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Un Guardia Urbano rechaza pistola en mano a un navajero que quiso apuñalarlo

3 diciembre 2014 1 comentario

Un agente que regulaba el tráfico en Barcelona sufrió el ataque de un individuo que quiso apuñalarlo sin motivo alguno

Un Guardia Urbano rechaza pistola en mano a un navajero que quiso apuñalarlo
Dos agents de la Guardia Urbana de Barcelona a Plaça Catalunya Aj. Barcelona

Sin motivo aparente. Así se describen en ocasiones acciones delictivas, principalmente agresiones, que carecen de sentido o móvil. Las motivaciones están a veces únicamente en una psique alterada. Las diligencias y el juzgado lo acabarán de dirimir. Lo que está ya contrastado del presente caso es que un guardia urbano que regulaba el tráfico el pasado sábado en una confluencia de las calle Llull y Selva de Mar tuvo que vérselas con un desconocido armado con un cuchillo de grandes dimensiones que quiso atacarlo. Las intenciones parecían mortales, Por ello, el agente, finalmente, tuvo que sacar su arma reglamentaria y con la ayuda de su pareja de patrulla reducirlo y esposarlo.

El detenido es un ciudadano marroquí, originario de Tánger, de 28 años. Fuentes del caso no han podido revelar por qué se acercó al policía bajo la lluvia con un cuchillo. El agente relata en los documentos del caso que sobre las 20.15 notó como a unos cinco metros alguien se le acercaba por detrás. El agua caía con fuerza en esa zona de la ciudad. Ese inconveniente hace muy frecuente la necesidad de un guardia regulando el tráfico en los cruces más delicados. El chubasco era intenso.

El policía intuyó que algo iba mal. Vio destellos brillantes que procedían de la figura que se acercaba. Cuando lo tuvo suficientemente cerca como para reconocer que era un cuchillo reaccionó de inmediato.

Lo primero que hizo fue sacar la porra y, en paralelo o inmediatamente después, presionó el botón de emergencia de que van provistos los equipos de radio. La ayuda tardaría en llegar el tiempo que su compañero empleara en recorrer los 200 metros que los separaban. Su pareja estaba en otra esquina. Mientras no llegaba el apoyo, la situación obligó a medidas excepcionales.

El portador del cuchillo, del que no consta que profiriera palabra alguna, hizo caso omiso a los avisos del guardia urbano. “Tira el cuchillo”, le gritó con insistencia. Pero el sospechoso no hizo ni caso. El tiempo transcurría a esas alturas muy lento.

A esas alturas de la emergencia, el agente en situación de riesgo desenfundó su pistola reglamentaria y blandiéndola conminó a su amenazante oponente a que lanzara el cuchillo.

El otro patrullero, a la carrera, estaba cada vez más cerca. Segundos antes de su llegada, el agresor dejó caer el cuchillo, pero ello no evitó que el otro policía lo embistiera y lo tirara al suelo. Había que neutralizar la amenaza.

Según el informe policial, el sospechoso se resistió ferozmente. De hecho, no pudo ser esposado hasta que llegó una segunda patrulla y ya con cuatro agentes lograron ponerle los grilletes. El detenido resultó ser un delincuente habitual en cuyo historial constan más de una decena de detenciones por hurtos y agresiones y por varias reclamaciones por diferentes juzgados.

¿Qué le llevó al ataque? Todavía no se sabe. Al menos, las fuentes consultadas descartan por completo que se tratara de una agresión por motivaciones ideológicas de tipo extremista. Por ahora, el caso ha corrido como la pólvora entre la plantilla de Guardia Urbana y ha disparado el debate sobre la conveniencia de los chalecos antibalas y anticorte.

Un atracador resulta herido en un tiroteo con dos policías locales de Xirivella en plena calle

13 noviembre 2014 Deja un comentario

Un estanquero desarmó al delincuente y le quitó la pistola, pero la dejó en el suelo al ser encañonado por un agente y el ladrón cogió el arma y disparó

Un expresidiario resultó ayer herido en un tiroteo con dos policías locales en Xirivella tras un robo frustrado en un estanco. El delincuente fue trasladado por una ambulancia al Hospital General de Valencia, mientras que los dos agentes salieron ilesos. Durante el enfrentamiento se vivieron momentos de gran confusión cuando un policía encañonó al comerciante porque llevaba en la mano la pistola del atracador.

Los hechos se iniciaron sobre las 20 horas en la calle Sant Antoni de Xirivella. El atracador irrumpió en un estanco con una pistola y le dijo al comerciante que le diera todo el dinero que había en la caja registradora. La víctima levantó las manos en una actitud sumisa, pero entró una cliente y el atracador dejó de mirar unos segundos al estanquero, que se abalanzó sobre el individuo y lo desarmó en un abrir y cerrar de ojos. Luego golpeó al delincuente con la culata del arma, mientras la mujer que había entrado en el establecimiento pedía auxilio.

Fueron momentos de gran tensión y nerviosismo en los que el comerciante y el ladrón forcejearon. Pero parecía que el infortunio perseguía al estanquero. Cuando la víctima tenía la pistola en la mano y el atracador se defendía de los golpes que le propinaba el comerciante, entonces llegó un agente motorizado de la Policía Local de Xirivella, que confundió al estanquero con el delincuente.

Dejó la pistola en el suelo

Según informó un testigo, la primera reacción del policía fue encañonar al hombre que llevaba la pistola en la mano para que tirara el arma al suelo. Y eso es precisamente lo que hizo el comerciante, sin tiempo apenas de avisar al agente de su error, y el atracador aprovechó la confusión para coger la pistola Astra 400 y comenzó a disparar dentro del estanco. Una de las balas impactó contra la puerta del establecimiento. “¡Te voy a matar!”, gritó el asaltante mientras apretaba el gatillo,

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El policía local y el estanquero se refugiaron detrás de un coche. Instantes después, el delincuente salió del estanco y volvió a disparar, por lo que el agente repelió la agresión con su arma reglamentaria. El atracador huyó por la calle San Miguel y fue perseguido por el policía local y un compañero, que realizaron varios disparos al aire. A la persecución también se unió un policía nacional que se encontraba fuera de servicio, aunque no llevaba su arma.

Durante algunos momentos de la huida, el delincuente se giró y abrió fuego contra los agentes. La Policía Nacional recogió poco después hasta 12 casquillos en el lugar de los hechos. Tras el intercambio de disparos, el atracador resultó herido en una mano, concretamente en la muñeca, según informaron fuentes del Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU).

Después de ser reducido e inmovilizado, el atracador fue asistido por un equipo médico del SAMU. Los sanitarios trasladaron al herido al Hospital General de Valencia, donde recibió atención médica. La policía custodió en todo momento al peligroso delincuente, tanto en la ambulancia como en el hospital, para evitar un posible intento de fuga. Los agentes también le informaron de sus derechos, aunque el detenido los conocía muy bien por su pasado delictivo.

El atracador detenido, Miguel B. F., de 58 años de edad, había pasado una larga temporada en prisión tras ser condenado por graves delitos que no han trascendido. El delincuente residía en Xirivella desde que salió de la cárcel. Los policías locales recuperaron la pistola Astra 400, un arma muy utilizada durante la Guerra Civil Española y empleada también por los soldados alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Los agentes depositaron el arma en la comisaría de la Policía Nacional de Xirivella, donde se realizaron las diligencias por el atraco frustrado y el tiroteo.

Dos individuos atracan un matadero a punta de pistola y encañonan a un policía local

Dos individuos con casco irrumpieron la mañana de este miércoles en el matadero de Sant Vicenç de Torelló (Barcelona) armados con una pistola, ataron con bridas a siete trabajadores y en su huída uno de ellos encañonó a un policía local.

Según han informado este jueves a Europa Press fuentes cercanas al caso, los dos han sido finalmente detenidos después de que les interceptara una patrulla de la Policía Local, y pese a que un ladrón encañonó a un agente, finalmente le redujeron y los Mossos d’Esquadra arrestaron posteriormente al segundo implicado.

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Los hechos ocurrieron sobre las 13 horas de este miércoles cuando los dos individuos irrumpieron en las oficinas de la empresa con una pistola y amenazaron a diez trabajadores, aunque tres lograron huir y el resto fueron atados con bridas por los delincuentes.

Los ladrones, de nacionalidad española, agredieron a uno de los empleados para que les dijera dónde estaba la caja fuerte, pero al no poder abrirla, al parecer se llevaron dinero que había en la oficina, sin que haya trascendido el valor.

Los atracadores huyeron del lugar en una motocicleta ‘scooter’, y fueron localizados por la Policía Local de Torelló, momento en que uno de los delincuentes y un policía se encañonaron mutuamente, y fue gracias a que el otro policía disparó dos veces al aire que lograron reducirle; el otro implicado pudo ser detenido poco después por una patrulla de los Mossos d’Esquadra.

El policía se pone a tiro

Cinco de la madrugada. Noche cerrada de agosto en La Línea de la Concepción (Cádiz). El bochorno asfixiante es difícil de combatir pese a la brisa marina. De repente, un Volkswagen Golf atraviesa la calle como una bala. Es un vehículo nuevo, huele a traficante y no pasa desapercibido para una pareja de policías locales. Ernesto Pérez Vera, un experimentado agente, no duda en interceptar el coche: “Buenas noches, ¿me da la documentación?”. El conductor abre la puerta. Parece que el motor está parado, pero el vehículo comienza a circular marcha atrás a gran velocidad durante 60 interminables metros. Sus piernas quedan atrapadas bajo la puerta, sus manos se aferran al marco con todas sus fuerzas. Ni siquiera se suelta cuando el coche frena y de nuevo recorre otros 100 metros, esta vez en dirección contraria. No recuerda cómo, pero logró disparar dos tiros al aire primero y otros dos a las piernas del conductor, que dejó entonces de estamparle contra los coches aparcados —hasta ocho vehículos—. Se soltó y perdió el conocimiento.

Tardó un año en recuperarse. Sin ser el mismo, aguantó seis más en la Policía. Pero el pasado agosto, con cuatro operaciones, ocho tornillos en piernas y espalda… tuvo que jubilarse con tan solo 43 años: “De pie tengo poco recorrido”, comenta jocoso. Está casado y es padre. Ha dejado de participar en carreras. Ha abandonado la natación. Pero no ha perdido su afición por practicar tiro. Tal vez porque está en deuda con su arma.

Hijo y nieto de policías, lo suyo era vocación. Ingresó en 1987 como militar, más tarde se dedicó a la protección de personalidades y en 2000, ingresó en la Policía Local de La Línea, donde llegó a liderar el Grupo Especial de Seguridad Ciudadana. Estaba altamente preparado para los enfrentamientos armados, pero aquella noche su instrucción “no sirvió de nada”, reconoce.

Tras aquella experiencia comienza a publicar artículos sobre técnicas de entrenamiento, armas, balística… y crea un blog. A través de las redes conoce a Fernando Pérez Pacho, experimentado psicólogo clínico mallorquín, con 20 años de experiencia en formación policial. La primera vez que se encuentran deciden hacer un libro con historias tan reales como dolorosas. Tras dos años de entrevistas a otros 26 agentes que lucharon en la calle por salvar la vida nace En la línea de fuego: La realidad de los enfrentamientos armados (Anaya).

“Algunos mataron a sus agresores, otros los hirieron, otros ni se defendieron. Son enfrentamientos con armas de fuego, machetes de caza, destornilladores o grandes cuchillos de cocina”, comenta Pérez Vera. Todos reconocen que no estaban preparados ante el elemento sorpresa: “Uno se olvidó de cargar la pistola cuando oyó los disparos del criminal al que se enfrentaba. Otro montó el arma cinco veces antes de efectuar el primer tiro. Otro realizó 28, cambiando incluso de cargador, y a cinco metros de distancia no hirió a nadie”.

Paralizado, por ejemplo, se quedó el agente que acudió al domicilio de una familia víctima de malos tratos. No contaba con que en el pasillo le iba a esperar el presunto agresor armado con un cuchillo de grandes dimensiones en cada mano. Se le echó encima y, en vez de sacar el arma, intentó frenarlo sujetándole los filos. Los guantes anticorte evitaron graves heridas, pero aun así le dañó los tendones. Cuando logró sacar el arma, el único tiro fue al aire y perdió la pistola hasta que su compañero le ayudó a reducir al atacante.

Acudió a la llamada de un atraco. El recibimiento: 30 tiros antes de salir del coche

Gabriel no es su nombre real. Este policía se enfrentó a una peligrosa banda organizada que juró vengarse de él y prefiere tomar precauciones. Con poco más de un año de experiencia acudió a la llamada de un atraco. El recibimiento: 30 tiros antes de salir del coche. Las balas volaban por todas partes como si de una guerra se tratara. “En esos momentos yo me daba por muerto. Vi que de allí no iba a salir y pensé: ‘Ya está, aquí caigo”. Recibió un tiro, una bala que le hubiera matado de no haber llevado el chaleco bajo la camisa, como era su costumbre, pese a los comentarios jocosos de los compañeros. No se avergüenza de confesar que pasó miedo: “Quien diga lo contrario ante una situación así miente; además, el miedo ayuda a reaccionar”. Tras superar “ese momento en el que sólo piensas en sobrevivir y cerciorarte de que todavía estaba vivo, me dije: ‘¡Venga!, hay que tirar palante”. Consiguió salir del coche, parapetarse y usar su arma. Únicamente disparó seis cartuchos, pero logró abatir a uno de los criminales. Todo el tiroteo duró menos de dos minutos a pesar de que Gabriel hubiera jurado que fue más de media hora. No tiene remordimientos por haber provocado una muerte: “Era necesario, tres viandantes fueron heridos en la refriega y, si no les hubiéramos parado, podría haber muerto medio centenar. Eran muy violentos, estaban muy preparados con munición militar”. Gabriel nunca había disparado la pistola que llevaba.

¿Por qué hasta los miembros especializados en asalto fallan o tardan más de lo esperado en reaccionar? Fernando Pérez Pacho es tajante: “Todos los entrevistados reconocieron que dispararon como pudieron. Todos tenían dudas, pensaban que era una situación irreal y que la preparación que tenían no era la adecuada”.

En los momentos de peligro, el ritmo cardiaco puede subir de 70 pulsaciones por minuto a 220 en apenas medio segundo. La adrenalina se dispara y el pensamiento común es el de sálvese quien pueda. Pero el policía ha de enfrentarse al peligro, ha de luchar contra la naturaleza que nos prepara para huir. Y, sobre todo, ha de luchar contra los cambios que sufre el cuerpo. Al llegar a las 115 pulsaciones por minuto se pierden “las habilidades motoras finas”, la coordinación ojos-manos, que se traduce en dificultad para realizar tareas múltiples como llamar por radio a la vez que se saca el arma. A las 145 pulsaciones se pierden las habilidades motoras complejas: ya no se puede marcar un teléfono o recordar un número, se tienen dificultades para enfocar y se pierde audición. Con 175, las pupilas se dilatan y se produce el “efecto túnel”, sólo se ve lo que está delante, “y si hay un agresor en tu lateral no lo detectas porque tu campo visual se reduce hasta un 70%”, añade Pérez Pacho. Al superar las 185 se llegan a realizar comportamientos irracionales, acciones inefectivas “como salir de detrás de un coche y perder protección o quedarse paralizado”.

Marcos, por ejemplo, reconoce que, al verse amenazado por un esquizofrénico armado con un cuchillo, no se le pasó por la cabeza sacar su arma. “Tan sólo cuando vi que lo hacía mi compañero lo imité”. “En la academia, por ejemplo, nos dijeron que no lleváramos el arma cargada en la recámara porque en el momento de usarla, el simple hecho de realizar esa acción disuade al agresor. Pero monté el cartucho y no se asustó. Si ni yo lo oí”.

“Lo peor no es la agresión en sí, aunque te parezca mentira”, relata el expolicía. “Sufrí más con la incomprensión de los compañeros, con esos comentarios de que me lo había buscado parando a un tipo así, yendo por esa barriada. Eso ha sido duro”.

Fuente: elpais.com

Un policia local resulta herido por arma blanca durante una detención

23 junio 2014 1 comentario

Todo y el éxito de participación de la 8a Cursa del Fuego, el final de esta fiesta deportiva *olesana se ha visto entelada por un desgraciado incidente. Y es que, según informan fuentes de la Policía Local, hacia las 11h cuando toda la organización ya estaba desmontando la logística de la carrera, y cuando aun el tramo de la avd Francesc Macià, entre C. Jacinto Verdaguer y Ps. del Progreso estaba cortado al tráfico de vehículos, un individuo de origen marroquí se ha saltado la prohibición con su turismo y ha accedido a la avenida a toda velocidad haciendo eses. La temeraria circulación de este vehículo ha hecho que varios ciudadanos se hayan visto obligados a salir de la calzada para evitar ser atropellados.

Cuando la movilidad del vehículo que circulaba peligrosamente se ha visto limitada por la presencia de una furgoneta, varios miembros de los cuerpos sanitarios allá presentes han conseguido hacerlo salir del coche y retirarle las claves. Entonces cuatro agentes de la Policía Local lo han perseguido para detenerlo, pero el individuo ha mostrado resistencia y ha sacado una navaja. Con esta arma ha herido al brazo a un agente, y le ha causado heridas en la muñeca. Finalmente los cuatro agentes de la Policía Local han podido retenerlo, lo han puesto a disposición de los Mossos d’Esquadra y ahora resta detenido para pasar a disposición judicial acusado de conducción temeraria y atentado a la autoridad.

Dada la violenta detención, no se han podido efectuar las pertinentes pruebas de alcoholemia, pero no se descarta que actuara bajo los efectos de alguna sustancia ilegal. Según informan fuentes policiales, este ciudadano ya tenía antecedentes por conducción bajo los efectos del alcohol.

Pistolas Taser para los policías en Catalunya a pesar de su polémica

LA POLEMICA LA SUELE CREAR Y COMENTAR LAS PERSONAS QUE NO TIENEN CONOCIMIENTO NI HAN PROBADO ESTA ARMA NO LETAL

La pistola eléctrica puede inmovilizar a una persona hasta siete metros de distancia

Los agentes han aprendido a utilizar la Taser en amplios cursos en los que han podido probar en su propia piel los efectos que tienen las descargas

Barcelona. (Atlas).- Además de pistola y porra los policías catalanes llevan ahora una pistola de tipo Taser para inmovilizar a distancia al detenido en caso de que sea necesario. Los agentes han aprendido a utilizarla en amplios cursos en los que han podido probar en su propia piel los efectos que tienen las descargas que se propician con este arma eléctrica.

Una medida que se tomó a raíz de la conflictiva reducción a un enfermo mental que terminó con varios lesionados. A pesar de que aún los policías no han hecho uso de ella la polémica está servida.

La Policía Local de Málaga detiene a un joven de 22 años por, presuntamente, amenazar de muerte con un cuchillo a otro

Los policías locales localizaron el arma blanca en la esquina del portal de la vivienda del individuo, procediendo a su intervención así como a la detención del mismo

Efectivos pertenecientes a la Jefatura de Policía de Barrio Distrito Norte de la Policía Local de Málaga han detenido a un individuo, natural y vecino de Málaga y de 22 años de edad, como presunto autor de un delito de amenazas con arma blanca.

Amenaza con matarlo en presencia de un amigo de ambos

Los hechos tuvieron lugar sobre las 13:40 horas del lunes 5 de mayo en la parte trasera de la vivienda del joven que sería posteriormente detenido, donde, al parecer, ambos comenzaron a discutir, llegando éste, presuntamente, en un momento dado, a esgrimir un cuchillo al tiempo que amenazaba a la otra parte de muerte.

Tras tener conocimiento de los hechos, agentes de la Policía Local de Málaga acudieron con premura al lugar, entrevistándose con la víctima y con un testigo que había presenciado los hechos.

A continuación, los policías locales localizaron en la esquina del portal de la vivienda el arma blanca, que quedó intervenida, tratándose de un cuchillo de siete centímetros de longitud de hoja.

Detenido y puesto a disposición judicial

Ante los hechos, los policías locales procedieron a la detención del individuo y a su traslado a dependencias policiales, siendo, posteriormente, puesto a disposición judicial.