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La Guardia Urbana se desentiende del puerto

Los problemas derivados del top manta se agravan en Barcelona. El fenómeno se está descontrolando. Los Mossos d’Esquadra han respondido nuevamente a la llamada de auxilio de la policía portuaria, y a la petición de ayuda de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB). Frente al mar y bajo tierra. Agentes de la policía de la Generalitat y del cuerpo de guardamuelles desplegaron ayer un dispositivo de seguridad para atajar la venta ambulante ilegal en la fachada marítima de la ciudad. La llegada del buen tiempo los últimos días ha multiplicado la llegada de manteros ante el Mediterráneo. La presencia uniformada de guardamuelles y mossos en el Portal de la Pau, el Moll de la Fusta y el Port Vell evitó la venta. Y un camión cuba del puerto se encargó además de remojar el pavimento a fin de disuadir a los vendedores de plantar su mercancía. La Guardia Urbana, que si está en el dispositivo del metro, no participó en el operativo del puerto que se mantendrá, por lo menos, hasta el viernes. Hasta ahora, la difícil coordinación entre las distintas administraciones y sus policías, y sobre todo los diferentes criterios explican en buena medida la falta de una estrategia global y contundente frente al fenómeno del top manta. En verdad todo se antoja un parche tras otro a las puertas del verano.

A pesar de que serían recibidos con los brazos abiertos, los guardias urbanos no se dejan ver por el lado portuario de la ciudad más visitado desde el pasado noviembre, cuando la muy abundante y cotidiana proliferación de manteros, muy especialmente en el Portal de la Pau, obligó al gobierno que dirige la alcaldesa Ada Colau a enviar a la policía municipal. Entonces la Guardia Urbana sí colaboró con los Mossos d’Esquadra y la policía portuaria. Pero fue la policía de la Generalitat la que desplegó una mayor presencia preventiva en la zona. El operativo tuvo tal eficacia que hasta esta Semana Santa los lugares más transitados del puerto se habían librado de la venta ambulante. Durante estos primeros meses del año, la portuaria logró con sus propios medios ahuyentar a los manteros y en ocasiones puntuales, como por ejemplo la semana pasada dos veces, solicitaba refuerzos de los Mossos.

Desde entonces, en realidad durante todo este mandato, el gobierno de Colau viene insistiendo en que el top manta es un viejo problema que viene de mucho tiempo atrás, que la solución definitiva es de carácter social y no policial, que las cuestiones de orden público son competencia de los Mossos d’Esquadra… y unas cuantas frases hechas más para ir esquivando el conflicto como si ganar tiempo fuera a hacer desaparecer la presencia de estos vendedores en los puntos neurálgicos de la ciudad.

Al final es el colectivo de vendedores ambulantes el que se aprovecha de esta disparidad entre las administraciones y de que unos y otros señalen territorios, a modo de frontera, para decidir donde no deben de actuar. Los vendedores son los mismos en todos los lugares de la ciudad y lo único que les interesa es desplegar su manta y vender sus productos allí donde están sus clientes potenciales, los turistas.

En el puerto de Barcelona, su policía no da abasto. Cuando se creó en su día ni se sospechó en que deberían dar respuesta a un conflicto de esta envergadura, por eso hace dos años la autoridad portuaria firmó un acuerdo con la Guaria Urbana para que sus efectivos asumieran los muelles, el Portal de la Pau y ese inmenso y transitado paseo frente al mar comprendido entre el hotel W y el World Trade Center.

Hasta Semana Santa cuando los grupos de vendedores no eran superiores a los tres o cuatro manteros, los agentes de la portuaria gestionaban en solitario el intentar incautar el material y levantar actas por venta ilegal. Pero en los últimos días los manteros, más organizados, llegan en grupos que superan la veintena, y es cuando los guardamuelles solicitan refuerzo a los Mossos. Siempre que estos tienen disponibilidad acuden a ayudar.

La situación se complicó la semana pasada, cuando un mantero propinó un cabezazo a un agente de la portuaria que le conminaba a dejar de vender. A la refriega se sumaron otros vendedores ambulantes. El compañero del agente agredido acabó por los suelos. Una patrulla de los Mossos d’Esquadra acudió para detener al presunto autor de la agresión. Este lunes, las mantas se sucedían una tras otra desde las inmediaciones del Portal de la Pau hasta la Marina de lujo, frente al barrio de la Barceloneta. Era prácticamente imposible llevar la cuenta. Los principales ejes comerciales de la ciudad temen que este mercadillo no sea más que una caricatura de lo que pueda llegar a montarse este verano.

En el subsuelo, en el metro, la batalla es otra. La semana pasada, TMB, los gestores del metro, se reunieron con Mossos y Guardia Urbana para advertirles que la situación allí abajo era insostenible y que temían que cualquier día se produjera una desgracia. La continua, y también aquí creciente, presencia de manteros en las instalaciones subterráneas, en los intercambiadores, los pasillos y los mismísimos andenes, sobre todo en los de la plaza Catalunya, estaba creando un grave problema de seguridad. Ayer mismo, por fin, casi un centenar de agentes uniformados de la Guardia Urbana y Mossos tomaron literalmente el metro e impidieron entrar a nadie con bultos. De hecho, la legislación de transporte ferroviario impide por razones de seguridad acceder con paquetes de grandes dimensiones. Algunas tardes es prácticamente imposible caminar por algunas estaciones y los agentes de seguridad se sienten impotentes y completamente desautorizados frente a los vendedores.

En los últimos meses el metro se convirtió en el último refugio de los vendedores ambulantes. Los manteros acostumbran a apostarse en el intercambiador ubicado bajo la plaza Catalunya. El lugar es desde el pasado verano un auténtico zoco, día sí, día no. A ratos, agentes de la Guardia Urbana bajaban las escaleras de acceso muy despacio, dejando que los vendedores les vieran llegar, dándoles tiempo a recoger su mercancía, colocarse el fardo a la espalda, cruzar los tornos e instalarse de nuevo en los andenes y pasillos de la estación.

La actitud de los agentes no es fruto de la desidia. Temen que una acción más contundente provoque carreras y avalanchas. De este modo se produjo en la estación de Drassanes la caída de un mantero que desde hace semanas mantiene en vilo toda la política municipal barcelonesa, la que desencadenó el caso Garganté. El problema ahora es que la gente se tropieza con las mantas dispuestas en los andenes. Y si en el puerto los guardamuelles no dan a abasto, en el metro los guardias de seguridad y el personal de la estación tampoco. Durante el día de ayer no se vio a un solo mantero en la ciudad… Los dispositivos no pueden ser indefinidos y los vendedores, más temprano que tarde, volverán

Muchos comerciantes, policías, gestores, entienden que las actuales directrices políticas llevan a la Guardia Urbana a desentenderse completamente de los problemas del puerto relacionados con los manteros, y para muchos, sigue habiendo excesiva tibieza en el combate de la venta ambulante en el resto de la ciudad. Durante los últimos fines de semana se permitió la celebración del denominado mercadillo ambulante, una presunta protesta que en realidad solo servía de coartada para vender en el corazón de la Rambla y que la policía municipal no disuadía alegando que era un problema de orden público, competencia de los Mossos y no de ellos. Y esa reflexión, a día de hoy, no ha variado.

Todo este conflicto pilla al Ayuntamiento sin haber acabado el plan director que debe redefinir la estructura y funciones de la Guardia Urbana de Barcelona. Y por si fueran pocos los elementos que condicionan ese papel, una de las condiciones que impone la CUP al equipo de Colau para dar luz verde a su modificación presupuestaria, a su sucedáneo de presupuesto, y que además venía en el programa electoral de BComú, es la supresión de la Unidad de Suport Policial (USP), los antiguamente conocidos como UPAS y que lideran la batalla contra los manteros en la ciudad.

Fuente: lavanguardia.com

La convocatoria de nueve plazas inicia la renovación de la Policía Local de Segovia

 

Durante la jornada, agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil cubrieron los servicios de la Policía Local de Segovia. Es una costumbre arraigada para el día de la festividad patronal del cuerpo, los Ángeles Custodios. La celebración tuvo este martes como marco la Plaza Mayor, donde formaron los agentes libres de servicio junto a los vehículos estacionados ante la fachada del Ayuntamiento, los mandos con el uniforme de gala y los distinguidos con diversos reconocimientos situados a un costado del estrado al que subieron miembros de la corporación e invitados. La fiesta fue de nuevo una ocasión para que la alcaldesa, Clara Luquero, reconociera el «trabajo impecable» de quienes componen el cuerpo local de seguridad, su servicio para que se cumplan las leyes y las ordenanzas municipales y para garantizar la convivencia ciudadana.

Luquero subrayó que la Policía Local de Segovia asume «los retos del siglo XXI» en todos los cometidos que tiene encomendados, la defensa de los derechos y libertades, la seguridad ciudadana, la vigilancia y prevención de la violencia de género, la protección del medio ambiente o su labor como policía de barrio.

Las cifras del servicio pueden resumirse en los alrededor de 11.000 informes realizados en 2015 sobre sus actuaciones, las 2.000 llamadas recibidas y atendidas en el teléfono 112 de Emergencias sobre muy diversas demandas de asistencia o los 45 actos públicos (pruebas deportivas o actividades culturales en la vía pública, sin contar eventos como la Semana Santa) en los que participó el cuerpo.

Pero, aparte de su quehacer diario, la Policía Local de Segovia tiene el reto inmediato de su renovación y la cobertura de vacantes. La plantilla actual es de 112 plazas entre agentes y mandos, pero en la actualidad solo están cubiertas 103. El intendente jefe del cuerpo, Julio Rodríguez Fuentetaja, tiene previsto cubrir las nueve vacantes (ocho de agentes y una de oficial) en 2017, con la intención de convocar el concurso oposición este año para que el próximo los seleccionados realicen la fase de formación en la Escuela Regional de Policía Local de Ávila.

A la espera de norma

Este proceso es parte de la renovación de la plantilla, cuya edad media es elevada, 49 años, en parte porque Segovia fue una de las primeras ciudades en modernizar el cuerpo local de seguridad en la década de 1980, y también porque debido a la crisis y las restricciones en los últimos cinco años no ha habido convocatorias para cubrir las vacantes, según comenta Rodríguez.

Una muestra de la edad de los agentes es que ayer cuatro de ellos recibieron la Medalla a la Constancia Profesional tras prestar servicio durante 25 años y otros dos la Medalla al Mérito por haber cumplido treinta en el cuerpo. El relevo de agentes dará un paso más si, como desean los responsables de la Policía Local, logran su equiparación con otros cuerpos de seguridad (por ejemplo, los bomberos o la Ertzaintza) para poder jubilarse de forma anticipada a los 60 años. El intendente jefe indica que «con la edad media de la plantilla, que es elevada para un cuerpo policial, sería muy bueno que se aprobara esta norma para que se pudiera rejuvenecer la plantilla y que esté renovada en un periodo de cuatro o cinco años».

Hasta que no se complete esa renovación no está prevista una reordenación de los servicios que presta el cuerpo de seguridad local ni tampoco nuevas secciones. Seguirá con sus labores de prevención y vigilancia, el trabajo de los agentes de barrio y de la Patrulla Verde. Una de sus mayores preocupaciones es el tráfico, recalca Rodríguez, y con esta motivación está planificada la instalación de semáforos de punto rojo en determinados lugares. «Queremos con esto que la gente respete la normativa, y especialmente toda la referida a los peatones, que son quienes más nos preocupan en todo lo relacionado con el tráfico», comenta.

Controles de drogas y velocidad

La Policía Local comenzará de inmediato a realizar controles sobre el consumo de sustancias estupefacientes al volante. Serán controles selectivos, centrados en los conductores en los que observen un comportamiento extraño al conducir, con un operativo similar al de los controles de alcoholemia. El jefe del cuerpo, Julio Rodríguez, destaca que estos controles son necesarios por la aparición de nuevas drogas, sustancias sintéticas que son consumidas para el ocio, así como para detectar el consumo de las drogas ‘convencionales’, el cannabis o la cocaína.

Otra novedad cercana será la instalación de elementos mecánicos de control de tráfico (semáforos de punto rojo y otros sistemas) para lo que el presupuesto del Ayuntamiento tiene reservada una partida destinada a contratar la compra de los equipos. «Se trata de detectar a los conductores que se saltan los semáforos en aquellos puntos donde hay más quejas», por ejemplo en Padre Claret, advierte Rodríguez. También se vigilará la velocidad en los accesos a la ciudad.

Fuente: elnortedecastilla.es

El temario de los nuevos sargentos de la Policía Municipal: Femen, Auschwitz y lenguaje de signos

Perplejos se encuentran los aspirantes a sargento de la Policía Municipal que iniciaron el martes el curso de ascenso en el Centro Integral de Formación en Seguridad y Emergencias (Cifse) del Ayuntamiento de Madrid. El temario recoge asignaturas y contenidos hasta ahora inexistentes y que reflejan en buena medida el «ideario» que el partido de Manuela Carmena quiere imponer en el Cuerpo local.

Entre esas materias se encuentra la de lenguaje de signos, a cargo de la profesora Ana Díaz-Cardiel, en jornadas de tres horas (hoy arrancan) y, al menos, durante esta semana y la que viene. Un conocimiento que nunca está de más, pero que no entra dentro de las prioridades de la labor de los agentes, indican distintas fuentes policiales.

«No se está dando peso a materias que realmente sí son necesarias para la tarea policial real y diaria»Críticas sindicales

En el catálogo de nuevos contenidos también se encuentra el de Gestión Policial de la Diversidad, a cargo del suboficial Francisco Javier Gómez Gallardo. Se trata de otra de las materias esenciales para la Concejalía de Seguridad, cuyo responsable, Javier Barbero, ha puesto énfasis en los ocho meses y medio que lleva en el cargo de un cambio de orientación. Una de esas modificaciones en el trabajo policial sería «menos represión» (según sus propias palabras) y «más mediación» y cercanía a colectivos vulnerables. Ahí es donde entraría esa nueva temática, que será, además, uno de los ejes del próximo Plan Director de la Policía Municipal, que se está elaborando unilateralmente (sin consultas a los sindicatos y sin negociación alguna) y que se presentará este 31 de marzo.

 Los representantes de los trabajadores se quejan no solo de esa falta de diálogo, sino de que apenas se les convoca para comunicarles las decisiones ya tomadas. «Solo falta ya que nos convoquen en Semana Santa para hablar del nuevo Plan Director. Capaces son», se quejan desde el sindicato mayoritario, CPPM.

Otra de las materias introducidas se llama «Colectivos vulnerables: menores», a cargo de Jesús Santamaría Jiménez. Se imparte en sesiones de tres horas, como la asignatura «Colectivos vulnerables: mayores», del suboficial Francisco Javier Gómez Gallardo. Se trata, por lo tanto, de más temario «dirigido» al cumplimiento del programa electoral de Ahora Madrid, como el propio concejal Barbero no ha tenido empacho en recordar en más de una ocasión.

«Avatares de la vida»

El próximo lunes, por ejemplo, se dedicará toda la jornada de tarde, de 16 a 22 horas, al «Análisis de problemas y toma de decisiones», que da Teresa Gala Miranda. Dirige el Centro Terapéutico Sur, que se encarga de «abordar los avatares, el sufrimiento, el conflicto, el atasco de momentos de la vida». «La escucha analítica –añade– proporciona ese pasaje por el mundo interno cuya experiencia nos coloca y sitúa en ese lugar privilegiado donde el camino de la vida se hace sendero y es agradable pasearlo.

Finalmente, tenemos una de las medidas estrella del Gobierno local: «Herramientas de gestión de la diversidad: delitos de odio». Para ello, Carmena ha fichado al miembro de la Policía Local de Fuenlabrada David Martín Abánades. Este funcionario ha desempeñado ese cargo en el mencionado municipio del sur de la región y en medios policiales no se entiende por qué se incluye esta «labor» dentro de una nueva unidad creada ex profeso por Ahora Madrid; los delitos de odio son ya perseguidos como el resto de los que se recogen en el Código Penal y que están en el catálogo de atribuciones de la Policía Municipal.

Sin embargo, lo que mayor estupor causó ayer fue la clase impartida por Luis Gonzalo Segura de Oro-Pulido, conocido como el «teniente Segura» y que fue expulsado del Ejército tras dos arrestos a causa de la novela «Un paso al frente», en la que narraba las presuntas corruptelas en las Fuerzas Armadas. Todo un referente para el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, quien ha llegado a decir de él: «Hacen falta militares valientes como usted».

Pues bien, según ha podido saber ABC, Segura se encarga de impartir «Deontología policial-código ético policial europeo». En la disertación de ayer dejó boquiabiertos a los cabos y sargentos que están en el Cifse en su último periodo de formación, que se prolongará hasta junio. Habló de derechos humanos (hasta ahí, nada anormal), pero también conjugó el «experimento de Milgram» (sobre la obediencia y la autoridad), en el que, según explicó, «se tortura a las personas sometidas».

Torturas a detenidos

También hizo referencias a las técnicas utilizadas en el campo de concentración de Auschwitz (Polonia), durante la ocupación Nazi; habló de la corrupción en los Cuerpos jerarquizados (como las policías y el Ejército); pidió la opinión de los alumnos sobre la actuación de los agentes en una detención a las activistas de Femen; de las torturas de los militares a presos iraquíes y del caso de los policías locales de Palma «golpeando a un detenido». Según los asistentes al curso, «la intervención de Segura era para haberla grabado».

Toda esta amalgama de nuevas asignaturas y valoraciones no han gustado nada entre los representantes de los trabajadores. La central sindical CSIT Unión Profesional opina que «no se está dando importancia desde el Gobierno municipal a la formación de estos mandos en materias, como se venía haciendo antes, que sí son necesarias para el desempeño de su trabajo cotidiano y real». «Y sí se está priorizando en materias que deberían ser complementarias a las que anteriormente se impartían», añade.

Para la Asociación de Policía Municipal Unificada (APMU) «no se entiende que un teniente del Ejército dé deontología policial y cuestione alguna intervención del Cuerpo».

Fuente: abc.es

El sindicato de la Policía Municipal denuncia en los tribunales a Barbero por llamarles «fascistas»

El Colectivo Profesional de la Policía Municipal (CPPM) ha presentado este jueves una denuncia por delito de injurias graves a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad contra el concejal de Seguridad, Salud y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid, Javier Barbero, por llamarlos «fascistas» en la manifestación del pasado martes.

La denuncia ha sido presentada en los Juzgados de Instrucción de Madrid al representar dicho sindicato a más de 2.500 policías municipales de la capital, quienes aseguran que denunciarán «toda actitud que atente» contra sus derechos, «al margen de la ideología o color político de la que provengan». «Nuestra única ideología es la defensa de nuestra profesión», han asegurado en un comunicado.

El sindicato presenta la denuncia después de que el pasado martes, unos 300 policías municipales convocados por el Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM) se concentraran en la Plaza de la Villa por la «falta de diálogo» con el área que preside Barbero, al que persiguieron por toda la calle Mayor al grito de «dictador».

 Esa misma tarde, Barbero señaló que lo ocurrido había sido un «acoso y no un escrache», y que le recordaba a «actos de grupos fascistas».

Javier Barbero tuvo que «refugiarse» en un bar junto al director general de la Policía Municipal, Andrés Serrano. Barbero salió de la comisión ordinaria de Seguridad por la puerta principal de la Casa de Cisneros, desde donde fue perseguido por la calle Mayor por los manifestantes que, entre fuertes insultos, coreaban «Menos abrazos, más seguridad», «Llama ahora a las UCE» y «Sí se puede».

CPPM había asegurado antes de la persecución al edil, que la protesta respondía a «la ausencia de diálogo» ya que el concejal se presentó con un plan director de lo que será la nueva Policía «en la mesa». El desmantelamiento de una de las Unidades Centrales de Seguridad (UCE), conocida popularmente como la unidad antidisturbios de la Policía, fue «la gota que colmó el vaso».

En una carta abierta al concejal de Seguridad, el sindicato CPPM recomienda a Barbero que ya que ocupa un cargo de responsabilidad pública, «debería ser más moderado en sus manifestaciones y no embriagarse hablando con palabras tan fuertes como fascitas, y mentiras como agresión».

Frente a eso le piden que «aplique verdades como provocación», una provocación que opinión del sindicato, tanto él como el director de Policía, «hicieron con sonrisa y mirada hacia los manifestantes paseando a lo largo de la plaza de la Villa».

Según el sindicato, los policías municipales, «no un grupo de fascistas», ejercieron su derecho constitucional de protesta, concentrándose en la plaza de la Villa, previa autorización de la delegación del Gobierno en Madrid, «y en vez de reflexionar sobre por qué estos policías protestan, les insultan y ofenden».

Además, piden a Barbero que «deje su embriaguez verbal y recapacite, estudie los motivos que han llevado a manifestarse a trabajadores del Ayuntamiento de Madrid, con bastantes más años que usted de servicio en esta administración y con un reconocido servicio por la ciudadanía», han añadido.

También le han sugerido que podía dar explicaciones sobre la gestión de un «lamentable» director de Policía que nombró «sin ningún criterio de mérito y capacidad, más bien de afinidad o afiliación, al que pocos querían antes y casi nadie le quiere ahora».

 

Fuente: abc.es

Enorme malestar en la Policía Municipal por la «caza de brujas» del edil de Carmena

Las palabras del concejal de Seguridad de Madrid, Javier Barbero, contra sus policías municipales ya están denunciadas ante los tribunales. El sindicato principal del Cuerpo, CPPM, presentó ayer una demanda por injurias en Plaza de Castilla contra el edil: calificó de «fascista» la actitud de los 200 agentes que se manifestaron contra él el martes pasado, en una protesta que contaba con todas las garantías legales y que acabó sin violencia física.

Un escrache como los que acostumbraba a protagonizar Barbero en su aún reciente etapa de okupa, donde no faltaron algaradas (estas sí, sin amparo legal) en el marco de las movilizaciones más radicales del 15-M. Algo que él mismo ha reconocido ante este periódico y de lo que hacía gala en su currículum cuando pasó a integrar las listas de Ahora Madrid.

El concejal, que forma parte del cada vez menos numeroso reducido personal de confianza de la alcaldesa, Manuela Carmena, no ha sido correspondido, sin embargo, con el mismo apoyo por parte del equipo de Gobierno del que forma parte. Ayer, el edil de Coordinación Territorial y segundo teniente de alcalde, Nacho Murgui, curtido también en escraches, «okupaciones» y demás manifestaciones ilegales, criticó los «insultos» de los agentes que se movilizaron («perroflauta» y «rojo de mierda»); las palabras del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz(«A veces, es bueno probar de tu propia medicina»)…

Pero hizo una tibia defensa de la actitud tomada por Barbero, que anunció el mismo martes que abriría una investigación al considerarse víctima de unos supuestos «delitos de odio» y de «actitudes que recordaban al fascismo». Es más, Murgui, pese a que su compañero dio una rueda de prensa al respecto y sus palabras han sido reproducidas en radio, prensa y televisión, dijo que no había escuchado ninguna referencia al fascismo.

Desde CPPM afirman que denunciarán siempre «toda actitud que atente contra los derechos de los policías municipales, al margen de la ideología o color político de la que provengan». «Así hicimos –añaden– con el que fue portavoz del Gobierno de otro signo político cuando difamó nuestra labor [en referencia a Miguel Ángel Rodríguez]. Nuestra única ideología es nuestra profesión».

Esta apostilla no es baladí. Desde CC.OO., sindicato que no tiene representación en la mesa del Ayuntamiento y al que precisamente está afiliado el director general de la Policía Municipal y mano derecha de Barbero, Andrés Serrano, es uno de los dos únicos que ha afeado la actitud de sus compañeros. A las críticas al escrache también se ha sumado otro sindicato de izquierdas, UPM, el segundo con mayor implantación en el Cuerpo madrileño.

Entre otras centrales de defensa de los trabajadores llama la atención que precisamente CC.OO. se moleste porque unos empleados municipales se echen a la calle para quejarse de sus condiciones laborales. CPPM fue el convocante de la protesta del martes, pero fue secundada por CSIT, CSIF y la Asociación de Policía Municipal Unificada (APMU), que abarcan todos los espectros ideológicos. Coinciden en que lo que Barbero y su inseparable Serrano están haciendo es una «caza de brujas».

Informe de los escoltas

Por lo pronto, y como avanzó ayer ABC, ya se han solicitado informes a las distintas unidades que estuvieron presentes y prestando servicio durante la protesta. Una de ellas es la de Protección: se trata de los siete escoltas que llevaban los dos abucheados y que no tuvieron que actuar al no producirse violencia física alguna, más allá de los pitidos e insultos tan comunes en las manifestaciones. Según algunas fuentes, indicaron que no observaron «ninguna anormalidad ni se cortó el tráfico de la Calle Mayor», epicentro del escrache.

Otras unidades allí presentes fueron las del distrito de Centro y precisamente las UCS, los «antidisturbios» que el Gobierno de Carmena está ya desmantelando, algo que capitalizó el origen de la protesta.

«Imaginamos que los compañeros empezarán a ‘desfilar’ por Asuntos Internos la próxima semana», indicaron algunas fuentes policiales, que dan por hecho que la investigación de Barbero y Serrano seguirá adelante. Yque el asunto acabará en Gestión Disciplinaria, con sanciones.

No es esta la única denuncia en los juzgados contra el concejal de Seguridad y el director general de la Policía. El sindicato CSIF, como adelantó también ABC, interpuso otra por prevaricación y contra los derechos de los trabajadores en la que también incluían a Carmena. La razón: el desmantelamiento de los «antidisturbios». El primero de los dos grupos que los conformaban ya ha desaparecido, y el segundo lo hará en dos meses, cuando se cree un sucedáneo.

 

Fuente: abc.es

Cuatro agentes heridos en un accidente entre dos patrullas de la Guardia Urbana

Cuatro agentes de la Guardia Urbana de Barcelona han resultado heridos esta madrugada tras un accidente en el que se han visto involucradas dos patrullas. Según fuentes del cuerpo metropolitano, las dotaciones no estaban realizando ningún seguimiento ni persecución.

El choque se ha producido minutos antes de las 4 de la madrugada de este viernes en la confluencia entre las calles Roger de Flor y la Gran Vía de les Corts Catalanes, en el distrito del Eixample. Según vecinos de la zona, al menos dos agentes han sido trasladados en sendas ambulancias a centros hospitalarios de la Ciudad Condal.

La Guardia Urbana eleva el parte de heridos a cuatro personas. Ninguno de ellos ha sufrido heridas de gravedad. El mismo cuerpo policial está investigando las circunstancias del accidente, del que todavía no hay atestado.

En las fotografías facilitadas por un usuario de LaVanguardia.com a este medio digital se pueden apreciar al menos ocho dotaciones de la Guardia Urbana y un par de vehículos de servicios médicos. En la zona del accidente era visible esta mañana una gran mancha de aceite.

Fuente: lavanguardia.com

Cort sancionará al jefe de la Policía

El Ayuntamiento sancionará hoy al comisario jefe de la Policía Local, Antoni Morey, debido a que el contenido de los escritos publicados estos días por él en las redes sociales se considera “falta muy grave”. Se baraja como medida la suspensión de empleo y sueldo “durante unos días o de forma prolongada”, aunque está claro que el equipo de gobierno del Pacto abrirá un expediente sancionador por “unos hechos muy graves” y que han colmado la paciencia de la concejala de Seguridad Ciudadana de Cort, Angélica Pastor.

A primera hora de la mañana de hoy tendrá lugar una reunión en la que se determinará el tipo de penalización. Asistirán a este encuentro el alcalde de Palma, José Hila; la regidora Pastor; sus cargos de confianza en el área, el director general, Martí Capó, y la coordinadora, Antònia Fuster; y el secretario municipal.

“Desplantes”

A los citados escritos publicados por el responsable temporal de la Policía Local se suman otros hechos anteriores que también son considerados muy graves, entre ellos “desconsideraciones y desplantes” a la concejala de Seguridad Ciudadana, además de “ausencias en momentos en los que era necesaria la intervención del comisario jefe”, tal como manifestaron ayer fuentes del consistorio.

Durante el fin de semana, tras aparecer las publicaciones en la red social Facebook, los máximos dirigentes políticos han estado analizando el tipo de medidas disciplinarias que pueden ser adoptadas en el caso de que un rango superior vierta opiniones tan controvertidas como las que expresó el comisario Morey. En el primer escrito, dado a conocer el sábado, el responsable policial defendía a los agentes que están en prisión por la presunta trama de corrupción en el Cuerpo y arremetía contra el juez del caso. En el segundo texto denunció un “ataque organizado, arbitrario y desproporcionado” en contra de la Policía Local.

Antoni Morey fue nombrado comisario jefe en septiembre de forma temporal porque tenía la máxima graduación y antigüedad en la organización policial para sustituir al anterior responsable, Joan Mut, debido a que el actual equipo de gobierno de Cort no le renovó en el cargo por falta de confianza. Sin embargo, hasta en dos ocasiones, Morey solicitó dimitir, pero su petición no fue aceptada para no dejar el Cuerpo descabezado.

Las publicaciones de estos días se han producido justo después de las amenazas que recibió hace una semana el director general de Seguridad Ciudadana, Martí Capó. Le pintaron una diana en el frontal de su moto y escribieron la frase ‘Te esperamos’ frente a la puerta de su casa. Su superior, Angélica Pastor, dio una rueda de prensa en la que aseguró: “Las amenazas no nos pararán“, en referencia a la presunta trama de corrupción. El pasado verano, la concejala recibió una carta amenazante y tanto el juez como el fiscal también sufrieron este tipo de coacciones.

En la primera carta, que colgó en Facebook el jueves –el mismo día de la citada rueda de prensa–, el comisario jefe decía: “No es una amenaza, aunque la consideración del juzgado número 12 me la trae floja“. Por el contrario, alabó al policía encarcelado Biel Torres, el exresponsable de la Patrulla Verde y presunto jefe de la trama de extorsión a diversos empresarios de la noche: “Eres un valiente, un ejemplo a seguir”. Y dio ánimos al resto de agentes arrestados, imputados o ahora en prisión, a los que pidió perdón por su “ineficacia” en defender sus “derechos”, concluyó.

Fuente: diariomallorca.es