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HISTORIA POLICIA MUNICIPAL

HISTORIA DE LA POLICÍA MUNICIPAL

   

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA POLICÍA MUNICIPAL

Si nos remontamos en la Historia llegamos a la Baja Edad Media, en esa época los visigodos tenían unos funcionarios ejecutivos denominados “Sayones”, antecedentes remotos de los agentes de Autoridad. En el tiempo de los árabes nos encontramos con que Córdoba (única ciudad europea con más de un millón de habitantes) contaba con una policía que se le denominaba “Shurta”, y se les encargó el mantenimiento del orden público entre las gentes del pueblo bajo y la persecución de los malhechores y ociosos. A sus órdenes estaban los “Derrab”, que era una especie de policía armada que tenía como funciones:

    • Escolta de los Gobernadores de las provincias.
    • Vigilancia nocturna, que ejecutaban por rondas acompañados de perros adiestrados.
    • Prevención y auxilio de la población.

En este sentido Córdoba se dividió en barrios atendiendo a su población, siendo este sistema trasladado a la España Cristiana.

En el siglo XII, durante el reinado de Fernando III, la historia nos depara con algo que pudiera parecerse a Policía Municipal. Según el historiador de Madrid, D. José Amador de los Ríos, “los Andadores del Consejo, los Fiadores o Fieles y los Porteros, obedecían y ejecutaban las órdenes y mandamientos de los Alcaldes, pudiendo los vecinos que solicitaban justicia acudir al Tribunal con su abogado o vocero. También nos aclara “La administración de Justicia” se proveía en aquella época por medio de Alcaldes, Adelantados, Jurados y Fiadores o Fieles, a pesar de que estos últimos, así como los Sayones y Alguaciles, debían pertenecer a un orden inferior de Ministros o ejecutores de los mandatos judiciales”. Ateniéndonos a lo dicho por el historiador, los ejecutores de las órdenes emanadas de los Alcaldes eran por este orden:  

    • FIADORES O FIELES.
    • PESOUISIDORES.
    • ANDADORES DEL CONCEJO.
    • PORTEROS DE AAZA.
    • PORTEROS DE VARA.
    • SAYONES.

            Sayones: Los Sayones disponían del Fuero de Sayonía por el cual como ejecutores de la justicia tenían derecho a entrada y registro en los domicilios para tomar prendas judiciales o extrajudiciales, hacer efectivos los tributos y penas pecuniarias y captura de delincuentes.

            El Fuero de Sayonías se refería a la facultad de entrar en las casas y registrarlas minuciosamente con el fin de cobrar los tributos a los deudores morosos, llegando a veces hasta quitarles las puertas de las viviendas.

            Esta brutal forma de actuar, con el paso de los siglos, les dio una pésima imagen y les fue recortando sus abusos hasta su total desaparición. En Madrid, ya con el Fuero de 1202, estos Sayones no actuaron con la dureza que en otras partes en siglos anteriores, pero, no obstante, eran mal vistos y acabaron desapareciendo.

           

            Porteros de Vara: Disponían de una vara de regulares dimensiones y buena calidad, seguramente de fresno. Era manejada con gran destreza y en las antiguas artes marciales era muy eficaz. Los Porteros de Vara llegaron hasta el año 1857, fecha en que ya no se conceden más credenciales para ese cargo.

           

REORGANIZACIÓN DE LA POLICIA MUNICIPAL POR CARLOS III

            Ateniéndonos a lo escrito, tenemos que admitir que éstos, al nombrarlos en plural, no son una sola persona, sino un conjunto de personas que, de forma organizada, sirven al municipio, cada grupo en una misión distinta. Estudiemos detenidamente cuál era la misión de cada uno y por haber desaparecido los unos y tener misiones menos policiales otros, iremos eliminando a esos primeros para quedarnos al final con los que subsistieron y formaron el principio de nuestra policía municipal, que son Alguaciles y Porteros de Vara.

            Durante el reinado del Rey Alcalde, Carlos III, la Policía Municipal y la organización Administrativa de la Villa, sufren una reforma que ya es un gran adelanto, al modernizar sus estructuras.

            En fecha de 28 de Mayo de 1761, firma desde Aranjuez, la importante Real Cédula, con el Reglamento de la Milicia Urbana. En este reglamento se dispone que se forme con un total de 450 hombres. Con esta misma fecha creó otro cuerpo estatal de 1.500 hombres, que cuidan del orden público y les dio el nombre de “Salvaguardas del Pueblo”. Se dedicaban a la vigilancia tanto diurna como nocturna, siendo la nocturna más numerosa, ya que salían en grupos de 20 ó 25 hombres, con sus mandos, armas y faroles, inspeccionando las posadas, garitos, mancebías y casas de juego.

            El año 1850 el Ayuntamiento de Madrid aprueba un Reglamento que organiza la Guardia Municipal, dotándola de un nuevo uniforme. El arma de dotación consistía en un sable de empuñadura de color dorado y guardapolvo de color rojo. Según las referencias como el sable acaba en forma curva, ancho de empuñadura y termina en punta, en la Plaza de la Cebada, en uno de los puestos de verduras al compararlo con esa especia, surgió el mote.

 

EL MANGAS VERDE

            No se sabe bien porqué, pero en 1866 fue sustituido el uniforme por otro, no menos elegante que el anterior y ese fue “el mangas verdes”. El nuevo uniforme era de color azul con vivos verdes en las mangas y perneras, y como se cuidaron de poner la funda del sable de color negro, pronto se ocuparon los madrileños de encontrar su “talón de Aquiles”.

 

EL GUARDIA DE LA PORRA

            El día 10 de Abril del año 1924, El Gobierno del General Primo de Rivera, estableció la circulación de carruajes por el lado derecho de la calzada.

Era Alcalde-Presidente D. Alberto Alcocer y Jefe de Tráfico D. Emilio Abarca Millán. El día 8 de Octubre del mismo año, se implantó en Madrid la circulación moderna, con pasos de peatones, calles de dirección única, direcciones prohibidas, semáforos, etc.

            El día 16 de junio de 1926 se aprobó el Reglamento de Circulación de Vehículos de Motor Mecánico. Desde aquella época el tráfico continúa y se desarrolla con fuerza, los madrileños asisten a estos modernos cambios, intervienen en todo el proceso como público, aprenden a pasar por los pasos de peatones al toque del timbre del semáforo y sus cambios de luces, obedecen al guardia en sus indicaciones, pues imponía multas de un real al que cruzaba por sitio no señalado. Fue uno de estos infractores que al responder a un amigo que pasaba por el lugar y le preguntó ¿Pero qué haces ahí tanto tiempo? A lo que contestó: “El Guardia ese de la Porra que me ha hecho dar marcha atrás”. Y desde aquella época hasta nuestros días que son “tablillas” (porque no llegan a maderos), pasando por “Pitufos” al vestir camisa de color azul claro.

                       

LOS SERVICIOS DE LA POLICÍA MUNICIPAL

            Desde el “Guardia de la Porra” hasta nuestros días, la Policía Municipal ha ido evolucionando con la sociedad, se le ha ido dotando de medios y de competencias, desde el Policía a caballo, en bicicleta, hasta los más modernos automóviles actuales dotados de todos los sistemas necesarios. Desde mínimas competencias, sólo en materia de tráfico, hasta las asignadas en la moderna Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (L.O. 2/1986 de 13 de Marzo), en definitiva todo ello para tener una policía al servicio del ciudadano.

 Sacado de la Revista “Cuadernos de Policía Municipal” II Etapa – Nº 1. Mayo 1998

(ARTICULO DE LA WEB http://pagina.de/muro.)

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LA CORONELA DE BARCELONA

 
 

 

 
 

LA CORONELA DE BARCELONA

La coronela era la milicia urbana constituida por los propios ciudadanos.

Estaba formada por 6 batallones, cada uno protegido por un Santo Patrón Cristiano

Y suponía una fuerza paramilitar de aproximadamente 4.000 hombres.

 

 

HISTORIA DE LA CORONELA

 La ciudad de Barcelona, obtuvo el Privilegio de defenderse a si misma el año 801, cuando el Rey Franco LLuis el Piadoso, libera la ciudad del poder islámico, agradeciendo el coraje de los catalanes.  Este privilegio a la propia defensa militar se entendía como en los tiempos de la República Romana, es decir, servir a la Coronela era un honor y un motivo de prestigio reservado a los ciudadanos.  Este privilegio fue derogado por Felipe V, pues, esta organización militar catalana fue la primera institución disuelta por los castellanos (13 de Septiembre de 1714)

La Coronela de Barcelona fue reglamentada en 1395 con las disposiciones elaboradas por los consellers de la ciudad.   A partir de entonces, la organización de la Coronela se llevaría a cabo mediante la agrupación por Gremios.  Se convocaba a petición del Veguer replicando las campanas de Sometent y al grito de “VIA FORA”,  Tanto podía convocarse para la defensa de la ciudad como para ejercer represalias contra quien vulneraba los privilegios de la misma.

 

 ORGANIZACIÓN DE LA CORONELA

 La coronela de Barcelona se estructuraba de 6 batallones, formada cada uno entre 7 y 9 compañías.  Cada compañía constaba entre 80 y 90 hombres,  hecho que equivalía a un total de 48 compañías y unos 4.000 hombres.

  En Junio de 1713 la Coronela llegó a tener 4.715 hombres armados encuadrados en 47 compañías, que mas tarde fueron 48 por la partición de una de ellas.  Cada compañía agrupaba los individuos del mismo gremio.  Si estos eran demasiado pocos, la compañía abrazaba a más de una agrupación.

 El despliegue de la milicia se efectuaba al toque de Sometent mediante las campanas de las iglesias, siendo los sitios de concentración las plazas donde se plantaba el pendón de cada gremio.  También había un depósito de armas, que eran distribuidas entre los ciudadanos en caso de necesidad.  El encargado de este depósito era un auxiliar del Conseller en Cap.

Las murallas de Barcelona estaban proveídas de artillera, la ciudad contaba con una fundición de gran prestigio pos sus cañones.  Para efectos de la defensa, la ciudad estaba dividida en 4 cuartos, divididos estos mismos en 3 tercios.  Los cuartos eran los siguientes: Atarazanas,  Portal de Sant Antoni, Baluarte de Llevant y Baluarte de Migdia.  Los miembros de la milicia tenían asignado un sector de la muralla y se despegaban para defender todo el perímetro.

Durante el Asedio de Barcelona de 1706, los ingleses quedaron profundamente impresionados por esta fuerza paramilitar catalana, pues la Coronela de Barcelona, se distinguía por la alta preparación, disciplina i valentía, siempre bajo el lema de “la invicta Coronela”

 

UNIFORMES Y ARMAMENTO

Por tal de revisar el estado de las armas y el número de hombres, era costumbre hacer una “Muestra General” cada año,  a la cual todos estaban obligados a asistir.  El uniforme y el equipamiento era de la misma calidad que la de un ejercito regular.

Los milicianos de la Coronela llevaban una casaca larga de color azul marino, con el puño, el cuello y el forro en color rojo.  Hecho que incluso fue respetado por Felipe V una vez acabada la guerra. Mientras que la mayoría de los regimientos del ejército español vestían con casacas de color blanco, los regimientos catalanes mantuvieron con orgullo las casacas de color azul marino.

Los botones de la casaca eran de latón plateado, y los ojales estaban reforzados con cordoncillos y alamares de plata.  Los calzones eran también azul marino, las polainas rojas y las botas de cuero negro.  La corbata era blanca y en la cabeza llevaban el característico tricornio del siglo XVIII con el cabello suelto o atado con una cinta.   El uniforme actual de los mossos d’escuadra es la evolución del de la Coronela de Barcelona.

 

El armamento consistía en un fusil, bayoneta y espada, en la cinta llevaban una cartuchera ventral con el escudo de la ciudad.  Los granaderos incorporaban en el equipamiento un zurrón también grabado con  las armas de la ciudad, para llevar las granadas.

 

BANDERAS Y PENDONES

La bandera principal era el pendón de la Mártir cristiana Santa Eulalia, que era la Patrona de Barcelona y contaba con una alta significación patriótica, pues esa bandera ella llevada a las batallas y se invocaba la presencia de la virgen para conseguir la victoria.   Cada una de las 48 compañías de la Coronela disponía de n pendón de guerra bajo la protección de un Santo Patrón Cristiano.

 

 

 

 

BATALLONES Y OFICIALES DE LA CORONELA

La mayoría de los oficiales estaban formados por “ciudadanos honrados de la ciudad de Barcelona, caballeros y miembros del brazo militar de Catalunya.  El Jefe supremos era el Coronel, cargo que de manera honorífica ostentaba el “conseller en Cap del Consell de Cent de la Ciutat de Barcelona”

Los tenientes y alferers, como la tropa, pertenecían a los gremios, mientras que las compañías de estudiantes, las más numerosas, eran comandadas por los catedráticos de la Universidad de Barcelona.

Los oficiales de cada compañía se encuadraban en los siguientes grados: Capitán, teniente, alférez y sargento, por bien que en la práctica no todas las compañías disponían de oficialidad completa.

 

ORGANIGRAMA MILITAR

PLANA MAYOR

CORONEL

El conseller en Cap del Consell de Cent de la Ciutat de Barcelona Rafael de Casanovas i comes

TENIENTE CORONEL

Jaume de Cordelles (+1705)

Joseph de Peguera i Vilana-Millàs

SARGENTO MAYOR

Felix Nicolay Monjo i Corbera

CAPITAN AGREGADO

Francesc Lleonart

TENIENTES

Pere Antón Moreno

Joan de Romera

1ER BATALLON “SANTISIMA TRINITAT”

1ª Compañía (gremio de Drogueros)

2ª Compañía (Gremio de Mercaderes)

3ª Compañía (gremio de Sastres)

4º  Compañía (gremio de Herreros, Cerrajeros, clavadores y “agullers”)

5ª Compañía (gremio de Maestros de casas y Moleros)

6ª Compañía (gremio de espaderos, tapiners, “Oripellers” y “Guadameciles”)

7ª Compañía (estudiantes de Leyes)

2º BATALLON “INMACULADA CONCEPCION DE LA VIRGEN MARIA”

1ª Compañía (Notarios Públicos)

2ª Compañía (gremio de peleteros y tintoreros de trapos)

3º Compañía (gremio de Calceteros y Candeleros de seu)

4ª Compañía (gremio de Algodoneros y “Assaonadors”)

5ª Compañía (Marineros y “Mestres d’aixa”)

6ª Compañía (gremio de “Julians”, “Peniters”, “Guanters”, “Cartaires”, “Ollaters”, “Soguers” y Ferreteros

7ª Compañía (gremio de Panaderos y Horneros)

8ª Compañía (gremio de “Velluters” y “Espoliners”)

9ª Compañía (gremio de “Espardanyers”)

3er BATALLON “SANTA EULALIA”

1ª Compañía (Notarios Públicos Reales)

2ª Compañía (gremio de zapateros)

3ª Compañía (gremio de boteros)

4ª Compañía (gremio de tejedores y retorcedores de lana, Carderos y “Grabelladors”)

5ª Compañía (gremio de “Flassaders”, Libreteros, Cristaleros, Escultores y Doradores)

6ª Compañía (gremio de sombrereros de aguja y pasamaneros)

7ª Compañía (gremio de “Macips de ribera” y “Bastaixos”)

8ª Compañía (gremio de “Esparters”, “Capsers” y “Torners”)

4º BATALLON “SANTA MADRONA”

1ª Compañía (gremio de Candeleros de cera y pintores)

2ª Compañía (gremio de Plateros)

3ª Compañía (Hortelanos del Portal de Sant Antoni)

4ª Compañía (gremio de Tejedores de Lino)

5ª Compañía (gremio de “Corders de cànem i viola”)

6ª Compañía (gremio de Descargadores)

7ª Compañía (gremio de Veleros)

5º BATALLON “SANT SEVER”

1º Compañía (Notarios “Causidics”)

2º Compañía (gremio de Herreros y Caldereros)

3º Compañía (Hortelanos del Portal Nou)

4ª Compañía (gremio de Jarreros, Olleros, Colchoneros y Percheros)

5º Compañía (gremio de Dagueros y Baineros)

6ª Compañía (gremio de Carniceros)

7º Compañía (gremio de Zapateros de “vell”)

8ª Compañía (gremio de Tintoreros, Retorcedores de Seda y Hostaleros)

9ª Compañía (Estudiantes de Medicina, Filosofia y Teologia)

6º BATALLON “MARE DE DEU DE LA MERCE”

1ª Compañía (gremio de “Freners”)

2ª Compañía (gremio de Carpinteros)

3ª Compañía (gremio de Merceros i “Botiguers” de telas)

4ª Compañía (gremio de “Blanquers”)

5ª Compañía (gremio de “Escudellers”)

6ª Compañía (gremio de Taberneros)

7ª Compañía (gremio de “Fadrins” sastres)

8ª Compañía (gremio de Revendedores)

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HISTORIA DE LA DEFENSA PERSONAL POLICIAL

En España, los primeros programas escritos sobre Defensa Personal Policial datan del año 1966, de la mano del Inspector del Cuerpo General de Policía D. Fidel Julián Núñez, basado principalmente en el Judo y Jiu Jitsu. Posteriormente, en el año 1977, el Comandante de la Policía Armada D. Enrique Gallego Gredilla realiza un programa de Defensa Personal Policial basado en el Judo y Jiu Jitsu. En el año 1979, el Cuerpo Superior de Policía y el Cuerpo de Policía Nacional, incluyen en sus programas de formación las especialidades de Judo, Jiu Jitsu, Sambo y Karate de la mano de los inspectores D. Fidel Julián Núñez, D. Jose Antonio Fernández Prada y el Cañitán D. Félix de San Antonio Hernández. En el año 1985, los programas de formación del Cuerpo Nacional de Policía, de la mano de los Inspectores D. José Antonio Fernández Prada, D. Juan Manuel Soler Navarro y D. Jose Mª Benito García, incluyen técnicas precisas de las distintas Artes Marciales, para su aplicación práctica a nivel policial, incluyendo principalmente técnicas de Judo, Sambo, Karate, Aikido, Jiu Jitsu, Tai Jitsu y Kendo. A partir del año 1989, todas las policías de España tratan de unificar criterios entre ellas y con las policías europeas, en materia de Defensa Personal Policial, en una reunión convocada en la Academia Regional de Estudios de Seguridad de Madrid, de cara a la futura unificación, para lo cual, buscan un sistema de entrenamiento racional, eficaz y versátil, de formación y actualización de policías.

En el año 1991, la Federación Madrileña de Lucha Olímpica, acoge en sus estatutos la Defensa Personal Policial, como actividad reglada, para posteriormente integrarla, mediante la Federación Española de Lucha, en el Consejo Superior de Deportes; y de la mano de D. José Mª Benito García (Director Técnico) y D. Santiago Morales Alonso, se extienden sus programas por los Centros de Formación, Promoción, Actualización y Especialización del Cuerpo Nacional de Policía, Policía Local de Madrid y su Comunidad, Policía Local de Santander, Las Palmas de Gran Canaria, Sta. Cruz de Tenerife, Sevilla, Pamplona, Policía Foral de Navarra, Xunta de Galicia, Baleares, Policía Autónoma Vasca, etc.

En la actualidad los programas de la especialidad están siendo utilizados en todas las asesorías puntuales a diversos países (Europa, Asia, Iberoamérica) no solo de la Unión Europea, sino de Naciones Unidas.

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ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA POLICÍA DEL MUNICIPIO

 

HERMANDADES

 

 Las Hermandades, al parecer, tuvieron su origen hacia los años 736 a 741, cuando el emir cordobés Okabar‑ben‑El Hedjak, organizó el cuerpo de “kraschts” o “kaschefs” (descubridores), los cuales estaban dedicados a mantener el orden y perseguir a los delincuentes. Los “descubridores” fueron mercenarios reclutados en el norte de África, organizados y regidos por unos principios de actuación muy diferentes a los usuales en las Hermandades castellanas.  Las Hermandades castellanas, consideradas como organizaciones del pueblo al servicio del orden público, tuvieron un origen tan justificado como necesario: la defensa de villas y ciudades de las correrías y devastaciones de los malhechores y salteadores de caminos que alteraban la paz, robaban y mataban. Su nacimiento fue una reacción de protesta del pueblo y no una preocupación de reyes y magnates. Según esto, debemos considerarlas como las primeras fuerzas de seguridad del Estado, aunque también fueron empleadas en acciones de guerra con carácter de fuerzas permanentes, mucho antes de la creación de los ejércitos regulares en el siglo XVIII.

 Sabemos con exactitud cuando se extinguieron, el día 15 de enero de 1.835, no existiendo un criterio unificado sobre su nacimiento. Unos, como se ha comentado, lo sitúan en el emirato cordobés, otros a comienzo del siglo XII en el Principado de Asturias y, finalmente, otros en Navarra durante el siglo XI. si bien algunos aseveran que, durante este siglo, nacieron en virtud del Fuero de Salamanca.  Nuestra decisión es afirmar que las Hermandades, tal y como se concibieron a lo largo de su historia, presentan un esquema más fiable en la nacida en Toledo, después de su conquista por Alfonso VI en 1.085, Esta precisamente sería la que gozaría de más larga vida, ya que perduró hasta el siglo XIX.

 El pueblo buscó en la unión la fuerza para defenderse. naciendo de esta forma la “cofradía”, para defender su escasos bienes y mantener un determinado orden social. La reunión de todos los que tenían un lazo común se acogió, seguidamente, a la protección de un santo, al que comenzaron a rendir culto como patrono, costumbre ancestral que más tarde devino en los patronazgos de las armas y cuerpos militares y otras instituciones estatales. Las cofradías se ligaban entre sí, temporalmente, mediante algún compromiso o juramento de ayuda mutua. La unión de varias cofradías daba lugar a la Hermandad. Razones de proximidad geográfica, buena voluntad y similitud de funciones preceden la fusión de la Hermandad de Toledo y otras creadas posteriormente (Villa Real y Talavera), por expreso deseo de Alfonso X el Sabio, para formar la que fue conocida primero como Hermandad Vieja de Castilla. Sancho 1 el Bravo, además de dar gran impulso a esta Hermandad, solicitó del Papa Celestino V su reconocimiento, concedido por Bula expedida en 1.294, bajo el título de “Sancta Haec Sancta Vestra Fratenitas” . La concesión de fueros, única forma efectiva de mantener la Hermandad, fue el más eficaz recurso de los reyes para robustecer su autoridad y restar atribuciones tanto a las banderías nobiliarias como a las Ordenes Militares.

 Tanto en Galicia como en León, se habían organizado Hermandades emulando en rectitud y eficacia a la Santa Hermandad Vieja. Su denominación conjunta fue la de Hermandad de los Reinos de León y Galicia.  Hacia 1.366 la Santa Hermandad Vieja era una entidad de seguridad pública bastante respetada por no decir temida, y perduraba de uno a otro reinado por el hecho de que cada rey, a su coronación, reconocía las concesiones que al respecto había dispuesto su antecesor, dando, a su vez, durante su reinado, nuevos privilegios y otorgamientos. 

Los Reyes Católicos crearon la Santa Hermandad Nueva para el Reino de Castilla que, por su eficacia en el robustecimiento de la autoridad real y en el mantenimiento del orden público y de la justicia, estuvo llamada a ser, apenas nacida, el brazo armado más poderoso de Castilla, al margen de cuestiones políticas, del poder directo de los reyes y de influencias y presiones de otros estamentos en pugna. Su acción llegó hasta el último rincón del reino. La constitución de la Hermandad estuvo inspirada en un nuevo pensamiento. Sería una institución nacional y con carácter permanente, a diferencia de las anteriores, basadas en la temporalidad y disueltas pasados los peligros. Con la Santa Hermandad, los reyes lograron que, gracias al pueblo, el poder pasara íntegramente a sus manos.  Isabel la Católica falleció en 1.504, pero ya desde que finalizó La Reconquista, encontrándose pacificado interiormente el país y reducida, por no decir desaparecida, la delincuencia común a algún caso aislado y consolidado el principio de autoridad, abolido el famoso impuesto de 18.000 maravedís por cada cien vecinos para el mantenimiento de un hombre a caballo, suprimidas las capitanías, las juntas generales y provinciales, como asimismo los jueces ejecutores y los veedores o inspectores, es evidente que quedaba desmantelado todo el aparato burocrático y de dirección a nivel nacional y aun provincial. No habían de transcurrir muchos años para que las autoridades de la Santa Hermandad Nueva terminaran por sucumbir. En el resto de los reinos existieron otras Hermandades menos influyentes que las castellanas; entre otras, tenemos la Hermandad de Aragón, considerada como ente foráneo y aceptada forzosamente, y la de Navarra, dedicada al mantenimiento de la tranquilidad en los pueblos fronterizos y persecución del contrabando, siendo su vida muy efímera.

Antecedentes históricos

Guardia Municipal, Policía Municipal, Guardia Urbana, Policía Local  

En tiempos antiguos, los magistrados y militares eran los responsables de mantener la ley y el orden en las ciudades. El Imperio Romano hacía un uso razonable y efectivo de la aplicación de la ley hasta la caída del imperio, aunque nunca tuvieron una policía actual en la ciudad de Roma. En los principios del Siglo V, vigilar se convirtió en una función de los clanes de jefes de estado. Lords y nobles eran los responsables de mantener el orden en sus tierras, que a veces designaban a un alguacil, en algunos casos sin sueldo, para que se encargase de hacer cumplir la ley.

En 1476, se instituyó en Castilla, posiblemente, el primer cuerpo policial de Europa. Denominado la Santa Hermandad, era una especie de policía nacional castellana[1] , que duraría como tal hasta 1834. Aunque también cabe nombrar los siete siglos de historia de la Policía Municipal de Madrid que data de 1202.

En 1663, Londres contrató cuidadores para resguardar sus calles en las noches, aumentando la seguridad que ya brindaban los no remunerados alguaciles, en un comienzo haciendo uso de la fuerza. Ésta practica fue muy difundida por todo el Reino Unido. Por lo que, el día 30 de junio de 1800 las autoridades de Glasgow, Escocia consiguieron con éxito la petición al gobierno de pasar de la “acción policial de Glasgow” a la Policía de la Ciudad de Glasgow . Éste fue el primer servicio profesional de Policía en el país y diferente a las anteriores aplicaciones de la ley; lo que rápidamente fue copiado en otras ciudades. En 1829, la legislación de la Policía Metropolitana pasó a depender del parlamento, permitiendo a Sir Robert Peel, secretario de asuntos internos, fundar la Policía Metropolitana de Londres, reconocida por ser la primera policía organizada con fuerzas civiles en líneas modernas. Se convirtió en un modelo para las fuerzas policiales de otros países, incluidos los Estados Unidos. El primer servicio policial fuera del Reino Unido fue en Gibraltar, con la formación del Gibraltar Police en 1830.

 Ya desde la Edad Media, los pueblos de Cataluña organizaban su propia defensa, a partir de germanías conseguidas a través del “Sacramental” (s.XIII) y del sometent que, con intermitencia prolongada, llegó hasta el siglo XX. A mediados del Siglo XIX, fruto de una nueva concepción urbana y de una política de servicios derivadas de los cambios esenciales en los medios de producción, y respondiendo a la composición social que se produce a partir de las revoluciones europeas (1789) y de la década de los años 40 (1848 Revolución inglesa) aparecen las policías dependientes de los municipios en su forma moderna. En Barcelona la policía del municipio se instaura en 1843, mientras que en Gerona esto sucede en 1856. Aparecen como continuación y desarrollo de unos cuerpos de “serenos” ya preexistentes, el origen de los cuales hay que buscarlo tras el siglo XVIII, y en unos antecedentes más remotos (anteriores al siglo XVI) de cuerpos o personas que ya cumplían parte de las funciones de las actuales policías locales.

  

 

 

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