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La Ertzaintza sancionará a ambulancias y vehículos de bomberos con rotativos azules

Ha comenzado a advertir a los servicios de emergencias de que las luces de sus coches tienen que ser amarillas

La Ertzaintza ha comenzado a avisar en la carretera a ambulancias y Bomberos que llevan los rotativos azules de que deberán cambiarlos si no quieren ser sancionados, según confirmó el Departamento de Interior. Algunos recursos de emergencias, entre ellos DYA, Cruz Roja y Samu en algunas de sus unidades y vehículos de los Bomberos forales sustituyeron las tradicionales luces ámbar o amarillo auto de sus vehículos por los azules a raíz de una recomendación europea.

El debate sobre si deben llevar uno u otro color se ha mantenido vivo a lo largo del tiempo, ha llegado incluso al Congreso -donde todos los grupos apoyan la unificación con Europa-, pero no se ha reflejado en una reforma del marco legal, por lo que estas unidades siguen estando obligadas a llevar luces amarillas que las diferencie de las patrullas policiales. En un tiempo prudencial, la Policía autonómica superará la «fase de información y aviso» y podría empezar a multar a estos vehículos por no ajustarse a la normativa. Además, las ambulancias deben pasar una inspección técnica anual o cada seis meses si tienen más de cuatro años de antiguedad, y les han transmitido que no superarán la ITV aquellos vehículos que lleven luces azules.

La discusión no es una mera cuestión cromática, esconde un problema de mayor trascendencia. El Reglamento General de Vehículos obliga a los servicios de emergencias que no sean los cuerpos policiales, esto es a los Bomberos, las ambulancias y a Protección Civil a llevar las luces en color amarillo auto, pese a que una recomendación europea les animó en 2007 a cambiar a azul. No respetar esta norma se considera una falta grave y se sanciona con 200 euros de multa. Las luces de los servicios de emergencia indican que tienen paso prioritario e informan a los conductores y a ciudadanos en general, de que deben facilitarles o cederles el paso.

Ahora, todas deberán recuperar de nuevo el ámbar en sus ‘pirulos’ si no quieren ser multados. La medida representará un desembolso de dinero para el sector, ya que uno de estos rotativos puede llegar a costar unos 2.000 euros, denuncian. En el caso de que solo haya que colocar las carcasas, que son las que aportan el color, el precio no supera los 200 o 300 euros por cada pieza. También deben cambiar el color de las llamadas luces perimetrales, que se ubican en los laterales de la ambulancia. La DYA, por ejemplo, ha sustituido en los últimos años las luces del 80% de sus ambulancias.

Respecto al motivo por el que la Dirección General de Tráfico ha optado por mantener el color amarillo, algunas fuentes apuntan a presiones por parte de algunos cuerpos policiales, que prefieren conservar el azul como indicativo exclusivo de la autoridad policial en los escenarios de incidentes y al coste que supondría tener que renovar las luces en todo el parque móvil de emergencias.

La Policía Local desarticula una banda que traía 10 kilos de “speed” y 7 de heroína desde Holanda

La Policía Local y la Ertzaintza registran el piso franco de la banda / Rafa Gutiérrez

Detiene, en colaboración con la Ertzaintza, a tres hombres que venían en dos coches desde el país centroeuropeo

Cuando vienen los malos.

25 septiembre 2014 Deja un comentario

http://www.urbanfighterscommunity.com/opinion/cuando-vienen-los-malos

Cuando los malos no están cerca de nosotros y nos encontramos en la seguridad de nuestro circulo social, solemos descalificar a la policía y les echamos en cara que nunca vienen lo suficientemente rápido o que según cogen a los delincuentes, los dejan salir por otra puerta. Solemos tener reservado para los policías todo tipo de insultos, críticas, diatribas y reproches. Les llamamos “perros a las ordenes del gobierno” o les decimos que no defienden la “justicia real”. Como si hubiera algún individuo que practicase “la justicia real” en su vida privada.

Sin embargo, cuando vienen los malos y están cerca de ti porque te han robado, o han entrado en tu casa por la noche o tu pareja te agrede o te encuentras en una situación de peligro, entonces, si que llamamos a la Policía y si que deseamos que cumplan con su deber con corrección.

Es muy común en este país que los ciudadanos opinemos de todo con gran autoridad y conocimiento de los hechos. Somos un país lleno de doctores en filosofía, de catedráticos de la vida, de ingenieros, de mentes preclaras y de grandes pensadores. Cualquier albañil, fontanero, electricista, jubilado , abogado, ama de casa o recauchutador de neumáticos, sabe perfectamente como solucionar los problemas del país y su receta, además de infalible, es “la única” que puede sacarnos de la crisis. Somos españoles y por tanto, de carácter mediterráneo, donde además del aceite de oliva, es frecuente la fanfarronería y la sangre caliente. Se nos calienta la boca sin que el cerebro se haya puesto en marcha siquiera . Hablamos por hablar porque hablar es gratis y en Facebook apesta la inmensa cantidad de grandes pensadores que te puedes encontrar a diario. Todos con elocuentes mensajes y frases grandilocuentes que te dicen las grandes verdades universales pero que a la hora de la verdad, habría que ver como se manejan en comunidad y cuanto reman por el bien común.

A la Policía se la echa en cara todo y a todas horas y, si bien es cierto que hay mucho membrillo dentro de la Policía Nacional y de la Municipal, porque ninguna entidad ni cuerpo formado por seres humanos esta exento de tener a algún memo en sus filas, lo cierto es que la mayoría intentan sacar un trabajo adelante que consiste, en gran parte, en dotar de seguridad la vida de los ciudadanos. Si, ya se que también son una fuerza recaudatoria que inyecta dinero en las arcas corruptas del estado, pero no podemos recriminárselo a la policía sino a nuestros gobernantes. La policía cumple con su deber y su deber es un deber incomodo, incomprendido y poco populista. A mi también me gustaría que no me pillasen el sábado con el test de alcoholemia, pero no puedo culpar a la policía. Si me pillan, la culpa es mía por beber y conducir.

Cuando sales de la burbuja de tu puesto de trabajo o de la tranquilidad de tu casa y te aventuras a la vida real donde existe un submundo de gentuza que ninguno queremos ver y que preferimos que, si existe, sea en otro barrio, entonces te das cuenta de que la policía hace una labor impagable.

Muchas veces realizan esta labor sin medios, sin preparación y, lo que es peor, sin motivación, porque saben que cuentan con el desprecio de muchos de esos ciudadanos que cuando un policía está en apuros, sonríen y encuentran una deliciosa satisfacción si al final el policía sale mal parado.

Muchos de estos ciudadanos que desean ver a un agente por los suelos, lo justifican diciendo que “hay que romper el sistema” o que “ la culpa es del sistema y de sus lacayos” pero luego cuando están en apuros exigen que venga uno de esos “lacayos uniformados” a detener al malo que les ha robado o que les ha agredido. Muchos de los que quieren romper el sistema deberían decirnos qué sistema habría que implantar porque, digo yo que si se rompe el sistema habrá que poner otro ¿O vamos a vivir sin sistema? Yo no conozco ningún país sin sistema, es más, creo que desde los tiempos de los visigodos o incluso de los fenicios, todos los sistemas posibles ya han sido testados en todos los países y al final, todos han abandonado otros “sistemas” y se han quedado con un sistema muy parecido al nuestro. ¿Estarán todos los países equivocados?

Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con el motivo de una intervención policial pero nunca se nos puede olvidar que son trabajadores que están cumpliendo un cometido y muchas veces con una remuneración muy escasa. Muchos agentes de la Policía Nacional o un Guardia Civil cobran entre 1300 y 1500 euros al mes y os garantizo que por ese sueldo yo no me vería en una situación como esta porque no me merecería la pena.

Muchos podrán decir que la detención era desproporcionada y que “la pobre mujer detenida” no merecía ser esposada o veinte mil pamplinas que no vienen a cuento porque lo que importa es que si la Policía Nacional cree que hay delito, debe detener al ciudadano aunque sea contra el criterio de varios borrachines que obstruyen la actuación de la justicia. Para eso les pagamos, para que hagan cumplir la ley.

Os garantizo que estas “medias tintas” y esta debilidad en la ejecución de la labor policial, ocurre solo en España. En otros países la intervención hubiera sido mucho más brusca porque es inconcebible que a un agente de la autoridad se le insulte o se le descamise. En este video el detenido muerde al agente y es disparado con una pistola eléctrica sin contemplaciones.

A los que rompen mobiliario urbano, los que llevan armas en el bolsillo o los que salen a la calle con algún otro propósito que no sea dar un paseo y convivir en paz, la policía tiene la obligación de detenerlos, cachearlos, identificarlos y si es preciso, poderlos a disposición judicial.

España es de los pocos países en los que muchas personas insultan descaradamente a nuestros agentes y esos mismos individuos dicen que no hay derechos y que esto no es una democracia real. De verdad que no existe ninguna democracia en el mundo en el que se pueda salir a la calle a armar bronca sin que la policía te detenga.

En una democracia real, la gente quiere que la Policía sea correcta, eficiente, efectiva, respetada y bien valorada. Nuestros policías merecen nuestro respeto y nuestro apoyo y aquellos que estén en cuerpo de policía y no sepan llevar el uniforme, que se dediquen a otra cosa porque en la era de los teléfonos móviles con cámara, sus días están contados.

Comparte. Por un Cuerpo Nacional de Policía depurado, bien formado, eficiente y responsable . Por unos agentes sensibles a la realidad de la calle e incorruptibles. En definitiva, por un oficio que debe ser respetado y admirado y no denostado y vapuleado. Fuera los malos policías y apoyo total a los que cumplen con su deber.

Marcos UFC
Articulo publicado en URBAN FIGHTERS

Principales riesgos del trabajo de policía en España

El trabajo de policía implica estar sometido a una gran presión, estas condiciones laborales pueden afectar gravemente a su salud, física y psicológicamente.

El trabajo de policía conlleva una serie de riesgos físicos y psicológicos específicos. Además de estar expuesto a los riesgos del trabajo diario como cualquier otro trabajador, debe soportar una tasa de peligrosidad especial por el desempeño de su trabajo, normalmente relacionado con armas de fuego o situaciones al límite.

Riesgos para la salud física

El trabajo de policía cuenta con una elevada tasa de accidentalidad laboral, debido principalmente a accidentes de tráfico e incidentes con armas. El hecho de pasar muchas horas en la carretera implica un mayor riesgo de accidentes tráfico. La tasa de mortalidad laboral en este tipo de accidentes en los cuerpos de policía duplica a la de cualquier otro gremio de transporte de mercancías o personas.

El hecho de ir armados y de enfrentarse a situaciones violentas y peligrosas es otro de los riesgos del trabajo de policía. Pese a las medidas de seguridad y protección de sus uniformes, la tasa de peligrosidad de los agentes de calle es de las más altas en España. Anualmente se invierten fondos públicos para investigar mejoras técnicas y tácticas para repeler ataques armados.

Los policías están expuestos también a productos químicos, tóxicos o incendios, por lo que el trabajo de policía supone en muchos casos un posible riesgo de infección o intoxicación. La policía es la primera en llegar a los accidentes o incendios, por lo que no está protegida del todo ante los posibles riesgos que puedan surgir.

Riesgos psicológicos

El trabajo de policía puede provocar diversas patologías psicológicas como el trastorno por estrés postraumático, ansiedad o depresión. Pese a que los candidatos a policía deben superar unas duras oposiones y prepararse para lo que el trabajo de agente de seguridad del Estado supone, las condiciones laborales, a menudo precarias, pueden provocar pérdida del apetito o alteraciones en el sueño. El deterioro de algunas instalaciones y la precariedad de sus sueldos son causantes de gran parte problemas psicológicos entre los agentes.

La cantidad de horas trabajadas, la distribución de los turnos y los horarios nocturnos propios del trabajo de policía causan graves trastornos psicológicos entre los agentes. Muchos tienen alteraciones del sueño y están diagnosticados por ansiedad, estrés o depresión por los cambios de los turnos que impiden que una persona organice su vida y su rutina diaria de forma normal.

Todos estos problemas psicológicos pueden derivar en problemas con el alcohol o las drogas. La tasa de suicidio en el cuerpo de policía es de los más elevados de España. Desde que se promulgó la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en el 2002, se han suicidado 497 agentes, el doble de la tasa media de la población total. El modelo organizativo, la precariedad laboral, la jerarquía del cuerpo y la tensión a la que están expuestos diariamente generan problemas psicológicos graves, incluso mortales.

CURSO TÉCNICO PERROS DETECCIÓN POLICIA LOCAL RUBÍ

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La semana del 5 al 9 de mayo se realizo el curso técnico de perros detectores, organizado por la Policía local de Rubí y con la colaboración de Mundotacticok9.

En este curso se tuvo la gran suerte de poder tener como ponentes al comisario Mario Rolando Rosillo, colaborador del FBI y experto en Odolorogia Forense, así como instructor de diversos cuerpos policiales en la especialización de perros detectores, DEA, Policía de Colombia, México, Brasil entre otras.
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Y el Sr. Nelson Espinoza instructor de la Escuela de Salvamento y Rescate, inscrita al Ministerio del Interior.

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En este curso participaron diversas unidades caninas policiales , Policías locales de Alicante, Santa Pola, Onil, Paterna, Sant Boi, Rubí así como Policía Foral de Navarra, ertzainza, y también se conto con la presencia de guías caninos de seguridad privada, protección civil de Villareal , Bombers de Barcelona y miembros del Ejercito batallón de alta montaña, así como diferentes profesionales del mundo del adiestramiento y educación canina .

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Perro detector de Bengalas, utilizado en los campos de futbol

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El curso se dividió en perros detectores de sustancias olorosas, y perros de rescate. Se pudo adquirir los conocimientos del comisario Mario y su método de colonización (sistema de entrenamiento para la detección) así como acercarnos al mundo de la Odorologia Forense, ciencia que en España no se aplica ya que no esta si quiera legislada. Con este sistema el comisario Mario ha podido resolver más de 188 casos de homicidios y asesinatos.

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Por otro lado también pudimos adquirir conocimientos por parte de Nelson Espinoza miembro de la escuela de salvamento y rescate en lo relacionado a búsqueda de cadáveres con diferentes muestras de descomposición (carne de Cerdo, la legislación Española no permite practicar con restos humanos).

El nivel de conocimientos de los asistentes era muy alto, ya que se contaba con la presencia de miembros que eran responsables de unidades caninas, o colaboradores en proyectos como la localización de fosas de la guerra civil.

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Los ertzainas en servicio tendrán que pagar las multas de tráfico que no puedan justificar

La dirección de la Ertzaintza ha emitido una circular interna que va a levantar ampollas en el seno de la Policía vasca. Se trata de un “nuevo procedimiento” que establece los pasos a seguir cuando la administración recibe una multa de tráfico por una infracción cometida por alguno de sus vehículos oficiales sin distintivos. La norma pretende reforzar los protocolos de control y agilizar las comunicaciones internas a la hora de gestionar este tipo de sanciones. Traducido a una escala más práctica, estos cambios supondrán que los ertzainas deberán empezar a pagar de su propio bolsillo las multas que no puedan “justificar” de forma clara y precisa por razones de servicio.

El documento suscrito por el jefe de la Ertzaintza, Jorge Aldekoa, pretende atajar una serie de malas prácticas que vienen de lejos, según se interpreta en diversos círculos policiales, pero que también puede llegar a comprometer la operatividad policial. Los coches oficiales sin distintivos del Gobierno vasco -entre los que se incluyen los policiales- han acumulado durante años cientos -quizás miles- de multas de tráfico impuestas por otras instituciones, tal y como ya desveló EL CORREO en 2007. El núcleo del problema reside en que las sanciones de tráfico son personales en la medida en que el infractor es siempre el conductor del vehículo. Pero, en el caso del Gobierno vasco, las multas las acababa asumiendo en su mayoría el propio Ejecutivo por diversas razones.

Los ejemplos son numerosos: cuando un ayuntamiento ponía una multa por exceso de velocidad a un coche camuflado de la Ertzaintza, el Consistorio se ponía en contacto con el titular del vehículo -el Gobierno vasco- con el fin de que le proporcionase la identidad del infractor para notificarle la sanción. Durante años, la Administración no identificó a los infractores, lo que provocaba que el propio Gobierno vasco fuese penalizado después con recargo por no desvelar el nombre del conductor, que se libraba del castigo económico y también de la pena administrativa que puede suponer la retirada de puntos del carné de conducir. Así, una multa de 68 euros dirigida al infractor acababa transformada en una sanción de 318 euros al Ejecutivo.

En el caso de la Ertzaintza, sin embargo, concurren una serie de circunstancias que añaden aristas al problema. Los coches sin distintivos se utilizan también para tareas policiales, lo que provoca que los agentes se vean obligados a saltarse las normas de tráfico en el desarrollo de una investigación, siguiendo a algún sospechoso o para atender una emergencia, entre otros supuestos. No obstante, también se dan casos en los que la violación de los reglamentos de seguridad vial no está justificada en razones de servicio. Por ejemplo, se han dado situaciones en las que algunos mandos sin funciones operativas evitaron hace años hacer frente a las sanciones al justificar la infracción amparándose en unas supuestas “actividades policiales”.

El anterior director de la Policía vasca, José Antonio Varela, ya reconoció la existencia de este problema en una circular de diciembre de 2010 relativa también a las infracciones de tráfico. En el escrito se llamaba la atención sobre el hecho de que, sólo durante ese año, la dirección había tramitado “más de 750″ alegaciones para tratar de dejar sin efecto las multas que diversas instituciones habían puesto a los coches oficiales sin distintivos. Varela admitía que la labor policial obliga en ocasiones a cometer infracciones de la seguridad vial, pero insistía en que también se dan “casos y situaciones” en los que no era necesario saltarse las reglas. Por todo ello, pedía a los jefes de división que “incidan en la necesidad” de “ceñirse a la normativa vigente”.

El nuevo protocolo redactado por la cúpula policial introduce cambios significativos. Según el texto, uno de los objetivos es acortar los tiempos de comunicación entre la Secretaría General y las distintas unidades con la idea de que se pueda poner en conocimiento de los infractores y estos puedan abonar la multa con los “descuentos que corresponden por pronto pago” o presentar un recurso. Después de recibir una notificación de estas características, el ciudadano tiene 20 días para pagar -con un 50% de descuento pero perdiendo la posibilidad de recurrir- o para presentar una alegación. Según diversas fuentes, en el día a día de la Ertzaintza “apenas se identificaba” a los conductores por varios motivos. En ocasiones, cuando la multa llegaba a la unidad ya había transcurrido el plazo de 20 días, con lo que la multa pasaba al Gobierno. Otras veces, el Departamento remitía un recurso al Ayuntamiento alegando de forma genérica que el coche infractor estaba realizando “labores policiales”.

Radares y OTA

La nueva circular endurece los requisitos para justificar una infracción de la seguridad vial. De hecho, las alegaciones internas que proporcionen las jefaturas deberán venir acompañadas de la identidad del conductor y de una referencia clara de la actuación que se estaba realizando cuando, por ejemplo, un conductor se saltó un radar o no se puso el tique de la OTA. El texto también detalla que serán el jefe de la Ertzaintza o el director los que en último término decidirán si las alegaciones son suficientes para remitirlas al ayuntamiento de turno. Portavoces del Departamento de Seguridad insistieron en que la idea, tal y como establece el protocolo, es “mejorar” y “agilizar” los procedimientos para que se pueda “facilitar” el pronto pago de las multas a los infractores.

Dentro de la Ertzaintza se teme que se eleven los requisitos de tal manera que se obligue a los agentes a pagar por actuaciones necesarias durante el servicio. Las mismas fuentes insisten en que, a falta de ver cómo se traduce en el día a día, esta normativa podría hacer “pagar a justos por pecadores”. “Incluso cuando haya que atender una emergencia, alguno se va a pensar dos veces pisar el acelerador”, advierte un agente.

Fuente: elcorreo.com

SE ABRE LA PUERTA PARA QUE LAS POLICIAS AUTONOMICAS Y MUNICIPALES PASEN A LA POLICIA NACIONAL

Ya está negro sobre blanco. La Policía lo contempla en su anteproyecto de ley orgánica de régimen de personal de la Policía Nacional, un texto en el que se fijan las normas de comportamiento de los integrantes de esta institución.

En su folio 65, en la disposición adicional cuarta, acota la gatera que el Gobierno quiere dejar abierta para que los policías autonómicos y municipales que quieran pasar a formar parte del Cuerpo Nacional de Policía tengan una herramienta legal para hacerlo.

La Policía ha elaborado este texto, en el que indica: «Los funcionarios de carrera de los cuerpos de Policía de las comunidades autónomas y de las corporaciones locales podrán ingresar en la Policía Nacional, en la escala y categoría equivalente a la que ostente en su cuerpo de procedencia, en los términos y conforme a las condiciones que reglamentariamente se determinen, siempre que cumplan los requisitos exigidos en el artículo 26 [los requisitos mismos para poder formar parte del Cuerpo Nacional de Policía] y posean la titulación exigida para el acceso a cada escala». El texto, que fue repartido recientemente por la Policía entre sus sindicatos para recabar su opinión, es un anteproyecto pendiente de aprobar.

Ahora, el anteproyecto está ya en manos de los que se pronunciarán y pondrán sus aportaciones sobre la mesa. Aún le queda mucho camino por recorrer, pero de momento, la disposición adicional cuarta está incluida en el texto propuesto. La vía se va abriendo y la gatera que nacía cegada está cogiendo luz. Y los sindicatos policiales no serán precisamente los que pedirán a Interior la retirada de esta disposición.

Fuente: Parte del escrito elmundo.es y cambio del titular y eliminación de contenido realizado por policialocal.wordpress