insistencia en que habría observadores internacionales siguiendo los acontecimientos. “Nosotros tenemos siempre el mismo cuidado, así que no nos preocupó el aviso de los jefes”, recuerda uno de los presentes al briefing previo al a manifestación.

Las primeras horas de las marchas de la dignidad transcurrieron según el guión previsto. Los agentes de Información habían alertado de la presencia de algunos grupos de violentos, los habituales en cualquier concentración en Madrid. “Nos insultaban, como siempre, pero no había nada que nos hiciese temer algo especial”, dice uno de los agentes de la UIP que participó en el operativo. Con el final de la manifestación, Colón y el paseo de Recoletos se convirtieron en el escenario de una batalla. Las comunicaciones por radio de aquella noche son la mejor fotografía de lo sucedido. “Al grupo de Puma 70 los jefes le dieron la orden de avanzar hacia el centro del paseo, donde se concentraba el mayor número de violentos”, narra uno de los agentes. Una vez allí, el grupo se dirigió hacia una furgoneta de la Policía Municipal, que estaba siendo asediada. “Los habrían matado o un policía habría matado a alguien, vimos como alguno echaba mano a la pistola”, rememora uno de los policías testigo de la actuación.

“Los habrían matado o un policía habría matado a alguien, vimos como alguno echaba mano a la pistola”, rememora uno de los policías testigo

Fue en ese momento cuando los cerca de 40 agentes que componía el grupo VII fueron masacrados por casi mil alborotadores. Centenares de piedras y objetos cayeron sobre ellos, algunos violentos arremetieron hasta con señales de tráfico y pinchos caseros contra ellos. La batalla fue desigual, entre otras razones porque esa noche, los policías llevaban menos material antidisturbios que el habitual: “Llevábamos la mitad o un tercio menos de lo habitual, menos bocachas con las que disparar salvas, bolas o botes. Los jefes dieron esa orden”, confiesa uno de los que recibió esa consigna. El grupo de Puma 70 se reagrupó, intentado taparse con los escudos, empequeñecido por los ataques, los casi 40 policías parecían apenas una docena. Fueron los momentos más dramáticos y los previos a las agresiones más graves. “Solo reaccionaron el jefe de grupo y el subinspector. Ellos se pusieron al frente para intentar avanzar, porque nadie les socorría”, recuerda un policía. Es en ese momento cuando al inspector le arrancaron el casco, le abrieron la cabeza y estuvieron a punto de matarle. “Su grupo le protegió, la salvaron la vida –asegura un agente–. Y mientras eso pasaba, mientras machacaban al grupo VII, había otros cinco grupos, más de 200 hombres, en base, sin poder intervenir en auxilio de los compañeros, pese a que escuchábamos por la radio que les estaban matando”.

Violentos atacan a gentes de la Policía Municipal durante los disturbios de la noche del 22-M / Getty
Violentos atacan a gentes de la Policía Municipal durante los disturbios de la noche del 22-M / Getty

La noche del 22-M había casi 2.000 policías movilizados. Pese a ello, la sensación fue que los violentos doblegaron a los agentes. Aún no se ha dado, desde la Dirección de la Policía, una explicación a lo sucedido, más allá del cese del inspector jefe Javier Virseda, el jefe de la Primera UIP, relevado tras la comparecencia en el Senado de Ignacio Cosidó. “Los mandos no estuvieron a la altura, no supieron reaccionar ni coordinar a todos los policías que tenían”, aseguran muchos de los consultados. Con la cabeza grapada, el inspector Pedro recibió la noticia de que se abriría una información reservada para aclarar lo ocurrido, una información en la que ni siquiera pudieron comparecer o declarar los agentes que trabajaron la noche de los incidentes. Los instructores de la información se conformaron con una minuta –un escrito– de cada policía y el propio director general de la policía, en su comparecencia, limitó las responsabilidades con el cese del inspector jefe Virseda, un mes después de los hechos. A esas alturas, el inspector Pedro ya había optado por recibir el alta voluntaria y había oído versiones dispares sobre su comportamiento: desde que llevaba mal puesto el casco hasta que su actitud la noche del 22-M fue temeraria porque había roto una relación sentimental días antes. El jefe de las UIP, el comisario José Miguel Ruiz Iguzquiza, ya le preguntó en las horas posteriores a los ataques si llevaba el casco bien colocado.

“Todos los grupos de la UIP formamos verdaderas familias, pero el VII de manera especial, llevan juntos muchos años”, dice un componente de la Primera UIP. “Por eso resulta aún más sorprendente que desde la dirección pretendiesen responsabilizar al jefe o al subinspector de lo ocurrido o incluso enfrentarlos”. El inspector Pedro no regresó a la calle, al frente de su grupo, con quien él había sentido durante los últimos cuatro años como su familia. “Eso le afectó mucho –dice uno de sus compañeros– porque es un tipo dedicado al cien por cien a su profesión: su familia está en Cartagena y lo que siempre ha sentido como más cercano ha sido a su grupo e incluso hasta ese momento a los jefes, con los que siempre se ha llevado bien”.

El inspector Pedro no regresó a la calle, al frente de su grupo, con lo que él había sentido durante los últimos cuatro años como su familia

La jefatura y los archivos de la UIP fueron el nuevo escenario de trabajo de Pedro durante semanas, mientras nadie le daba una explicación sobre su nuevo destino y él elaboraba informes como principal cometido. “Le hemos visto hasta revisando legajos”, cuenta un compañero. Tras el verano, llegó una de las grandes decepciones: la dirección condecoró a tres de los heridos más graves en los incidentes del 22-M, pero no al inspector que comandaba el grupo y que fue uno de los que peor parado acabó. “Nadie entendió aquí esa decisión –dice un agente de la UIP–, ni siquiera los policías a los que dieron la cruz roja, entre los que estaban los subinspectores de su mismo grupo”. Pocos días después, el jefe del grupo VII era cesado y trasladado a la comisaría de Ciudad Lineal, pese a que alguien llegó a decirle que podría ir destinado a La Haya.

El inspector Pedro está a punto de regresar donde empezó todo, a Cartagena, donde dicen que le cogió el gusto a lucir uniforme cuando se convirtió en policía y tuvo como primer destino la UPR. Ha pasado cuatro años en la UIP, años convulsos en los que manejó con temple, según dicen gran parte de sus compañeros, a los suyos en momentos tan delicados como el 15M o los Rodea el Congreso. Dicen quienes le han visto últimamente que de sus jefes y de los políticos prefiere no hablar porque sigue queriendo ser policía. Solo habla de Cristina Cifuentes: “Se portó muy bien con él, le llamó los primeros días y le recibió en su despacho”, cuenta alguien muy cercano a Pedro. En ese mismo despacho en el que Cifuentes enseña las piedras que a punto estuvieron de matar al inspector y en el que repite una y otra vez que no volverá a pasar nada parecido a lo ocurrido el 22-M.

La Junta forma a 160 mandos de la policía local para prevenir el terrorismo yihadista

El director general de Interior, Emergencias y Protección Civil de la Junta, José Antonio Varela, inaugura este martes el curso

EUROPA PRESS. 22.02.2015 Un total de 160 jefes y mandos de las policías locales de todas las provincias de Andalucía recibirán, a partir del próximo martes, formación especializada en la Escuela de Seguridad Pública de Andalucía (ESPA) para prevenir acciones vinculadas al terrorismo yihadista tras los últimos atentados perpetrados en París y Copenhague.

Según informa en un comunicado la Junta, el objetivo de este curso, organizado por la Consejería de Justicia e Interior y la Asociación de Jefes y Directivos de la Policía Local de Andalucía (Ajdepla), es mejorar y actualizar las técnicas que utilizan los policías cuando se enfrentan a hechos relacionados con la amenaza terrorista yihadista y dotará a los asistentes de herramientas para prevenir, detectar y actuar ante cualquier situación de este tipo. Las técnicas de autoprotección constituyen una de las principales materias que analizarán los ponentes que, además, trasladarán a los mandos una visión global de este fenómeno.

El curso se desarrollará en la sede que esta escuela de seguridad de la Junta dispone en la localidad sevillana de Aznalcázar, donde se imparten las clases teóricas y prácticas a estos agentes. El director general de Interior, Emergencias y Protección Civil de la Junta, José Antonio Varela, inaugurará este curso que contará con diversos ponentes de la Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y Policía Local. Además, participarán doctores y expertos en la materia de las universidades de Sevilla y Pablo de Olavide, que disertarán sobre la problemática de este asunto a raíz de los últimos atentados que se han registrado en Francia y Dinamarca. Esta actividad forma parte del plan de formación anual de esta escuela pública adscrita a la Junta para mejorar la preparación de policías, bomberos y técnicos de emergencias y voluntarios de Protección Civil de Andalucía. El programa formativo prevé el desarrollo de un total de 237 actividades formativas durante este año.

Así, en este plan de la ESPA primará este año la colaboración con las universidades, el Instituto de Criminología, escuelas municipales y organizaciones sindicales para potenciar la formación de los profesionales que trabajan en Andalucía en el campo de la seguridad, emergencias y Protección Civil. Nuevas titulaciones de experto y especialista Una de las principales novedades del nuevo Plan Formativo será que la Escuela de Seguridad Pública de Andalucía otorgará por primera vez diplomas en calidad de Experto como titulación propia, con un itinerario inferior a 300 horas, y de Especialista, en caso de superar las 300 horas, a quienes realicen todos los cursos incluidos en un determinado itinerario. La creación de los diplomas de Experto y Especialista ha sido una figura “muy demandada” entre los colectivos profesionales del campo de la seguridad pública, reivindicación que ahora se va a llevar a cabo a través de acuerdos de colaboración con las universidades y otros organismos que trabajan con la ESPA, según explica la Junta.

De esta forma, en colaboración con la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), la Escuela de Seguridad Pública otorgará en 2015 diplomas de Especialista en Mediación y colectivos de riesgo; en Crímenes organizados; y en Prospectiva Policía y Policía de Investigación. Por su parte, en colaboración con la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla, el alumnado de la ESPA podrá conseguir los diplomas de Experto o Especialista en Intervención Policial, y de Aspectos operativos, psicológicos, legales y delincuenciales. Por último, en colaboración con la Asociación Europea de Profesionales para Conocimiento y Regulación de Actividades de Seguridad Ciudadana, el alumnado podrá obtener el diploma de Experto en materias aplicables a la Seguridad Ciudadana.

Datos de armas intervenidas

 

La Policía Local de Málaga intervino 1.000 armas y objetos contundentes o punzantes durante el pasado año 2014

La media de armas decomisadas se acerca a las 3 diarias

Efectivos de la Policía Local de Málaga ha intervenido durante el pasado año 2014 un total de 1.000 armas y objetos contundentes y/o punzantes a lo largo del pasado año 2014.

Entre el total de armas intervenidas destacan las 567 armas blancas y los 348 objetos contundentes y/o punzantes.

En cuanto a las armas cortas y largas de fuego, las diferentes actuaciones llevadas a cabo por los policías locales de la ciudad han dado lugar al decomiso de un total de 37.

Las 48 armas restantes son 39 armas de fogueo o simuladas y 9 de aire comprimido o gas.

Importancia y efectividad del GOA

Las armas fueron localizadas e intervenidas en un total de 607 actuaciones policiales, la mayoría de ellas llevadas a cabo por el Grupo Operativo de Apoyo (GOA) de la Policía Local de Málaga, que tiene entre sus principales objetivos velar por la seguridad de la ciudad.

COMPAÑEROS DE VARIOS MUNICIPIOS DE TENERIFE SE UNEN EN UN PROYECTO PARA EL MUNDIAL DE POLICIAS Y BOMBEROS EN WASHINGTON

Queremos dar difusión al proyecto que presentan unos compañeros de Tenerife al concurso Basketlover de la Liga Acb de baloncesto.
La razón de este articulo es solicitar ayuda para que  apoyen en la votación del video que se emitirá desde el 26 de febrero al 5 de marzo con motivo del proyecto .
El proyecto, trata de unir a compañeros de varios municipios (Policía Local de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, Policía Portuaria de Tenerife y un policía nacional) para crear un equipo de baloncesto que nos representara en el Mundial de Policías y Bomberos en Washington en verano del 2015, fue elegido y ahora estan entre los 8 proyectos finalistas a nivel nacional.
El video al cual hay que votar se publicará en la página web www.basketlover.es, solamente se les podrá votar en esa semana, el tiempo en el cual estará el video expuesto.
Al ser un proyecto policial y ser reconocido por la mejor liga de baloncesto de europa es un honor y un reconocimiento a todas las Policías Locales de España y otros cuerpos de seguridad.

CURSO PERROS DETECTORES SUSTANCIA OLOROSAS

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Desmantelada una plantación de marihuana

 

La Policía Local de Málaga interviene 131 macetas de marihuana en un piso y detiene a dos individuos

La investigación fue llevada a cabo por policías locales del GIP que incautaron más de 10,5 kilogramos de marihuana y un gran número de útiles para su cultivo y desarrollo

Efectivos del Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local de Málaga han detenido a dos individuos, naturales y vecinos de Málaga de 33 y 43 años de edad respectivamente, como presuntos autores de un delito contra la salud pública.

Las pesquisas policiales llevaron a los agentes hasta un piso sito en la zona de Camino de Antequera, al que se dirigió una dotación de paisano.

Intentan ocultar la sustancia estupefaciente

Al percatarse de la presencia policial, uno de los individuos, que se encontraba en el interior del inmueble, intentó deshacerse de la sustancia estupefaciente, cortando las plantas e introduciéndolas en tres bolsas de basura de gran tamaño, que tiró por la ventana del piso, sito en una cuarta planta.

Abajo, en la calle, esperaba el otro compinche para recoger las mismas y huir, siendo interceptado unos metros más adelante por otros policías locales que acudieron en apoyo, procediendo a su detención e incautando las plantas.

295 euros, un trozo de hachís y una dosis de éxtasis

Instantes después, una vez que abrió la puerta, los agentes procediendo igualmente a la detención del individuo que permanecía en el piso, al que se le intervino durante el cacheo preventivo de seguridad los 295 euros que portaba, por su presunta procedencia ilícita, además de un trozo de hachís y una bolsita termosellada que contenía una sustancia, al parecer MDMA o éxtasis.

131 macetas y numerosos útiles intervenidos

Posteriormente, se llevó a cabo la entrada y registro del interior del inmueble, en la que se intervinieron numerosos productos acelerantes de crecimiento e insecticidas para plantas, una navaja con restos de hachís, bombillas de alto voltaje, pantallas reflectarías, transformadores eléctricos, extractores y tubos de conducción de aire, un controlador digital de humedad, dos máquinas de aire acondicionado portátiles, etcétera; así como un total de 131 macetas, a las que se les habían cortado las plantas.

Todos los efectos intervenidos serían trasladados posteriormente al Depósito de Efectos y Piezas de Convicción.

10 kilos y 610 gramos de marihuana incautada

En lo que respecta a la marihuana, su peso total aproximado ascendía a 10,610 kilogramos, siendo entregada en dependencias del Cuerpo Nacional de Policía, donde también fueron trasladados los dos individuos detenidos, para, posteriormente, ser puestos a disposición judicial.